21

Abr

2020

ARTÍCULO DE OPINIÓN

Innovación para la “nueva normalidad”

Las empresas, que de alguna manera u otra se encargan de ayudar a las personas a satisfacer estas necesidades, requieren plantear una adecuada estrategia de innovación.

Por Manuel López. 21 abril, 2020.

Se está hablando mucho en estos días de una “nueva normalidad”, para cuando la pandemia del Covid-19  sea controlada y ocasione menos estragos en la salud y la vida de las personas que sean infectadas.

Esta nueva “normalidad” que se prevé es una muestra de la capacidad de resiliencia y esperanza de las sociedades, que nos permite plantearnos escenarios futuros en los que esperamos desenvolver nuestras vidas, ojalá muy pronto, cumpliendo con nuestras actividades cotidianas sin sobresaltos. Actividades que van desde las más simples como comer, trabajar, comprar y vestir hasta las complementarias como hacer deporte, entretenernos o descansar.

Lo cierto es que las empresas, que de alguna manera u otra se encargan de ayudar a las personas a satisfacer estas necesidades, requieren plantear una adecuada estrategia de innovación ante esta “normalidad” futura pues traerá consigo cambios, en algunos casos significativos, en los hábitos de consumo de la mayoría de personas.

Ya se están observando algunas tendencias de innovación inmediatas que, a través de prueba y error, probablemente se conviertan en permanentes. Algunos de los aspectos que quizá cambien y que las empresas deben tomar en cuenta son, entre otros, los relacionados con la bioseguridad, los canales de compra y las actividades grupales, que tengan que ver con aglomeración de gente.

En cuanto a bioseguridad, partimos por el hecho de que las personas incrementarán el consumo de productos que, en la cartera, la mochila o el bolsillo, les permitan asegurar una higiene permanente. Por otro lado, muchas empresas deberán incluir, en su propuesta de valor, la garantía de que los productos han pasado controles estrictos que aseguran  su inocuidad, desde los insumos, el procesamiento, el empaque hasta los puntos de venta final o entrega. Pero, estas medidas de bioseguridad se verán también, muy probablemente, en los  medios de transporte, tiendas comerciales, centros educativos, entre otros.

Otro caudal de innovaciones vendrá por el cambio de hábitos en las compras. Si las empresas, que están desarrollando sus canales de entrega a domicilio debido al aislamiento social, logran una logística eficiente, menos costosa y con bioseguridad, es muy probable que veamos la consolidación de este canal en desmedro de los tradicionales, como los supermercados, mercados y centros comerciales.

Por último, es de esperarse que los cines, restaurantes, centros de vacaciones, recintos deportivos y centros comerciales incluyan dentro de sus modelos de servicio algunos cambios que generen bioseguridad a los concurrentes y a sus trabajadores, tales como sistema de compras de entradas on line, medios de pago digitales, reutilización y esterilización de utensilios, artículos de higiene, protocolos de bioseguridad y, en general, mecanismos que disminuyan lo más posible el contacto directo y aseguren la separación social necesaria.

Sobre todos estos aspectos, la innovación deberá lograr que retomemos nuestra vida diaria sin llegar a un excesivo escrúpulo sobre la presencia del enemigo microscópico sino, mas bien, trayendo la tranquilidad que necesitaremos después de estos meses dramáticos.

(Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas en él son  de responsabilidad del autor).

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