ENTREVISTA CON ESPECIALISTA EN BIOÉTICA

“La vida humana hay que defenderla siempre, desde su origen hasta su muerte natural”

A propósito de la Marcha Por la Vida, conversamos con el Dr. Jaime Millás, director del Departamento de Ciencias básicas y Bioética de la Facultad de Medicina, sobre algunos aspectos de la vida humana.

Por Dirección de Comunicación.
Doctor Jaime Millás Mur.

¿Por qué comienza la vida en la fertilización del óvulo?

Porque a partir de ese “instante mágico” ya no se produce ningún cambio sustancial en el nuevo ser. Habrá, sí, cambios accidentales: sus células se multiplicarán hasta dar lugar a billones, para crear distintos órganos: desde el cerebro hasta el corazón o el hígado y el páncreas. Es importante destacar que, desde la primera división celular, cada célula está orientada a dar lugar a algo diferente, por lo que no cabe pensar en que es un grupo de células sin más, sino que el ser humano comienza siendo unicelular, luego bicelular…

Entonces, ¿el aborto es siempre un atentado al derecho a la vida?

Absolutamente. Pienso que, cuando pasen los años y tomemos conciencia de lo que significa eliminar la vida en el seno materno, donde debería estar más protegida, los que juzguen a nuestra sociedad nos verán como inhumanos, capaces de matar a nuestros semejantes más inocentes y débiles, algo de un nivel de degradación inferior a la esclavitud, hoy felizmente abolida.

¿Y qué sucede cuando la vida de la madre, durante un embarazo, está en riesgo? ¿No defendería en ese caso usted el aborto terapéutico?

Los conceptos “aborto” y “terapéutico” son contradictorios: el aborto (la muerte del ser humano en el seno materno) no es una terapia para ninguna enfermedad. Por otra parte, es muy infrecuente que se den casos de este tipo. Yo diría que hay más riesgo para la madre en provocar un aborto que en continuar con el embarazo. Actualmente, el médico trata de salvar la vida de ambos: madre y niño.

Desde el punto de vista ético, el fin nunca justifica los medios, por lo que el aborto como medio no es justificable. Lo que sí cabe es que pueda producirse un aborto no buscado cuando se trata una enfermedad –por ejemplo, un cáncer– de la madre gestante. Aunque la madre podría decidir no tratarse hasta dar a luz, pero ese heroísmo no es exigible.

Pero, ¿puede hablarse de vida cuando el ser humano aún depende de la madre para su existencia?

Evidentemente, en sus primeros estadios, todo ser humano es dependiente de la madre, pero ser dependiente no significa que le falte algo a su naturaleza humana. Es más, será dependiente en sus primeros meses y años de vida. De alguna manera todos tenemos ciertas dependencias, al menos en algunos momentos de enfermedad, debilidad o necesidad.

A propósito de las enfermedades, ¿se puede justificar la muerte de enfermos terminales por eutanasia?

La vida humana hay que defenderla siempre, desde su origen hasta su muerte natural. No se condice con la Ética aplicar medios que procuran terminar con la vida de una persona. Otra cosa es aceptar que somos mortales y que, llegado el momento, no conviene aplicar medios desproporcionados para alargar una vida que se apaga.

¿No es acaso la eutanasia un camino para evitar el sufrimiento de las personas y cuidar así la dignidad propia del ser humano?

“Eutanasia” en griego significa “muerte dulce”, lo cual genera mucha confusión en su concepto. En realidad, hay que procurar la dignidad de la persona también en sus últimos días, dándole los cuidados y acompañamiento necesarios para que se sienta querido y respetado. Al mismo tiempo, hay que reconocer que la dignidad nunca se pierde, incluso se acrecienta en el modo de afrontar la enfermedad. Nunca deben dejar de aplicarse los cuidados mínimos ni la asistencia completa al enfermo: alimentación, higiene, atención, etc.

¿Cuál es el rol que debe cumplir un médico con pacientes terminales, con su familia y seres queridos?

El médico tiene un papel fundamental en esos casos. Nadie en su sano juicio quiere morir: eso atestiguan los profesionales de la salud que atienden a enfermos terminales y personas de avanzada edad. Los actuales cuidados paliativos pueden evitar o mitigar el dolor y las especiales molestias de una enfermedad grave, que es lo que puede conducir a la desesperación. Si eso se logra y además se orienta a la familia y a las personas que atienden al paciente, las solicitudes de eutanasia desaparecen.

Jaime Millás Mur

Doctor en Bioética por la Universidad Católica de Valencia (España). También es Máster en Bioética por la Universidad de Murcia (España). Actualmente, se desempeña como director del Departamento de Ciencias básicas y Bioética de la Facultad de Medicina de la Universidad de Piura.


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