Fallece Gran Canciller de la UDEP, Mons. Javier Echevarría

El lunes 12 de diciembre, a las 9:20 p.m. (hora de Roma), en la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, falleció Mons. Javier Echevarría, obispo Prelado del Opus Dei y Gran Canciller de la Universidad.

Por Elena Belletich.
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Desde 1994, Mons. Echevarría, segundo sucesor de san Josemaría Escrivá, veló, con gran cariño, por la labor que realiza la Universidad. Visitó por primera vez esta casa de estudios en agosto de 1996; y, luego, en julio del 2010. En esta ocasión estuvo en ambos campus de la UDEP y dialogó con el personal docente, administrativo, de servicios y directivos de esta Casa de estudios.

Las enseñanzas dejadas y un frondoso ficus, sembrado durante su primera visita, recuerdan su entrañable presencia. En el 2010, en la tertulia con los piuranos, habló sobre diversos temas: familia, trabajo diario, vida universitaria y el rol de la mujer en la sociedad. Lamentó que existan grupos de personas interesadas en desacreditar el valor de la familia en la sociedad. Para contrarrestar esta realidad, recomendó recordar “el Hogar de Nazaret donde no se conjugaba el yo, ni el mío sino el vuestro”, siempre preocupados por el otro, “un amor por los demás”, palabras tan propicias en este tiempo de adviento.

Asimismo, alentó a los cónyuges a “preocuparse por su matrimonio y ocuparse de los hijos”. Añadió que como cristianos debemos “ir por todos los sitios dando gracias a Dios por el hogar y por los detalles concretos de la vida cotidiana, de esta manera siempre estaremos buscando formas que hagan más agradable el vivir en familia. Entiendan que familia es querer de verdad, querer unirnos constantemente los unos a los otros para que ninguno se sienta solo”.

Instó a todos a no desanimarse ante los continuos ataques a la institución familiar: “porque los que atacan tienen envidia de las maravillas de un hogar donde marido y mujer se complementan y se quieren; disfruten de los hijos que Dios les manda. Quiéranse los unos a los otros”. Agregó que “aunque no se tengan los medios económicos, nunca hay que perder la alegría; que quienes desean desacreditar a la familia vean que la riqueza del país y de la Iglesia Católica son los hijos”.

A los directivos
A las autoridades de la UDEP les recordó lo importante que es tener en cuenta la finalidad de esta casa de estudios “que tiene como principio formar mujeres y hombres que sean coherentes y muy buenos profesionales. Tenéis en vuestras manos el futuro no solamente de la Universidad, que os tienen que importar mucho, para que sea un punto de referencia y un auténtico baluarte de cada labor que se desarrollará en la sociedad y también en el campo de la enseñanza. Por lo tanto, esforzaos y no os conforméis con lo que ya hacéis, tened aspiraciones de llegar más lejos”.

Y recalcó: “Tened hambre de humanidad, tened hambre de influencia, tened hambre de llegar a los 4 puntos cardinales con vuestro trabajo bien hecho y también con esa idea clara de que la cotidianeidad es un punto de encuentro constante con el Señor porque Él nos espera y su Providencia se extiende hasta el último detalle de la cotidianeidad. Tened mucho interés en responder a lo que Él os vaya diciendo os vaya sugiriendo…”, expresó.

Sobre Mons. Echevarría
El Gran Canciller de la Universidad de Piura, fallecido a los 84 años de edad, nació en Madrid en 1932. En esa misma ciudad conoció a San Josemaría, de quien fue secretario desde 1953 hasta 1975. Más adelante, fue nombrado secretario general del Opus Dei. En 1994 fue elegido prelado. Recibió de manos de san Juan Pablo II la ordenación episcopal el 6 de enero de 1995 en la basílica de San Pedro.

Fue miembro de la Congregación para las Causas de los Santos, del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica, y de la Congregación para el Clero. Participó en la Asamblea General del Sínodo de los Obispos sobre América (1997) y Europa (1999), así como en la Asamblea General ordinaria del 2001 y del 2005.

Escribió varios libros de espiritualidad como “Memoria del beato Josemaría”, “Itinerarios de vida cristiana”, “Para servir a la Iglesia”, “Getsemaní” y “Eucaristía y vida cristiana”. Más sobre su biografía y una galería de fotos.

Tras su muerte, y como prevé el derecho de la Prelatura, el gobierno ordinario de esta recae ahora sobre el vicario auxiliar y general Mons. Fernando Ocáriz. Según los estatutos de la Prelatura, le compete convocar, en el plazo de un mes, un congreso electivo que designe al nuevo prelado.

El congreso ha de celebrarse en un plazo de 3 meses. Posteriormente, la elección deberá ser  confirmada por el Pontífice. Vea aquí el telegrama enviado por el papa Francisco.