En el algarrobo está registrada buena parte de nuestra historia climatológica

El Dr. Antonio Mabres explica que el estudio de los anillos de los árboles sirve para documentar variaciones climáticas a lo largo de los años.

Por Analucía Guzmán Boza.
Antonio Mabres
Dr. Antonio Mabres durante la conferencia “Research and Innovation Seminars”.

‘La dendrocronología y sus aplicaciones: proyectos dendrocronológicos con el algarrobo’ es el título de la exposición que presentó el doctor Antonio Mabres, en el marco de las conferencias “Research and Innovation Seminars”, actividad que realiza la Facultad de Ingeniería de la UDEP.

La ciencia de la Dendrocronología utiliza la información de los “anillos anuales de crecimiento” en la madera de algunos árboles. Esta actividad tiene diversos fines, particularmente, los investigadores de la UDEP, buscan estudiar los anillos del algarrobo para documentar las variaciones climáticas a lo largo de los años.

Según señala el doctor Antonio Mabres, en las zonas templadas, los cambios de temperatura a lo largo de las estaciones son muy marcados, lo que lleva a una formación nítida de anillos en el tronco y ramas de los árboles. “Cuando hay una estación invernal con temperaturas muy bajas, los árboles ‘duermen’, pierden sus hojas y quedan sin xilema (tejido vegetal que transporta líquidos de una parte a otra de las plantas), esto propicia la aparición de un tejido más oscuro que marca la etapa de pausa en el crecimiento, y forman un anillo cada año”.

En el caso de Piura, nuestra región está en una zona tropical con poca diferenciación climática entre estaciones. Siempre se ha dado por supuesto que los árboles de esas zonas tropicales no tienen anillos anuales, por lo que no son susceptibles de estudios dendrocronológicos.

Sin embargo, el algarrobo (una especie del género Prosopis), que crece en casi toda la costa peruana, sí tiene variaciones en su madera que permite diferenciar anillos, aunque no son tan fáciles de distinguir y requieren más cuidado para obtener una secuencia anual. Ya se han hecho en el Laboratorio de dendrocronología de la Universidad de Piura algunos ensayos exitosos con algarrobo, y también con otras especies del bosque seco de nuestra región, como el Palo santo. En algunos de estos casos es más bien la sequía la que produce cambios en los tejidos de la madera y se reflejan en anillos.

Rodolfo Rodríguez y Antonio Mabres
Mgtr. Rodolfo Rodríguez y Dr. Antonio Mabres.

¿Qué se estudia en la UDEP?

“La primera etapa del proyecto consiste en hacer estudios sobre árboles vivos (de 60 a 100 años) para correlacionar la anchura de los anillos y otros parámetros con la información climática que tenemos con precisión, de fuentes instrumentales. En los estudios anteriores se han encontrado relaciones entre la anchura de los anillos y las lluvias en la región”, afirma el doctor Mabres.

En ese sentido, señala, la idea es aprender a descifrar la información que contienen los anillos del algarrobo. El objetivo no es quedarnos estudiando árboles vivos –que han crecido durante una época de la que hay buena información meteorológica– sino ir hacia atrás para obtener información del clima en el pasado, utilizando madera de construcciones de la época colonial e incluso pre colombina. “Al descubrir la relación entre la anchura de anillos y la relación con el comportamiento climatológico, hallaremos patrones que nos brindarán valiosa información sobre el pasado”, asegura el experto.

El algarrobo tiene una madera muy dura y resistente, que se ha utilizado siempre en la costa peruana norte. Hay construcciones del comienzo de la Colonia (iglesias, por ejemplo, y también algunas casas) que tienen columnas y vigas de algarrobo. Y aunque en menor escala, también se pueden conseguir muestras de lugares arqueológicos de hace cientos y miles de años, como es el caso de Chankillo, en Casma, de unos 2300 años de antigüedad, donde hay troncos de algarrobo bien conservados.

Por cada lugar donde se tenga madera de algarrobo en condiciones, se podrán hacer “series flotantes” que tendrán información del clima en un intervalo de años de la época de ese lugar. Lo difícil será conseguir continuidad en las muestras, para llegar a una “serie maestra” que cubra sin interrupciones un intervalo muy amplio, desde el presente hasta algunos siglos antes de nuestra era. En el proyecto actual pensamos poner las bases para este objetivo.

Si se logra una secuencia amplia se espera poder fijar mejor la edad y secuencias de construcción en algunos lugares arqueológicos. También obtener información sobre algunos eventos climáticos extremos, así como posibles indicios del cambio climático y sobre el comportamiento del Fenómeno El Niño a los largo de este gran intervalo de años.

Cabe indicar que estas investigaciones se realizan con el MSc. Rodolfo Rodríguez, responsable del Laboratorio de Dendrocronología. En el proyecto participan también el Dr. Gastón Cruz y el Biólogo Pablo Salazar, con la colaboración estrecha del arqueólogo Iván Gezzi, director del proyecto arqueológico de Chankillo.

Próximamente


SUSCRÍBETE A DESDE EL CAMPUS


Conoce los Términos de uso de datos de la Universidad de Piura.