ARTÍCULO DE OPINIÓN

La salud mental se enfrenta a la COVID-19

Este momento tan crítico por el que pasamos, producido por la COVID-19, no resulta fácil de explicar; es más, afecta y desgasta, no solo la salud física de las personas, también, su salud mental.

 

En el contexto actual que los peruanos vivimos, pensar en todos los eventos o situaciones fuertes que hemos enfrentado a lo largo de nuestra vida es necesario. Este momento tan crítico por el que pasamos, producido por la COVID-19, no resulta fácil de explicar; es más, afecta y desgasta, no solo la salud física de las personas, también, su salud mental.

La pandemia representa un golpe muy fuerte y un impacto psicológico, que está afectando a las personas, las cuales están observando y sintiendo emociones que antes no habían experimentado, quizás, dichas emociones, siempre estuvieron ahí y esta situación solo las expuso.

Las preguntas empiezan a merodear, empezamos a cuestionarnos: ¿por qué a mí? ¿por qué ahora? Vemos personas que no se enferman por el contagio del virus, pero sí por el miedo al contagio o por creer que tienen la enfermedad. Empieza una lista de dudas, quizás con algún fin. Y con esas dudas, también, aparecen diferentes emociones, las cuales, si se presentan en niveles generales y llevaderos es normal. Sin embargo, eso no es lo que está ocurriendo, por la sensación de incertidumbre y miedo, que representa esta situación que nunca antes hemos vivido, es difícil de saber cómo van a desarrollarse los acontecimientos.

Es claro que estamos en una situación nueva, diferente y adversa. Y sale a la luz, lamentablemente (y lo digo con mucho pesar), lo peor de nosotros. A que me refiero con ello, todas esas sensaciones de ansiedad, cólera, irá, depresión, miedo intenso, entre otras, se manifiestan en esta crisis que  vivimos. Es importante, en este escenario sanitario, revisar y prestar mucha atención a nuestros antecedentes de salud mental.

Pensar si hemos pasado antes por situaciones que agravaron nuestra salud y, consecuentemente, dispararon los síntomas que menciono o si ya teníamos algunos antecedentes de situaciones que quizás no nos atrevíamos a mirar, y ahora, que se han manifestado, ya nos empezamos a preocupar.

Si el momento de tomar interés a estas graves situaciones, que muchas veces no se saben explicar bien, no es ahora, yo plantearía la siguiente pregunta: ¿Esperamos a enfermarnos para tomar en cuenta esto como problema real?

Y por qué no nos planteamos, ante esta situación que tenemos entre manos, darnos un tiempo para pensar en nuestro estado emocional. De la misma manera que realizamos chequeos médicos anuales o bianuales, por qué no realizarlo a nivel psicológico, ¿acaso no resultaría importante? Tu salud mental también te lo agradecería.

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas aquí son de responsabilidad del autor.