ARTÍCULO DE OPINIÓN

Nuevas generaciones de mujeres por la igualdad

“Señales de alerta” son mensajes de una campaña dirigida a hombres y mujeres. La iniciativa busca visibilizar los riesgos ante relaciones tóxicas para prevenir posibles actos violentos y que las mujeres tomen decisiones adecuadas.

La campaña “Violencia disfrazada de amor”, promovida por el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, iniciada en noviembre, será de largo aliento, hasta octubre de 2020. Y no es para menos, ya que los feminicidios han ido de 150 casos el 2018 a 164 el 2019, pese a los esfuerzos y medidas del gobierno para prevenirlos.

La campaña consta de ‘spots’ publicitarios titulados “Señales de alerta”, sobre situaciones en los que se trata de ejercer dominio sobre la mujer, por ejemplo: cuando tu pareja te revisa el celular o elige y aprueba la ropa que usas; cuando te llama cada 10 minutos para saber qué haces o te pide la clave para revisar tus redes sociales o cuando te pide no salir de casa para que no te pase nada…

El objetivo es concientizar, especialmente a las jóvenes, sobre algunos hechos y actitudes que, con el tiempo, han sido normalizados por las parejas, pero que son modos de ejercer control y dominio. Busca visibilizar los riesgos de las relaciones tóxicas, prevenir actos violentos y que las mujeres decidan adecuadamente.

Cristina Valega, especialista legal en violencia de género, considera que estas “señales de alerta” son formas de dominio y de superioridad que los hombres emplean sobre las mujeres, reforzando una masculinidad mal entendida que cela y controla porque ven a las mujeres como un objeto de su posesión. Lo adecuado sería que se respete la individualidad de la pareja y que ambos puedan decidir en las cuestiones personales.

La campaña se difunde por Facebook, Twitter e Instagram y en diversas actividades, con ‘influencers’ y mujeres líderes. Además, en la web “Señales de alerta”, hay más información puedes descargar afiches y compartir. La acogida se refleja en los miles de ‘posts’ de apoyo emitidos en las redes.

 Aprender a valorarse

Esta campaña es valiosa, pero pareciera que el principal problema está en la mujer, quien no debe minusvalorarse para contribuir a desterrar la cultura machista. Esta campaña choca con una cruda realidad; por ejemplo, en el caso de una mujer en La Victoria-Lima, a quien su esposo intentó prenderle fuego y, sin embargo, ella lo encubre y se rehúsa a denunciarlo alegando que no le hizo daño.

En este caso, incluso, el agresor volvió a amenazarla tras ser capturado: “Si salgo la voy a matar”. En nuestra sociedad hace falta un “cambio de chip” a nivel educativo y que la mujer se valore y se haga respetar.

Lamentablemente, una mujer maltratada, física o psicológicamente, sufre una serie de daños, tiene baja autoestima, es insegura, dependiente, tiene sentimiento de culpa, niega su situación y justifica la conducta del agresor, convirtiéndose en una potencial víctima de feminicidio.

Por una cultura de prevención

Junto a la campaña, la Ministra de la Mujer ha propuesto trabajar la parte preventiva desde los colegios y también desde los hogares, como tiene que ser. Hay que infundir nuevos valores, trabajar el enfoque de género, de igualdad de derechos.

No se puede negar que vivimos en una sociedad machista. Según un estudio realizado por el Ministerio de la Mujer, sobre jóvenes universitarios, el 46% le pegaría a su pareja por una razón; 45% le pegaría levemente y el 34% le pegaría si ella tiene ‘la culpa’. Según el INEI, 63% de las peruanas han sido víctimas, alguna vez, de violencia física, sexual, psicológica o económica.

Si bien se vienen sumando esfuerzos de autoridades e instituciones para evitar el maltrato a la mujer y los feminicidios, hay que mantenernos alertas y, principalmente, procurar que niñas, jóvenes o adultas aprendamos a querernos y valorarnos.

Además, hace falta el protagonismo de las mujeres empoderadas que luchan contra una cultura machista, para desterrar estereotipos clásicos que discriminan y limitan su actuación personal, decisiones y desarrollo. Se trata de luchar día a día por vivir en una sociedad con condiciones igualitarias para hombres y mujeres y de hacer nuestra la frase “Amar no es apropiarse de la persona amada, o poseerla como un objeto, es ponerle alas y acompañarla en su vuelo”.