Artículo de opinión

¿Cómo honrar a las víctimas de la pandemia?

De nosotros depende que tantas familias superen la angustia, por la precariedad sanitaria o económica; que muchos niños y jóvenes puedan contar con los recursos y condiciones necesarias.

Por Genara Castillo, el en El Peruano.
Foto: ANDINA.

En la situación actual, en la que han fallecido tantos miles de personas, y tantos otros están sufriendo porque han perdido a sus seres queridos y/o sus trabajos, tenemos a mano una oportunidad inmejorable de honrar a las víctimas de la pandemia, tanto a quienes ya han partido como a quienes siguen bregando en medio de un sinfín de dificultades.

Si nos preguntamos: ¿qué podemos hacer? Dentro de dos semanas, el 11 de abril, tenemos una gran oportunidad: la de ejercer nuestra responsabilidad ciudadana y dar un voto informado. Este voto responsable es algo que les debemos a todas las víctimas de esta pandemia, pasadas, presentes y futuras; se lo debemos a esos niños huérfanos, a esos padres que no pueden llevar un pan a sus mesas.

No da igual hacer el esfuerzo de informarnos y reflexionar adecuadamente que no hacerlo, porque en ello se juega algo muy importante en el Perú. Elegir bien conlleva evaluar bien no sólo el plan de gobierno de los candidatos presidenciales y los proyectos de los congresistas, sino, especialmente, la trayectoria personal de cada una de las personas que serán objeto de nuestra elección.

Otorgarles nuestro voto es darles el visto bueno (V°B°) para que nos representen y con nuestro aval elaboren proyectos, propongan o promulguen leyes a favor de tantas y tantas personas que necesitarán no sólo de vacunas ni únicamente de un sistema sanitario integral, sino de que se generen oportunidades de trabajo y se reactive la economía del país, lo cual no es nada fácil; se requiere de inteligencias y voluntades robustas, talante muy trabajador y una generosidad que los lleve a poner en primer lugar el bien común de todos los peruanos.

De nosotros depende que tantas familias superen la angustia, por la precariedad sanitaria o económica; que muchos niños y jóvenes puedan contar con los recursos y condiciones necesarias para obtener alimento, salud, para que puedan a asistir adecuadamente al colegio. Más que nunca, es urgente que en nuestro país se gestionen bien los recursos, se gobierne honestamente, para darnos oportunidades de salir adelante especialmente a los más débiles y vulnerables-

A veces, he pensado, qué sucedería si todos los cientos de miles de víctimas de la pandemia pudieran elevar su voz para que todos los peruanos podamos oírlos: ¿qué nos dirían? Y si bien se me ocurren muchas cosas, una de ellas es recurrente, seguro nos dirían: tengan mucho cuidado y elijan bien, estudien bien su voto responsable, porque he fallecido porque no se compraron las vacunas a tiempo o porque no había plantas de oxígeno, o porque no encontré camas UCI, o porque no tenía trabajo y me jugaba la vida cada día al salir a trabajar.

Como el problema de la corrupción es muy álgido en el Perú, estamos obligados a elegir a alguien que sea honesto, que no haya caído en problemas o faltas de integridad, necesitamos de alguien fuerte que no mienta, que no nos engañe, porque nadie da lo que no tiene y una persona rota interiormente, por la mentira o corrupción, no podrá integrar al Perú.

Es urgente legislar y tomar decisiones respecto de graves problemas que le aquejan tanto al Perú: la salud y la economía son los más perentorios o inmediatos; pero, también hay que integrar al país, elevar el nivel educativo, para lo cual los gobernantes tienen que conocer mucho al país, haber aportado significativamente, etc.; en una palabra: deben ser los más idóneos, no pueden ir a aprender porque el Perú es como un enfermo grave que no puede ser atendido por alguien inexperto, ya que el precio de equivocarse es demasiado alto.

En casos de gravedad y complejidad, necesitamos que nos gobiernen los mejores. Los gobernantes del Perú, tanto del ejecutivo como del legislativo, no deben ir recién a aprender, sino que tienen que haber aprendido antes. Pero, sobre todo, deben haber dado testimonio en su vida personal de buscar el bien común y no el interés personal o de grupos de poder.

En definitiva, la situación es tan grave que las consecuencias de nuestra elección las vamos a recibir nosotros, los votantes. Y, por eso, es grande nuestra responsabilidad; de nosotros depende el futuro que daremos al país. No podemos quejarnos echando a otros la culpa de nuestras propias decisiones, sino que debemos ser conscientes de la trascendencia de nuestro voto que, por fuerza, tendrá que ser muy meditado, muy responsable; se lo debemos a todo el Perú; y, especialmente, a las víctimas que han partido y a quienes siguen sufriendo tanto y de tantas maneras.

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas aquí son de responsabilidad del autor.

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