DOCTOR ALEJANDRO FONTANA

Los profesores están llamados a ayudar a los alumnos con sus respuestas personales

El vicerrector de Investigación de la UDEP, doctor Alejandro Fontanta, habló sobre “El papel del profesor o investigador de la Universidad de Piura” en el seminario de Investigación de la Facultad de Ingeniería.

Por Koko Zavala.

Los profesores o investigadores tienen que inspirar y ayudar a que los alumnos también se planteen preguntas fundamentales o ultimate cuestions: ¿quién soy?, ¿para qué estoy aquí? y ¿cómo debo tratar a los demás”.

En ese sentido, el doctor Alejandro Fontana, vicerrector de Investigación de la Universidad de Piura, centró su exposición al abordar el tema “El papel del profesor o investigador de la Universidad de Piura”, ofrecida a los docentes de la Facultad de Ingeniería, como parte del seminario de Formación Corporativa.

Fontana recordó su reciente visita a la Escuela de Dirección Darden (Universidad de Virginia, Estados Unidos), donde se reunió con los destacados profesores Andrew Wicks, especialista en temas como la religiosidad y la espiritualidad en el modo como se enfocan las empresas, y Edward Freeman, autor de “Stakeholders’ Theory”, que contiene una visión humana de los negocios.

Doctor Alejandro Fontana.

“De estas reuniones, concluimos que todas las personas de cualquier religión, creyentes o no, se hacen siempre unas preguntas esenciales o fundamentales: ¿quién soy?, ¿para qué estoy aquí? y ¿cómo debo tratar a los demás?, temas vitales que compartimos no solo en la Universidad de Piura sino también en el Programa de Alta Dirección (PAD)”, indicó.

Agregó que para hablar del papel o rol del profesor o investigador, cada uno tiene que encontrar la respuesta a las preguntas que se formularán los demás, sobre todo el ¿para qué estoy aquí?. “La respuesta nunca será inmediata e incluso puede tomar tiempo, pero es bastante importante”, comentó.

El doctor Fontana precisó que la respuesta es dinámica, pues conforme pasa el tiempo uno ve que tiene más dimensiones, o es polifacético; además, puede encontrarse a los 77 años de edad. “Es decir, que cuando prácticamente estamos retirándonos, nos damos cuenta de aquello para lo que estamos aquí, como ocurrió con el papa Francisco”, enfatizó.

“Cuando uno descubre la razón por la que está aquí en la tierra, se ha encontrado con el acto de ser, que tiene un fuerte impacto en la inteligencia y voluntad, de manera que las activa de manera impresionante, al igual que todas sus capacidades creativas. En la vida de los santos, cuando ellos han encontrado esta respuesta, se activaron sus potencialidades al extremo de hacer cosas inimaginables. Podemos pensar en el fundador de esta universidad o en la madre Teresa de Calcuta”, señaló.

Algunas ayudas

En otro momento de su exposición, se refirió a la teoría de Juan Antonio Pérez-López, quien menciona tres niveles de motivación: el tener, el saber y el servir. Sugirió que la respuesta personal necesariamente está vinculada con este tercer nivel: el servicio.

Con relación a algunos tips que pueden servir para encontrar esta respuesta personal, recomendó analizar el entorno que rodea a cada uno y el potencial y debilidades que cada uno posee: “En el primero están los alumnos, los colegas, los administrativos, la familia, nuestra ciudad, el país y, finalmente, el mundo”.

Asimismo, comentó sobre la necesidad de trabajar personalmente en la madurez de la propia personalidad, y enfatizó que esto puede hacerse en tres niveles: el intelectual, reconociendo el sentido de la propia vida; el emocional, consiguiendo que nuestras reacciones emocionales sean proporcionales; y el social, pensando siempre en los demás.

 

 

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