Los nombres de las personas en el siglo XXI

Por Alexis Reto Agurto

La Navidad nos mueve a pensar en el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, a recordar distintas tradiciones religiosas, pero también a comentar sobre los nacimientos de nuestros hijos y, sobre todo, de los nombres que decidimos colocarles si nacen en estas fechas.

En los tiempos de nuestros padres, quizá era sencillo elegir un nombre, pues bastaría con mirar el santoral católico del Calendario Bristol para elegir entre Natividad, Melquiades, Eulalia, etc. y asignárselo al recién nacido, movidos por la devoción religiosa o por mantener la tradición cultural acorde con su época. Sin embargo, en la actualidad la mayoría de nombres son tomados de la televisión, que se ha convertido en uno de los medios más influyentes en la difusión de nombres de telenovelas (Luz Clarita, María Mercedes); de cantantes (Thalía, Lucero);  o de futbolistas, principalemente brasileños (Ronaldo, Aldair, Thiago). Otros fieles a su lengua y cultura hispana eligen nombres solamente en español: Felipe, Ignacio, Juan… Sin embargo, el influjo del Internet y de las páginas webs  donde pueden encontrarse nombres de procedencia extranjera, ha movido a que la población peruana -y quizá hispanoamericana- a escoger con gran entusiasmo nombres como: Rose, Washington, (ingleses), Salim, Muhamad  (hebreos), Toni, Giuseppe (italianos) entre otros, etc.

Ante esta diversidad de nombres que actualmente se usan en el Perú y otros países, urge recordar la gran relevancia que tienen estos para los padres, para el usuario del nombre quien desde pequeño debe aprender a leerlo y a escribirlo de manera definitiva y, además, para los lingüistas, a quienes les resulta difícil brindar orientaciones, en puntos tan complejos como: el uso o no de la tildación (Martín o Martin, José o Jose), el cambio de letras por la semejanza de su sonido (Jimena o Gimena, Karla o Carla), la ausencia o presencia de una letra inicial (Estefani o Stefani) y, sobre todo, porque estos casos pueden deberse a la escritura incorrecta del hablante, al inapropiado paso del sonido de un nombre extranjero a la escritura del español o a un error del empleado del municipio, que inscribió al niño.

Como puede apreciarse, el nombre de una persona es una palabra que sugiere más información de la que aparenta, pues origina una relación muy estrecha con el usuario y la sociedad a medida que avanza el tiempo.

Docente.

Facultad de Humanidades.

Universidad de Piura.

Artículo publicado en el diario Correo (edición Piura), domingo 11 de diciembre de 2011.

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