CARLOS ALADRO, MAESTRÍA EN GESTIÓN CULTURAL

“El gestor cultural nos recuerda que la vida no es solo consumir, también es cultivarse”

Carlos Aladro es actor, director de teatro y gestor cultural. Esta profesión, según el docente, es vital para la mediación entre la cultura, el arte y los ciudadanos.

Por María José Salazar.

Carlos Aladro, licenciado en Interpretación y Dirección de Escena (España), ganó en el 2004 el Premio José Luis Alonso al Mejor Director Joven. En enero, estuvo en Campus Lima para dictar clases en la maestría en Gestión Cultural, de la Facultad de Humanidades.

¿Cuál es el papel del gestor cultural en la difusión del arte y la cultura?
El gestor cultural es un mediador, es quien tiene que crear posibilidades de encuentro entre el arte, la cultura y los ciudadanos, que están muy ocupados con el día a día y no cuidan esa parte de sus vidas. En ese sentido, si bien los gestores culturales somos cuidadores del patrimonio, también somos los que promovemos que el siglo XXI no se vea absorbido solo por el sobrevivir y consumir, sino que las personas reserven un espacio para cultivarse, para el entretenimiento elevado del alma.

En esa línea, ¿qué cualidades debe tener un gestor cultural?
Debe ser tenaz y creativo. El emprendimiento cultural es siempre complejo, no existen procesos ya contrastados que aseguren el éxito: cada contexto, cada sociedad, cada expresión artística requiere de un proyecto único. Asimismo, la relación del gestor con los artistas, con la sociedad, supone mucha diplomacia y perseverancia.

Carlos Aladro, docente internacional de la maestría en Gestión Cultural.

Hace un momento, se refirió al “espacio para cultivarse” que todos deberíamos tener, pero al que no le damos importancia. ¿Cuál es la estrategia para lograr esa toma de conciencia?
Hay que perseverar. Despertar la curiosidad y aprovechar los intereses latentes que todos tenemos. Por ejemplo, en los adultos subyace el gusto por los cuentos, pero los hemos dejado enmarcados en las pantallas y olvidamos que existe el teatro.

Cultura, arte y educación
¿A qué se refiere cuando habla del “valor espiritual de la cultura”?
Creo que la cultura es la expresión de nuestros más secretos miedos y deseos, que se quieren relacionar con lo trascendente, que quieren hablar con lo que ha ocurrido antes y con lo que sucederá después. Por otro lado, el arte es la forma de expresión que desde los comienzos de la historia ha estado presente. Hoy llamamos “folclore y arte” a muchas expresiones rituales, y la comunidad que se genera entorno a ellos nos vincula emocional, sentimental y espiritualmente.

¿Qué papel juega la educación en la promoción de la cultura?
Cultivar hábitos culturales saludables desde la infancia es una tarea educativa de primer nivel, más aún en esta sociedad individualista. Es bueno que los niños tengan experiencias de disfrute colectivo, más allá del deporte; oportunidades de soñar juntos.

El arte, también, está cada vez más presente en la formación de los niños.
Cada vez más proyectos pedagógicos insisten en que el arte es una de las mejores metodologías de aprendizaje, porque respeta la identidad de cada alumno y, en el fondo, eso es lo que la educación busca: despertar la vocación de las personas.

No se trata de que se conviertan todos en artistas, sino de que aprendan de una manera intuitiva, jugando, que es como aprenden los niños, cuáles son sus intereses, sus capacidades y, por ese camino, encuentren su vocación. En ese sentido, sería interesante que todos podamos hacer de nuestra vida, una gran obra de arte.

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