25 Sep 2012

(Lima).-  Al entrar a la clase del maestro Shifu Lan, vemos alumnos de todas las contexturas, hombres y mujeres en posición de meditación que empiezan una rutina de metódicos movimientos y que tienen en común ser seguidores de una de las artes marciales cuyo principal pilar es la perseverancia.

Oscar Landeo, profesor del curso de Kung Fu Shaolin de la Universidad de Piura, está totalmente convencido de cómo esta técnica puede aportar a la vida diaria de un estudiante. “Los beneficios son muchos, podemos enumerar el control dentro de las técnicas de defensa personal, el control mental, nivelar nuestra espíritu, así como equilibrar nuestra fuerza por medio de la meditación”.

A diferencia de otras artes marciales, el Shaolin, que significa templo de la montaña joven, no solo es un ejercicio deportivo. Busca que el ser humano encuentre un vehículo para equilibrar el cuerpo en todos los niveles: espiritual, mental, físico y, por ende, su vida.

Este arte con más de 1500 años de antigüedad ha encontrado en el polideportivo del campus un  templo del siglo XXI, en donde se imparte al alumno una disciplina que lo ayudará a mejorar sus reflejos, su sentido de alerta y alinear su vida. Para el maestro Shifu Lan, quien no puede alinear su vida no puede mejorar su técnica Kung Fu.

Todas las personas están invitadas a formarse en esta disciplina, incluso aquellas con impedimentos físicos. Según la filosofía del Kung Fu, la evolución del ser es la llave para explotar nuestras características y  una debilidad puede convertirse en una fortaleza.

Para el estudiante interesado en aprender Kung Fu Shaolin son tres las etapas en las que debe formarse: básico, intermedio y avanzado. En la primera se identifica y logra diferenciar al Shaolin de las demás artes marciales, perfecciona su carácter y toma conciencia de lo que está haciendo.

En la etapa intermedia el alumno ya empieza a desarrollar sus destrezas, con un control desarrollado, el estudiante ya asume el Kung Fu como parte de su vida. En el ámbito avanzado el alumno ya asumió un compromiso que lo lleva a evolucionar en niveles más avanzados.

La palabra Shifu significa «padre adoptivo», eso explica por qué el maestro Oscar Landeo desea aumentar los seguidores del Kung Fu en la Universidad de Piura. “Las puertas están abiertas y les recomiendo que hagan la prueba. La emoción de poder defenderse y de superar nuestras propias limitaciones es una lección que aplicarán en todos los planos de su vida”.

Comparte: