Tercer conversatorio ICF

Familia y trabajo, realidades de una sola vida que exigen atención y tiempo

Especialistas se refirieron al trabajo y la familia. Para las expositoras, varones y mujeres deben definir objetivos y prioridades de acuerdo a su particular realidad con miras a edificar una vida de mayor plenitud humana.

Por Tania Elías.

La Dra. Mariela García y la Mgtr. Mariana Stevenazzi analizaron la situación de la familia ante la influencia del trabajo, durante el coloquio correspondiente al tercer conversatorio organizado por el Instituto de Ciencias para la Familia (ICF).

“Las acciones y decisiones en materia de cómo integrar mejor familia y trabajo exigen una autoevaluación continua, un diagnóstico de las necesidades y talentos de cada familia, una honda reflexión sobre su estado actual y hacia donde se quiere ir”, señaló la profesora Mariela García.

Explicó que es importante tener en cuenta la definición de objetivos y de prioridades, al menos anuales, que permitan celebrar logros concretos cada año nuevo; el seguimiento y control continuos es necesario dado que las etapas de la vida, así como sus exigencias, son cambiantes.

Compromiso
Desde Lima, a través de videoconferencia, la profesora Mariana Stevenazzi recordó que para que una familia pueda funcionar como un equipo unido, se debe asumir la co-responsabilidad frente al trabajo doméstico, el cuidado de personas dependientes y no dependientes; y convertir a sus miembros en el soporte emocional de unos a otros a través del apoyo, aprecio y el amor.

Para ella, es importante que cada cónyuge sepa que cuenta siempre con el otro, que la familia mantenga buena relación con tíos, abuelos, cuñados; que vaya otorgando responsabilidades a los hijos, en la medida de su desarrollo y crecimiento; y además organice y planifique las tareas del hogar.

“Esto ayuda a la integración, pero hay que ser conscientes de que, en una familia, las relaciones armoniosas pueden debilitarse, por lo que es importante reconocerlo para definir, sobre la marcha, qué acciones tomar con el fin de mejorar”, dijo, recordando que esta reflexión implica que los miembros de la familia sean realistas sobre la situación que se afronta y se comprometan a realizar las acciones necesarias para recuperarla.

“Hay que ser positivos, no quedarnos en el lamento. Tenemos las habilidades necesarias para mejorar la integración. Los primeros responsables somos nosotros. Hay que ser realistas, pero también creativos para buscar la receta que se aplique a cada familia”, refirió a los profesionales y padres de familia asistentes.

En su intervención compartió la experiencia de su hogar, incluso con anécdotas de su entorno familiar que ayudaron a mostrar, con ejemplos, la vida cotidiana en familia y los riesgos que se pueden afrontar si no se logra recuperar la integración.

 

Decisiones
La doctora Mariela García analizó la acción personal frente a los ámbitos de la familia y del trabajo a partir de algunos enfoques científicos en la materia. Precisó que es connatural a la persona su anhelo de tener un buen trabajo y una familia feliz; sin embargo, elegir la persona correcta y un trabajo adecuado que conlleve la consecución de objetivos amables, es asunto complejo.

Se refirió al Primer Estudio sobre la Conciliación vida-trabajo en los ejecutivos peruanos, elaborado por Ipsos el 2015 y difundido a través de Semana Económica, en base a entrevistas realizadas a 811 ejecutivos: el 9%, gerentes generales; el 50%, gerentes de primera línea; el 33% restante jefes de segunda línea; el 74% varones y el 26% mujeres.

Luego de mostrar las cifras, destacó entre los hallazgos, que los ejecutivos peruanos están “fuera de equilibrio”; solo los gerentes generales pasan los 50 puntos (de 100) del Índice de equilibrio. Asimismo, los resultados demuestran que hay una vinculación extrema que lleva a los ejecutivos a mirar el celular los fines de semana y durante sus vacaciones, aun cuando deberían desconectarse del trabajo. Además, dijo, los resultados revelan que las mujeres sufren más que los hombres en materia de conciliación; el 23% de ellas postergó tener hijos, mientras que solo el 8% de los hombres marcó esta opción.

El estudio considera que las empresas no ayudan a equilibrar su relación con la familia. “Hacia el 2015, una de cada diez empresas dispone de una estrategia formal para facilitar la conciliación; el 32% cuenta con algunos lineamientos mientras que un significativo 58% no hace nada al respecto. El mensaje está claro: un 90% de empresas no está convencida de la pertinencia de esta apuesta”, indicó García.

¿Trabajar para vivir o vivir para trabajar?
La expositora citó a Yamanoto Suda quien señala que “Si bien es obvio que se trabaja para vi­vir, la gestión de recursos humanos ha estado marchando, sin darse cuenta, en dirección contraria. Si se vive para trabajar, entonces, aumentar la satisfacción con el trabajo me­joraría el bienestar y el desempeño; en cambio, si se trabaja para vivir, aumentar la satisfacción con la vida mejoraría el bienes­tar y el desempeño”.

Para García, “aunque anhelamos un buen trabajo y una familia feliz, no todos tenemos el mismo concepto de lo que esto significa. La vida que nos toca vivir es la nuestra y todos tenemos mucho que hacer; a aprovechar el tiempo que es un tesoro”, indicó. Stevenazzi, reiteró la necesidad de llegar a acuerdos porque integrar al trabajo y la familia es un acto de voluntad.

Los diálogos continuarán este jueves 20 de setiembre con el tema: “El valor de la espera explicado a los jóvenes” en el aula E 203, del edificio E, Campus Piura. Si desea participar debe dirigir un correo a icf@udep.pe

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