04 Feb 2021

¿Las estadísticas del COVID son confiables?

Gráfica: Dr. César Angulo

Conforme pasa el tiempo, durante esta emergencia sanitaria, el Minsa ha ido dando cada vez más datos para hacer un buen análisis estadístico de la situación nacional y por departamento. Pero, siempre ha habido inconsistencia en el criterio de selección para aplicar las pruebas de descarte.

La cantidad de estas pruebas suele variar, dependiendo de la cantidad de solicitantes. ¿Y quiénes las solicitan? Quienes tienen síntomas o deben trabajar o viajar y están obligadas a hacérsela, etc. Otra inconsistencia es la aplicación de pruebas serológicas (rápidas), que solo detectan si una persona está generando anticuerpos. Esto revela que ha contraído el virus; pero no precisa si fue hace días, semanas, meses. Evidentemente, si presenta síntomas, lo contrajo hace unos días.

Estas pruebas son necesarias para los estudios de seroprevalencia. En cambio, para detectar si una persona está contagiada, deben realizarse pruebas moleculares o las antígenas; pero, el Minsa no cuenta con muchas de estas, por lo que siempre recurre, en mayor grado, a las serológicas.

¿Cómo sabemos si el COVID avanza o no? Para saberlo, es necesario que el Minsa informe cada día qué cantidad de pruebas moleculares y antígenas aplican en cada departamento y cuántas dan positivo. Si bien esta información siempre se dio a nivel nacional, desde la semana pasada la dan por departamento, lo que permite calcular, cada día, qué porcentaje de dichas pruebas resultan positivas.

Otro dato importante, para medir el avance del COVID-19, es la cantidad de fallecidos por día. El Minsa solo registra los fallecidos que dieron positivo en alguna prueba de descarte, lo que no revela la cifra real de fallecidos por el virus. Pero, permite calcular su letalidad, que expresa qué porcentaje (de los casos confirmados de contagios) ha fallecido. Además, el Sinadef proporciona, cada día, el exceso de muertes, por todas las causas, respecto al promedio de los últimos años. En este exceso se incluyen los fallecidos por COVID-19, más los que padecen otras enfermedades graves y no pueden seguir su tratamiento por la saturación de hospitales o falta de camas UCI. Otra información, es la cantidad de hospitalizados y cuántos de estos están en las UCI.

Cuanta mayor y más precisa sea la información disponible, la lectura que se haga será más precisa. Por lo pronto, la que tenemos nos permite saber, por ejemplo, que en los últimos días (desde el 28 de enero) el número de fallecidos ha disminuido: 212, 202, 171, 169 y 155, respectivamente, hasta el 1 de febrero. Esperemos los resultados de los próximos días para saber si esta es o no una tendencia.

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas aquí son de responsabilidad del autor.

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