01 Mar 2021

Sin duda alguna, después de más de 35 años enseñando, puedo decir que la docencia es la más humana de todas las carreras y hoy, más que nunca, se ha comprobado su gran importancia en la vida de los niños y de los adolescentes, futuros conductores de nuestra sociedad.

Durante todo este tiempo, he sido testigo de las alegrías y tristezas de muchos alumnos y de sus logros y fracasos. Igualmente, de padres de familia que, al igual que yo, lidian y batallan por sacar adelante a sus hijos para que sean independientes, se valgan por sí mismos y desarrollen todo su potencial personal y académico.

Sin embargo, debo sostener que muchos de los “problemas” y “aflicciones” de alumnos, padres de familia, y demás gente, están más en sus cabezas, que en sus vidas. Muchos viven quejándose del pasado o preocupándose del futuro, y no gozan ni viven el presente que, como su nombre lo dice, es un regalo diario.

De esa manera, nos perdemos el don de la vida, de gozar el momento, de disfrutar a los que tenemos a nuestro alrededor, de valorar lo que tenemos ahora; es decir, de sentirnos vivos. Recordemos, amigos míos, que la vida no se pierde cuando dejamos de respirar; la perdemos cuando dejamos de ser felices y valorar el ahora.

Hace poco leí una reflexión que, entre otras cosas, decía que la vida se pierde de muchas formas; por ejemplo, cuando queremos vivir la vida de otros y no la nuestra (la de nuestros hijos, por ejemplo) o cuando nos lamentamos por nuestros fracasos en lugar de perseverar y buscar una solución, cuando envidiamos a los demás y no nos superamos nosotros mismos, y también cuando nos enfocamos solo en las cosas negativas, y dejamos de disfrutar las cosas buenas.

Alguien escribió lo siguiente, sobre cómo utilizar y aprovechar nuestro tiempo, ‘dediquemos tiempo a reír pues es la música del alma, tiempo a la lectura, pues es la base de la sabiduría, dediquemos tiempo a divertirnos, es el secreto de la juventud eterna del alma, dediquemos tiempo a hacer amigos, es el camino de la felicidad, dediquemos tiempo a soñar, pues es el medio de encontrar los objetivos, dediquemos tiempo para amar y ser amados, es el privilegio de los hijos de Dios, y finalmente, dediquemos tiempo a ser útiles a los demás, pues la vida es demasiado corta para ser egoístas’.

La vida es bella y cada día que pasa es un día menos. No traemos nada al momento de nacer, ni nos llevamos nada al momento de morir. Recordemos: no perdemos tiempo en la vida, lo que se pierde es la vida, al perder el tiempo. ¡Disfrutemos de la vida ahora!

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas aquí son de responsabilidad del autor.

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