Artículo de opinión

Cumpliendo con el calendario electoral

Recordemos que el rumbo lo teníamos, con 20 años de crecimiento, a pesar de todo lo sucedido. Cambiarlo ahora, con crisis sanitaria y económica, sería “dispararnos a los pies”.

Foto: ANDINA,

El 22 fue el último día para inscribir las listas presidenciales y congresales, según el cronograma establecido para las elecciones generales de abril del 2021. De aquí, toca esperar hasta el 10 de febrero, para conocer las listas definitivas, admitidas para el proceso electoral.

Hasta muy tarde, de la noche del 22 ya iban 11 fórmulas presidenciales inscritas, esperemos que no haya ninguna más. Y, ni qué decir de las listas congresales que, realmente, solo “marean” al electorado.

¿Por qué la “pulverización” de candidatos? Esto muestra más un interés individual, netamente partidarista, sin mirar al conjunto como país. Con tres o cuatro candidatos sería más que suficiente dado que todos deberían centrar sus propuestas en la solución de los problemas -casi emblemáticos- que tenemos y mantenemos periodo tras periodo.

Si tuviéramos una cultura política, y vocación de servicio público, no estaríamos en esta situación, que perjudica a los electores, pues no saben por quién votar; y, la decisión se hará, como siempre, a último momento.

Los resultados bastante negativos de las dos últimas elecciones parlamentarias han tenido un gran costo para el país. Ahora, nuestro voto debe ser consciente y responsable; de lo contrario los únicos perjudicados seguiremos siendo todos, pues no avanzamos como país.

Tenemos múltiples problemas que no se resolverán de la noche a la mañana, se requiere un horizonte definido, políticas económicas claras, tranquilidad política y que se muestre que las autoridades del ejecutivo y legislativo trabajan con un norte definido. De lo contrario, habrá inestabilidad e incertidumbre, que ahuyenta las inversiones.

Recordemos que el rumbo lo teníamos, con 20 años de crecimiento, a pesar de todo lo sucedido. Cambiarlo ahora, con crisis sanitaria y económica, sería “dispararnos a los pies”; destruir en los próximos 5 años, lo alcanzado en más de 20. En nuestras manos está el futuro de los próximos años.

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas aquí son de responsabilidad del autor.