JAIME MILLÁS MUR, FACULTAD DE MEDICINA

«No todas las terapias con células madre ofrecen garantía»

El coordinador del Grupo de Investigación en Bioética (GIB) de la Universidad de Piura comenta, en esta entrevista, acerca de los alcances de la investigación científica en lo que se refiere a terapia celular.

Por María José Salazar.
Dr. Jaime Millás Mur, profesor de la Facultad de Medicina.
Dr. Jaime Millás Mur, profesor de la Facultad de Medicina.

En las últimas décadas, la ciencia ha desarrollado múltiples investigaciones acerca del uso de células con fines terapéuticos. Se ha llegado a conclusiones optimistas de cara a futuro, en algunos casos; sin embargo, no todo lo que brilla es oro. El doctor Jaime Millás Mur, experto en Bioética de la Facultad de Medicina de la UDEP, nos explica las diversas aristas de este tema.

¿En qué consiste la terapia a través de células madre embrionarias humanas?
Aunque desde 1998 se han conseguido aislar, todavía no hay una terapia comprobada con células madre embrionarias humanas. Solo hay unos pocos ensayos clínicos, como los que se refieren a algunas retinopatías (1), o el que efectúa la empresa Asterias Biotherapeutics -con el aval de la FDA- para lesiones de médula espinal, mediante células progenitoras de oligodendrocitos obtenidas a partir de células madre embrionarias (2). Todos estos estudios se encuentran en las primeras fases de experimentación.

Desde el punto de vista ético, no debería utilizarse este tipo de células madre, pues para obtenerlas a partir de la masa celular interna, hay que destruir el embrión humano. La embriología demuestra que la vida humana comienza con la fecundación del ovocito por el espermatozoide. A partir de ese momento, ya existe un ser vivo humano que irá desarrollando gradualmente todas sus potencialidades.

Más bien, si entramos a la web de los Institutos de Salud de los Estados Unidos, veremos que la mayor parte de ensayos clínicos se hacen con células madre adultas y bastantes de ellos han concluido satisfactoriamente (3).

Se está investigando también en células iPS (induced pluripotencial stem cells) como alternativa terapéutica para el ser humano. ¿Nos puede explicar sobre ello?
Las células pluripotentes inducidas o células iPS se obtienen a partir de células somáticas ya diferenciadas, es decir, aquellas células del cuerpo que ya tienen una función específica. Mediante un procedimiento de inserción de 4 genes, se les da la capacidad de convertirse en cualquier tipo de células de las 3 capas embrionarias.

Todavía no son una alternativa terapéutica para enfermedades degenerativas, al tener una gran potencialidad que las hace susceptibles de generar tumores. Su gran ventaja es que no provocan rechazo inmunológico, ya que provienen del mismo paciente.

¿Quién lidera la investigación de las iPS?
Actualmente, es Japón el que está a la vanguardia de esta investigación, ya que fue Shinya Yamanaka el que las descubrió y por ello recibió el premio Nobel (4) (2012). Por el momento, aún están en fase experimental, pero se puede considerar que en los próximos años se superarán los actuales inconvenientes para su uso. De todas formas, Japón ha decidido invertir de manera importante en la creación de bancos de células iPS que cubran los diferentes tipos inmunológicos de su población.

Shinya Yamanaka,  científico japonés quien, junto con el británico John B. Gurdon, ganaron el premio Nobel de Medicina 2012 por sus investigaciones pioneras en clonación y células madre. Fuente: gladstone.org
Shinya Yamanaka, científico japonés quien, junto con el británico John B. Gurdon, ganó el premio Nobel de Medicina 2012 por sus investigaciones pioneras en clonación y células madre. Fuente: gladstone.org

Por otro lado, ya es una realidad el uso de las células iPS en investigación de fármacos pues, al obtener a partir ellas cualquier tipo de célula, sirven como campo de experimentación de los distintos principios activos (5). En el aspecto ético, su origen es absolutamente intachable pues la idea fue evitar el uso de las células madre embrionarias (6); sin embargo, podrían utilizarse para obtener gametos y embriones humanos, desvirtuando su finalidad inicial (7) (8).

Se habla mucho de que ya han ocurrido clonaciones de seres humanos. ¿Es esto cierto?
La idea de la clonación humana nace a partir de la clonación de la oveja Dolly y de la imposibilidad de utilizar las células madre embrionarias provenientes de embriones «sobrantes» de clínicas de fertilización, ya que producen rechazo.

Aunque se ha conseguido clonar seres humanos, si bien se ha truncado su desarrollo en etapas iniciales (9), todavía hay un consenso sobre la ilicitud de lo que se ha denominado «clonación reproductiva», que tiene como finalidad la «fabricación» de un ser humano con idéntica carga genética que otro y que se lleva cabo mediante la transferencia del núcleo de una célula somática a un ovocito enucleado. Por otra parte, también se habla de «clonación terapéutica», cuya finalidad sería la obtención de células madre embrionarias que no provocarían el rechazo al provenir de la misma persona.

En realidad, toda clonación es, por definición, reproductiva. Lo que cambia es solo la finalidad.

Oveja Dolly, primer mamífero clonado a partir de una célula adulta. Fuente: nbcnews.com
Dolly, primer mamífero clonado a partir de una célula adulta. Fuente: nbcnews.com

Finalidad que no tiene ninguna relación con el objetivo original de la reproducción humana…
La finalidad no cambia el objeto del acto humano que, en este caso, merece una calificación negativa, pues se está desvinculando el origen de un ser humano de la unión del hombre y la mujer, e incluso de los gametos. Esto se aparta de la sexualidad propia del homo sapiens y lesiona la dignidad de la persona. Además, altera la identidad genética, con el agravante, para la llamada «clonación terapéutica», de añadir a la propia clonación la destrucción del embrión clonado para obtener de él las células madre (10).

¿Se practica en el Perú la terapia celular? ¿Es accesible para personas con bajos recursos?
En el Perú se aplican algunas terapias celulares efectivamente comprobadas, también en hospitales públicos, como las que tienen que ver con trasplante de médula ósea, incluso a niños (11). Sin embargo, al mismo tiempo, hay algunas ofertas de terapias con células madre que no dan ninguna garantía, pues están todavía en fase experimental y, en mi opinión, no es correcto ofrecerlas como una supuesta medicina innovadora. La excepción serían los contados casos de «medicina compasiva», que requiere el permiso correspondiente y la obligación de publicar los resultados; es decir, no debería ser un negocio (12).


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