EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Retos y transformaciones en la educación universitaria

El decano de la Facultad de Ciencias de la Educación, magíster Camilo García, destaca la disposición de los docentes para capacitarse en nuevas metodologías que se adapten a la crisis sanitaria que vive el país.

El COVID-19 trajo un cambio repentino en la universidad: pasar de la presencialidad a la virtualidad. Dicho reto involucró a directivos, profesores, alumnos y administrativos. Sin embargo, el desafío actual es mantener la calidad educativa en esta modalidad, dijo el decano de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Piura, magíster Camilo García.


Al respecto, en esta entrevista da conocer su perspectiva sobre los retos, transformaciones y oportunidades en la educación universitaria.

¿Cuál ha sido el cambio más relevante generado por el estado de emergencia?

Fue importante continuar la labor docente y poner los medios necesarios para cumplir los compromisos con nuestros estudiantes. Resultó fundamental seguir educando. Además, cumplimos con el calendario académico de la universidad, con algunos ajustes, por supuesto, procurando garantizar la calidad y el desarrollo de las asignaturas programadas. No obstante, reprogramamos aquellas que por su naturaleza presencial no pudieron llevarse a cabo. De este modo, se aseguró el inicio y término del semestre.

Por otro lado, fue muy importante capacitar al equipo en el uso de metodologías y herramientas docentes virtuales. El soporte brindado por la Oficina de Innovación y Calidad educativa de la universidad resultó medular.

¿Qué retos hubo en este periodo académico?

Fueron varios desafíos: la conectividad de los estudiantes, la tecnología de apoyo a los profesores, la continuidad de los servicios asociados a la vida universitaria, además de la coordinación y comunicación con los diferentes centros académicos, el asesoramiento personal, las pensiones académicas, entre otros.
Para superar estos retos, resultó necesario el compromiso de toda la comunidad universitaria, había que apoyar al estudiante, dar una respuesta rápida a los problemas, contextualizar y sincerar la realidad económica de los alumnos, asegurar los canales de comunicación, etc.

Estamos a punto de concluir el semestre, ¿cuál es su balance?

Pienso que, a pesar de la incertidumbre que aún se vive en el país, el balance es positivo. La Universidad de Piura estuvo a la altura de las exigencias y retos; además, supo reinventarse en las dificultades y exploró, exitosamente, las ventajas de la virtualidad, gracias a los pasos previos que UDEP Virtual de la universidad venía dando hacía más de un año.

Asimismo, mantuvimos el contacto con universidades extranjeras aliadas, compartimos experiencias mediante conferencias virtuales, incorporamos a la plana docente profesores extranjeros y conservamos la oferta de posgrado y extensión.

¿A qué se debe el éxito?

El gran respaldo que tiene la universidad son sus profesores, además de su compromiso y su calidad de enseñanza; y el de nuestros estudiantes y de todo el personal de la UDEP. Nuestro docente aprendió a virtualizar sus cursos y a usar las nuevas metodologías, rápidamente.

Sin duda, se recogen muchas experiencias en el dictado de clases no presenciales. Por ello, es importante que los centros de educación superior recojan las impresiones de las clases recibidas. Los resultados de las encuestas ayudarán a retroalimentar las clases y establecer acciones de mejora en el servicio educativo.

Ahora, aparecen otros retos de cara al periodo académico 2020-II. Es fundamental respaldar a los profesores y poner los medios suficientes para cumplir con el compromiso que tenemos con nuestros estudiantes: seguir brindándoles un servicio educativo de calidad, con una enseñanza personalizada.