Facultad de Medicina Humana

“El médico de familia: más que un médico de cabecera”

El médico Vladimir Bustinza, profesor de la Facultad de Medicina Humana, explica la importancia de la especialización del médico de familia.

El ‘médico de familia’ tiene su historia en base a la tradición del médico de cabecera, con una historia de más de 50 años de existencia en el mundo. En el Perú se inició en 1989.

En mis primeros años como médico tuve la gran oportunidad de laborar una zona urbano marginal de Lima y también en un ámbito rural del sur chico de la misma ciudad, donde tuve la oportunidad de brindar atención médica a los damnificados del terremoto que afectó a los pobladores de la provincia de Cañete y de la Región Ica. Allí, al ver tantas necesidades y, al mismo tiempo, por un afán de conocer de las personas sobre su salud y la prevención de enfermedades, descubrí que la atención primaria es la base de todo el sistema de salud. Ello me llevó a conocer esa especialidad para muchos aún desconocida: la Medicina Familiar.

La Medicina Familiar es una especialidad médica que se ocupa de la atención integral del paciente y su familia en el contexto de la comunidad. Por tratarse de una disciplina integradora abarca todas las edades, sexos, cada uno de los sistemas orgánicos, todas las enfermedades y las diferentes situaciones del proceso salud/enfermedad que caracterizan la vida de una persona.

Como disciplina académica, incluye la participación en los servicios integrales de salud, educación e investigación. Cuenta con herramientas y conocimientos que le son propios y, para ejercerla, se requiere de una formación específica de posgrado (Residentado), así como de una actualización continua. Su formación incluye, principalmente, el entrenamiento en los problemas de salud de manejo ambulatorio más frecuentes, independientemente del órgano o sistema que se vea afectado, así como el seguimiento y la atención de problemas que puedan requerir hospitalización.

Diversos factores, como el uso indiscriminado de la tecnología, la “fragmentación” de la persona por la aparición de subespecialidades médicas, insatisfacción de los usuarios que exigen atención médica en niveles de alta especialidad en salud, nos llevan a pensar en un cambio en el sistema de salud, en las escuelas de Medicina y en la profesión médica en sí, que a la larga den una respuesta adecuada a las necesidades de las personas y su entorno. En esa línea, se propone, un médico de familia que:

  • Conozca a la persona y entienda las situaciones de su vida, su familia y comunidad.
  • Pueda tratar la mayoría de problemas de salud de un individuo y al mismo tiempo sea capaz de coordinar la atención prestada por otros miembros del equipo de salud.
  • Esté entrenado para tomar en cuenta las relaciones entre los sistemas biológicos, familiares sociales y medioambientales. Y que estas habilidades deberían derivarse de las necesidades particulares de los individuos y comunidades en cada país.
  • Adquiera las habilidades necesarias para proporcionar un cuidado médico de calidad y costo-efectivo.
  • Al dedicarse a la docencia promueva la enseñanza longitudinal del cuidado primario como una parte importante de la currícula de pregrado.

Esto es lo que de algún modo intuimos cuando nos decidimos por Medicina Familiar y lo que en los múltiples lugares y circunstancias en las que nos desempeñamos promovemos por el bien de nuestros pacientes y de nuestro país.

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas aquí son de responsabilidad del autor.