“Parque de la Memoria del Niño Costero”

Universitarios del mundo unen esfuerzos y conocimientos por Pedregal

31 profesionales extranjeros y 14 alumnos de la UDEP ejecutaron este proyecto que impulsa la recuperación de espacios públicos, y que permitirá que los niños de la zona disfruten de un área de recreación.

Han pasado tres años desde que el Fenómeno del Niño Costero arrasó con todo lo que encontró a su paso: casas, trabajo, sueños, pero no la esperanza. Miles de piuranos fueron afectados, sobre todo, los más vulnerables, entre ellos el centro poblado de Pedregal Grande, del distrito de Catacaos, que sufrió las consecuencias del trágico desastre de aquel 27 de marzo de 2017; y que hasta ahora, no logra recuperarse completamente de este suceso.

Ante ello, además de las acciones realizadas por la UDEP y sus voluntariados cuando ocurrió este evento, ahora, la Universidad de Piura y la Universidad Internacional de Cataluña (España), en coordinación con la Universidad Nacional Agraria La Molina, unieron esfuerzos para construir el “Parque de la Memoria del Niño Costero”. Con este proyecto, coordinado por la profesora de la UDEP urbanista Stella Schroeder, se busca recuperar los espacios públicos de esta comunidad y contribuir al desarrollo urbano sostenible a través de soluciones de diseño: de espacios abiertos multifuncionales que considera conceptos integradores basados en la naturaleza, la arquitectura bioclimática y las características geográficas del desierto costero.

También con el conocimiento local experto de la población “rurbana” que busca un reencuentro armonioso de sus espacios públicos con el agua, como elemento de celebración y de reducción de riesgos.

Durante nueve días, 45 profesionales de Arquitectura, Planificación urbana y Diseño urbano, de más de 20 países, entre ellos 14 alumnos de Arquitectura de la Universidad de Piura, 26 del “Máster en Cooperación Internacional en Arquitectura Sostenible de Emergencia” de la Universidad Internacional de Cataluña-UIC (España) y 5 del Royal Melbourne Institute of Technology-RMIT (Australia), ejecutaron este proyecto.

Asimismo, diferentes instituciones, como FuturoPiura y la ONG Care Perú y expertos locales, han participado en las distintas fases del proyecto. La etapa constructiva de bambú fue acompañada por la empresa Mimalki.

Carmen Mendoza, directora del Máster de la UIC, indicó que este trabajo ha permitido que los profesionales apliquen todo su conocimiento y aprendan del lugar en el que han trabajado, así como también las personas que viven en la zona. La metodología se basa en descubrir lo singular de los aspectos físicos y sociales del lugar para guiar una regeneración/ reconstrucción y propuestas acordes al contexto y a las necesidades de los pobladores, explica la urbanista Schroeder.

Diseño y construcción
La primera etapa del “Parque de la Memoria” se realizó mediante un proceso participativo. Las autoridades de Pedregal lo eligieron de entre 5 propuestas de diseño. La seleccionada incluye un Parque-Refugio para niños. El “Parque Seco”, que considera en esta primera etapa la construcción de una plataforma elevada de bambú y juegos educativos que apoyan la actividad psicomotriz de niños.

En etapas siguientes se culminaría la estructura elevada y se definirán las áreas verdes que serán irrigadas mediante soluciones basadas en la naturaleza, que incluyen la captación, tratamiento y reuso de las aguas del canal de regadío.

La construcción de la primera etapa, se dio en el marco del taller internacional “Regeneración de soluciones integradas basadas en la naturaleza para la recuperación post-desastre a través del diseño del espacio público, realizado gracias al contacto con la arquitecta Rossana Poblet, quien fue parte del equipo del proyecto “Lima Water-LiWa”.

Con materiales propios
El parque incluye el uso de materiales de la zona como la caña de Guayaquil, cultivada en la sierra de Piura (carrizo de bambú), que devuelve la identidad constructiva original a la zona. Esta área de recreación beneficiará a los niños de la zona, quienes podrán disfrutar de juegos en áreas verdes saludables y conectarse con el espacio público, anotó Stella Schroeder, profesora del Programa Académico de Arquitectura de la UDEP.

Al respecto, el alcalde del centro poblado de Pedregal, Santos Yamunaqué Chero, agradeció el constante apoyo que recibe de la UDEP y reconoció con diplomas de honor a cada uno de los participantes. “Los pedregaleños nos sentimos muy agradecidos por su apoyo. A cada uno de ustedes los llevaremos en el corazón”.

Esta experiencia se inspira en el proyecto piloto de LiWa “Parque-planta de Tratamiento de Aguas Residuales: Parque de los Niños”, que se construyó en el 2014 en Chuquitanta, San Martin de Porres, en Lima, como proyecto piloto del programa Futuras Megaciudades auspiciado por el Ministerio de Educación de Alemania y coordinado por la arquitecta Poblet.

Reconstrucción del espacio público
Después de un desastre las comunidades quedan muy afectadas por lo que es necesario intervenir los espacios públicos, pero, sobre todo, plantear una reconstrucción que genere una transformación para que las personas sean más resilientes, dijo Raquel Colacios, docente de la UIC. “No solo queremos que sea una actuación que se centre en un espacio público sino que tenga una estrategia donde se identifiquen las problemáticas y los potenciales del lugar”.

Además, recuperar los espacios afectados, refirió Lorenza Esquinca, alumna mexicana del Máster de la UIC, es trabajar una rehabilitación social que brinda esperanza a los damnificados quienes sufren muchas pérdidas materiales y humanas. Asimismo, “ayuda a reactivar la ciudad o los pueblos, lo que es muy útil para que la gente pueda seguir adelante con sus vidas”.

Arquitectura al servicio de los demás
En este proyecto no solo se han beneficiados los pobladores de Pedregal, también lo han hecho los profesionales quienes han puesto al servicio de esta comunidad sus conocimientos y ganas de hacer bien las cosas para generar un cambio y una esperanza en esta población afectada.

En ese sentido, Ricardo García, alumno ecuatoriano del Máster de la UIC, sostuvo que su mayor objetivo es generar conciencia en los demás profesionales sobre el deber que tienen de velar por las demás personas.

“Todos estamos aquí para brindar ayuda a la sociedad y queremos que la gente, al final del día, sea resiliente con lo que pasó, pero que –además– aprenda que tiene mucha capacidad y posibilidades, y que no deben limitarse a vivir como viven”, agregó.

En la misma línea, Gabriel Calle (Arquitectura- UDEP), acotó que este tipo de trabajos permiten que un arquitecto conozca las distintas realidades que existen y pueda ofrecer un apoyo social que resuelva las necesidades que tienen las personas con menos recursos.

La arquitecta Rossana Poblet, recalcó que Piura “no se puede dar el lujo de seguir perdiendo infraestructura, recursos y sobre todo vidas” por lo que es necesario estrechar más los vínculos entre las universidades, los gobiernos y las empresas para que la ciudad cambie.