Artículo de opinión

Importancia del desarrollo de las vacunas para el tratamiento y cura del nuevo virus: caso coronavirus

Del 25 de abril al 2 de mayo, se celebrará la Semana de Vacunación en las Américas, con el lema "Ama. Confía. Protege. #Vacúnate". La licenciada Rojas resalta la importancia del tema en este artículo.

Por Dirección de Comunicación.

Artículo escrito por la licenciada en enfermería Judith Rojas Ávila, de la Facultad de Medicina Humana.

En los últimos años se han logrado enormes avances en materia de cobertura e inmunización, especialmente en los países de ingresos bajos y mediano. Por ejemplo, se calcula que, entre el 2000 y 2018, se evitaron alrededor de 35 millones de muertes mediante el uso de vacunas, especialmente en lactantes en casi un 96%.

A pesar de los denodados esfuerzos para ampliar el acceso a la vacunación, todavía hay población que no tiene acceso a ella. Múltiples enfermedades prevenibles mediante la vacunación han sido eliminadas en varios países permitiendo mejor la salud de sus ciudadanos. Por ello, es necesario intensificar los esfuerzos para trabajar en forma conjunta con los diversos sectores, como educación y economía, de modo que concientice sobre la importancia de las vacunas y se incremente la inversión en el suministro de las mismas y en el capital humano, como el personal de enfermería, que es uno de los profesionales impulsores de las vacunas.

Un aspecto vital es la información sobre las mismas pues, a pesar de los logros alcanzados, aún existe un movimiento que buscar frenar el alcance de las vacunas, al considerarlas, erróneamente, peligrosas para la salud, cuando en realidad han ayudado a salvar millones de vida en el mundo.

Con la actual crisis de salud pública generada por el coronavirus, y acatando las medidas de aislamiento social, muchas familias han dejado de llevar a los niños a los establecimientos de salud para vacunarse. Además, muchos países de escasos recursos están sufriendo un desabastecimiento de estas debido al cierre de las fronteras y restricciones internacionales.

Esta situación excepcional, donde el COVID -19 viene golpeando a todos los países, ha generado que los centros de atención primaria queden frenados por el momento, lo que conlleva a una reorganización para la recuperación del tiempo perdido, en cuanto las autoridades sanitarias lo permitan y culmine el aislamiento social. En ese escenario, surge el gran peligro de potenciales brotes de enfermedades que hasta el momento eran controladas por las vacunas, como el sarampión, poliomielitis, rubeola, entre otras.

En el caso del COVID -19, el control efectivo será con una vacuna. Por ello, laboratorios de todo el mundo trabajan contrarreloj para frenar la pandemia del coronavirus. La Organización Mundial de la Salud estima que tardará entre 12 a 18 meses para obtener una vacuna pues el problema no es solo diseñarla sino comprobar la seguridad en humanos, comprobar su eficacia, así como observar posibles efectos adversos a largo plazo.

Hasta la fecha, sin una vacuna ni medicamento antiviral específico para tratar o prevenir el COVID-19, nuestra tarea más importante es seguir adoptando las medidas preventivas, como el lavado de manos, además de acatar las medidas de aislamiento social indicadas por el Gobierno. De esa manera, contribuiremos a aplanar la curva y ayudar en la lucha contra esta pandemia.

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