Dr. César Chinguel

“La solución a los problemas del mundo está en volver la mirada a la familia”

El especialista del Instituto de Ciencias para la Familia destaca que los padres deben dejar ser libres a sus hijos y educarlos para que sean felices.

Por Tania Elías.

El ingeniero César Chinguel, integrante del Instituto de Ciencias para la Familia, hizo una reflexión sobre la relación íntima de padres e hijos, la sociedad y los gobiernos, en esta Día Internacional, proclamado en 1993 por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Ingeniero Chinguel

En este momento, ¿cuál es la situación de la familia?
Por muchos años, distintas instituciones nacionales, internacionales, vienen repitiendo con frecuencia, en foros y distintos espacios, que la familia es muy importante. La paradoja está en que mientras se recalca su importancia, cada vez las políticas públicas la van descuidando. Esto debe hacernos pensar. La sociedad está conformada por núcleos de personas que tienen su fundamento en familias; por lo tanto, descuidar la institución familiar afecta a la raíz misma de la sociedad.

¿Qué tanto puede estar impactando lo mediático en esta realidad?
Está desdibujando a la institución familiar; nuestra cultura se caracteriza por estar rodeada de abundante información haciendo difícil discernir cuál es la verdadera entre toda la que es posible encontrar. En ese contexto, la sociedad busca desorientada cómo resolver problemas sociales, de violencia, de corrupción. La respuesta está en volver la mirada a la institución familiar. Decimos que la familia es muy importante pero no hacemos nada por ella.

¿Qué tendrían que entender los gobiernos frente a la familia?
Muchas políticas públicas están orientadas a reemplazarla, pues se asume que falla en su rol. Este es un grave error. La familia es una institución natural que nace con el hombre, y es necesaria para que éste termine de hacerse, de conformarse, para que adquiera una adecuada cultura para convivir en el mundo que lo rodea. Enseñar a amar a los hijos, a querer, a respetar, a formarlos y educarlos es propio de los padres desde la familia. Los gobiernos deben promover que la familia cumpla su rol y respetarla en su integridad. No reemplazarla.

¿Al interior de la familia, cómo se consolida este grupo humano?
Cada familia es un mundo, cada uno de nosotros somos únicos e irrepetibles. Cuando se casa un chico y una chica, esa pareja es única y se crea una nueva cultura familiar, orientada naturalmente a fomentar que todo ámbito de la sociedad vaya mejorando.  Desde la familia se puede desterrar el machismo, promover que los hijos aprendan a decidir en libertad, ayudarles para cumplir su propio rol. Esto no se logra con campañas publicitarias.

¿Cómo debe ser relación padres e hijos para lograr que no se trastoque a la familia?
Los padres educamos a nuestros hijos para que sean felices cuando nosotros ya no estemos. Esa felicidad se facilita si aprenden a ser libres. Para ello hay que enseñarles reconocer lo bueno y tengan la capacidad de decidirse por aquello que les va a hacer bien; desde los amigos hasta los ámbitos de la sociedad que les permita desarrollarse de forma favorable. Eso se aprende en la familia. Los padres tienen que irle soltando cada vez más la cuerda al hijo. Como la persona se conforma en la familia, tiene una alta dependencia con ella, pero ésta debe ir disminuyendo gradualmente hasta que el hijo conforme también la suya.

Siempre se destaca la importancia de la comunicación en la familia…
Sí, y tiene que ser personal y no plural. El amor es en esencia comunicación personal. El padre no puede decir siempre: vamos de paseo, vayan al colegio sino ‘cómo te has sentido, hijo mío’. Esa es la comunicación que debe existir, de intimidad, de confianza abierta. Lo que los padres comunican en el ámbito del amor queda siempre aunque parezca que no; al pasar los años lo comunicado a los hijos florece. Eso se da porque tiene un pozo familiar sembrado en la vida ordinaria de convivencia familiar.

¿Qué rol cumplen los hijos en la familia?
La familia es una comunidad, una unidad común, con lazos en el ser; por ejemplo, yo soy hijo de mi padre aunque yo no lo quiera, soy su hijo. Estamos unidos por algo y por lo tanto en esa comunidad existen unos roles, unas responsabilidades que se debe asumir. Los hijos no son huéspedes de una casa, son miembros de una comunidad de amor. En la medida en que van creciendo, deben asumir más responsabilidades por el bien de todos. Así la familia trasciende el tiempo, la cultura, y cumple con su fin.

¿Qué deben hacer los padres para luchar por sus familias?
Los esposos deben esforzarse por quererse cada día más.  Enseñar con el ejemplo. No encerrar a los hijos aislándolos porque eso genera mitos, confusión. En el mundo de hoy, hay que aceptar, por ejemplo, las redes sociales y otras posibilidades que ofrece la tecnología. Nuestros hijos han nacido en esta época, con todo eso ya hecho. Lo que tenemos que hacer es enseñarles a reconocer lo bueno en medio del mundo que les ha tocado vivir, lo que les puede ayudar a ser felices y lo que no. Ellos tendrán que decidir, se equivocarán y aprenderán. Los padres no somos perfectos y nos toca reconocer ante ellos cuando nos equivocamos, eso los ayuda a formarse. Que vean que tenemos fe y que somos coherentes con ella. Debemos enseñarles a amar de verdad. Ese es el misterio de la familia, si no se comprende que la familia es una comunidad en la cual se enseña a amar para ser feliz, no la entenderemos nunca.

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