¿Cómo preparar el corazón de nuestros niños para la Navidad?

Hemos comenzado ya una época muy especial: la preparación de la Navidad.

Por Mariana Stevenazzi.

¿De qué tipo de preparación se trata? Nuestras casas se visten de fiesta, adornamos con guirnaldas, coronas, luces, árbol y el infaltable nacimiento. Y es que sin pesebre no hay Navidad; por ello, este debe tener un espacio y lugar privilegiados en el hogar. Ya hemos comenzado a planificar con quién pasar la el 24 en la noche o el 25. ¿Qué comeremos?, ¿cómo vestirán nuestros hijos?, ¿enviaremos tarjetas y saludos navideños?, ¿habrá regalos este año para Navidad?, ¿será Papá Noel, el Niño Dios o los Reyes Magos? y un largo etcétera.

Esos son solo algunos preparativos pero, sin dudas, no son los centrales, sino más bien una manifestación externa de la preparación más importante: la de nuestro corazón para que, en él, el Niño Jesús pueda encontrar cobijo seguro y cálido. ¿Cómo preparar nuestra interioridad para la gran llegada del Niño Rey? La respuesta puede resumirse en una palabra: amando. El corazón se ensancha con el verdadero amor, y no hay mejor regalo que este para quien nos amó primero, quien nos creó por amor; por amor nos sostiene y por amor vino a este mundo para dar su vida.

Algunos aún se estarán preguntando ¿cómo lo hago? Oímos a menudo “amor son obras y no buenas razones”. Así que aquí tenemos la clave: hacer obras de amor.

La lista puede ser inmensa de acuerdo a la situación de cada uno, pero me animo a dejar algunas sugerencias especialmente para preparar la Navidad con los niños:

  • Preparar junto a los pequeños de la casa el nacimiento, el árbol y la corona de adviento. Si alguna de estas cosas puede ser hecha por ellos mismos, más que ideal. Elija un lugar muy especial y visible de la casa para cada una de estas cosas como recuerdo diario del gran acontecimiento que se nos acerca.
  • Muchos padres tenemos la costumbre de leer cuentos o contar historias antes de dormir. Aprovechemos esta época para elegir historias navideñas y con transmisión de valores. Los padres más creativos pueden, incluso, inventar cuentos donde los protagonistas alrededor del pesebre sean los niños, llevando regalos de amor a Jesús.
  • Rezar todas las noches en familia frente al nacimiento. Hacer una oración sencilla, donde los más pequeños puedan dar gracias y hacer peticiones al Niño y la que podemos terminar con alguna canción o villancico. Una idea que suele gustar muchos a los niños es aprovechar ese momento de oración familiar para arropar al Niño de una manera muy especial: por cada buena acción, le acercamos a su cuna un corazón de papel (preparados con ellos); de esta manera, esperamos que el día de Navidad, el Niño Jesús pueda nacer en una cuna repleta de corazones.
  • Aprovechar el adviento para escuchar y aprender villancicos para cantar en Navidad.
  • Preparar una representación de pesebre viviente para la nochebuena donde nuestros hijos tengan el protagonismo. No importa que la “obra” salga excelente, sino que nos ayude a recordar la verdadera historia del nacimiento y que podamos estar más cerca del misterio de la nochebuena.
  • Para los más pequeños, también puede ser bonito imprimir imágenes del pesebre para pintar, hacer en casa un cuento casero sobre la llegada del Niño o manualidades para regalar a la familia en nochebuena.

Pero hay algo más que no puede faltar: estar con los más necesitados. Los primeros en visitar a Jesús fueron los pastores y la gente del lugar. Dios quiso que así fuera, quiso acercarse primero a ellos y nacer de la manera más humilde y sencilla, en un lugar sin comodidades. Ese tiene que ser entonces el verdadero espíritu de la Navidad.

¿Cómo acercarse a los más necesitados? El más necesitado puede estar en nuestra propia casa o cerca: un enfermo, alguien atravesando una situación difícil o triste. Puede ser un vecino, el guardia de mi edificio o de mi calle, o la señora que trabaja en casa. También podemos buscarlo más lejos, haciendo voluntariado, labores sociales, visitando enfermos, ayudando a las madres solteras, a los niños sin hogar. En definitiva, las tan nombradas obras de misericordia que el papa Francisco ha estado promoviendo desde siempre.

Algo muy práctico y concreto que podemos hacer es regalar algo de casa a quien lo pueda estar necesitando más. No se trata solo de dar aquello que nos está sobrando, sino de elegir algo que pueda ser útil a los demás. Mis hijos me enseñan mucho en este aspecto. Cuando todas las navidades llega el momento de regalar un juguete a los niños que no tienen, ellos voluntariamente eligen los juguetes que están en buen estado e incluso aquellos que recibieron este mismo año para su cumpleaños. Y. además, eligen muchos. “Es que nosotros ya tenemos otros, mamá”.

Que podamos prepararnos con esa sencillez, alegría y humildad tan características de los niños, sin olvidar quién es el protagonista de tanta fiesta. Que Dios encuentre esta Navidad nuestros corazones especialmente encendidos de amor.

¡Muy feliz y Santa Navidad! El 24 tenemos una cita a la que no podemos faltar. Nos encontramos todos en el pesebre de Belén.

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