JUAN MARTÍN PARDO

“La Filosofía de hoy no puede ser un esquema sin fundamento”

Nació en Buenos Aires, Argentina. Cuando era niño, alguien le prestó un libro de aventuras. Desde entonces, ha leído kilómetros de páginas y, según cuenta, esto fue quizás lo que hizo que descubriera su vocación

Por María José Salazar.
Juan Martín Pardo Van Thienen obtuvo el grado de doctor en el 2016.
Juan Martín Pardo Van Thienen obtuvo el grado de doctor en el 2016.

Distinguido con mención honrosa en un certamen internacional, por la calidad de su tesis doctoral, ahora Juan Martín Pardo es docente del Área de Filosofía de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Piura (Campus Lima).

A inicios de año, presentó su tesis doctoral El conocimiento divino de lo posible y de lo real según Tomás de Aquino en el concurso Veritas et Amor, organizado por el Circolo San Tommaso d’Aquino Onlus, con el auspicio del Pontificio Consiglio della Cultura y la Pontificia Academia Sancti Thomae Aquinatis. El jurado, por unanimidad, decidió otorgarle una mención honrosa.

“En la tesis explico, a mi modo de ver, cómo en la filosofía de Tomás se articula una teoría del conocimiento divino a partir del análisis del propio conocimiento humano. El conocimiento divino, a diferencia del nuestro, consiste en un único acto cognoscitivo, y es origen de las otras cosas distintas de sí”, señala el filósofo.

Cuando define el conocimiento divino, Pardo dice que, a grandes rasgos, consiste en pensar qué aspectos del conocimiento son necesarios para todo conocimiento y, por tanto, también para el conocimiento divino, y para distinguirlos de los elementos que parecen estar relacionados con nuestro modo de conocer. En ese proceso, se va purificando la noción del conocimiento ilimitado divino y se demuestra que las conclusiones a las que se llega no son contradictorias. “La teoría resultante acerca del conocimiento divino no constituye una imposibilidad absoluta, como un círculo cuadrado”, precisa.

Un buey mudo que habla hasta hoy
El docente, quien hizo su tesis doctoral en la Universidad de Navarra, se interesó por estudiar la filosofía de santo Tomás de Aquino porque sus teorías sobreviven al paso del tiempo y son fructíferas, al punto de que, a partir de ellas, se pueden iniciar discusiones que el doctor angélico no tuvo. “En universidades de diversas orientaciones como Harvard u Oxford, Tomás de Aquino tiene una gran entidad a nivel académico y una enorme vigencia”, sostiene.

La Filosofía de nuestros días
Juan Martín Pardo pudo desarrollar la habilidad de leer, comprender y discurrir, y echa en falta eso en las nuevas generaciones: “Un chico, hoy, puede hacer un problema matemático complicado y, a la vez hacerse un nudo con un párrafo sencillo. Es como si tuviese una pierna musculosa y la otra flacucha. A los jóvenes de este tiempo, la Filosofía les llega tarde o se les dicta de modo esquemático, por el poco tiempo con el que se cuenta, sin los suficientes fundamentos ni contextualización; y la Filosofía no puede reducirse a eso”.


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