La inestabilidad de la familia, obstáculo para el aprendizaje

Afirmar que la familia influye en el rendimiento escolar de los niños es como reiterar lo que el sentido común y la experiencia enseñan.

Por Gloria Huarcaya.

Lima. Afirmar que la familia influye en el rendimiento escolar de los niños es como reiterar lo que el sentido común y la experiencia enseñan. Diferente es demostrarlo de manera empírica y con pruebas estadísticas. El reporte Mapa mundial de la familia 2013: Los cambios en la familia y su impacto en el bienestar de la niñez, demuestra las ventajas educativas que tienen los niños que crecen junto a sus dos padres, comparados con aquellos niños que lo hacen solo con un padre o sin ningún padre (cfr. Aceprensa 14-02-2013).

A nivel global, y sobre la base de los resultados de PISA 2009(Programme for International Students Assessment), se comprueba que en el 75% de los 37 países estudiados, los niños procedentes de familias biparentales obtienen resultados significativamente superiores en comprensión lectora que aquellos de hogares monoparentales, y el 100% lo hace mejor que los niños que crecen sin padres, criados en orfandad o por una familia extensa.

Los resultados son sólidos y significativos, pues se han controlado factores relevantes, que podrían sesgar la evidencia, como el sexo del estudiante, la lengua materna, el nivel educativo de los padres y la riqueza del hogar.

La influencia del nivel de ingresos
Un caso llamativo proviene de Perú, donde los hijos de padres o madres solteras obtenían hasta 7 puntos más que los hijos de hogares biparentales en PISA 2009. Sin embargo, investigadores de la Universidad de Piura, coauspiciadora del reporte, añadieron nuevos controles al análisis como el tipo de colegio (público o privado), la ubicación de la escuela por región natural (costa, sierra o selva), y la ubicación del colegio por provincia (la capital o demás provincias). Con estas nuevas variables, la estructura familiar (dos padres, un padre o ningún padre) dejó de ser determinante para los adolescentes peruanos, pero se revitalizó la influencia del entorno familiar.

Así, puede afirmarse que, en comprensión lectora, lo que resulta más beneficioso para un niño peruano es que el jefe de hogar (padre o madre) ostente un alto nivel educativo y de ingresos económicos. Este resultado, en apariencia contradictorio, se repite también en países africanos y asiáticos, donde la migración laboral reduce la presencia de los padres en el hogar, pero eleva el nivel de riqueza y en consecuencia la posibilidad de mayores logros educativos de los hijos. La presencia de los padres en el hogar no debería contraponerse a la riqueza, pero en contextos de pobreza y exclusión social, el nivel de los ingresos parece ser más determinante para el aprendizaje de los niños.

El reporte comprueba también que los niños de hogares monoparentales y sin padres tienen mayores probabilidades de repetir el año escolar (con porcentajes variados) que aquellos de hogares biparentales en el 75% de los países estudiados.

Diferencias entre países ricos y pobres
La influencia de la familia en el éxito educativo de los niños es más concluyente en países de ingresos altos y medianos, cuyos Estados garantizan servicios educativos de alta calidad en un contexto de mayor equidad. Sin embargo, los efectos positivos de vivir con ambos padres se diluyen en países de ingresos bajos (Sudamérica, África, Asia), donde los niños enfrentan dificultades más graves para el aprendizaje, asociadas a la pobreza, la desigualdad de género, la desnutrición, el trabajo infantil y a las deficiencias del sistema educativo.

En la mayoría de países de bajos ingresos las tasas de matrícula o escolarización no difieren entre los niños que viven con un padre, comparados con aquellos que viven con dos; pero el contraste es mayor con los niños sin padres. La probabilidad de estar en el grado esperado para la edad es significativamente menor para los niños de familias monoparentales en 6 de 15 países estudiados. Estos indicadores, obtenidos de la base Demographic Health Survey (para países de ingresos bajos), resultan menos rotundos que los resultados de PISA 2009 (para países de ingresos altos y medianos).

La amenaza de la inestabilidad familiar
A pesar de que la familia biparental, de dos padres casados, sigue siendo el mejor soporte para el bienestar de los niños, este tipo de estructura se ha vuelto cada vez más escasa, especialmente en regiones como América Latina, donde se observa un aumento progresivo de la cohabitación y los nacimientos extramaritales, así como una reducción de la nupcialidad. Colombia, por ejemplo, sigue ocupando el primer lugar en las tasas de convivencia y nacimientos extramaritales, sobre una muestra de 44 países, representativos de todas las regiones del mundo.

Los logros educativos de los niños son indicadores fundamentales de su bienestar e importantes predictores sobre su éxito futuro. Esto es especialmente relevante para América Latina, región que, a pesar de bonanza macroeconómica, no ha logrado solucionar sus déficits de productividad, investigación e innovación, precisamente por las carencias de su sistema educativo.

En la medida en que se incremente la calidad de la educación secundaria en los países en vías de desarrollo, se notará más el aporte diferencial de las familias biparentales, de acuerdo a las tendencias observadas por los investigadores. Esto significa un reto para las naciones emergentes, que unido a su esfuerzo por promover la universalización y calidad de la educación secundaria, deberían sumar acciones para promocionar la estabilidad de las familias.

Para Bradfdord Wilcox, coautor del reporte, la promoción de la estabilidad familiar resulta impostergable, pues existe el riesgo de que la fragilidad de las uniones agudice la desigualdad socioeconómica. Por un lado, los jóvenes con buen nivel educativo y de altos ingresos optan por el matrimonio; mientras que los jóvenes con poca preparación y bajos ingresos optan por la mera convivencia. Las carencias emocionales, financieras y sociales, que se desprenden de la convivencia, se trasladan a su vez, a los hijos de estas parejas, agudizando así las desigualdades.

Si bien los hogares latinoamericanos aún cuentan con un gran soporte de parte de la familia extensa, son varios los indicadores en rojo que alertan sobre la creciente inestabilidad, los cuales deben considerarse en las políticas públicas y privadas, si se desea revertir la marginalización que sufren los miembros más vulnerables de la sociedad.

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