21 Abr 2021

Se suele llamar emprendedor a aquella persona que inicia un nuevo negocio. Suena muy bien, parece muy motivador. Sin embargo, emprender es algo más que solo eso.

Estudios sobre este tema coinciden en afirmar que el emprendimiento surge cuando se inicia un nuevo negocio, que es innovador a la vez. Si esta innovación no existe, se trata de una simple imitación y, por tanto, no existe mérito alguno. Estos mismos estudios afirman que un emprendedor es aquel que identifica, evalúa y explota una oportunidad específica.

Tratándose de una inversión, es inevitable que surja el factor riesgo, entendido como la probabilidad de no obtener la ganancia o rentabilidad esperada o, más triste aún, perder parte o todo el capital invertido. De ahí que sea muy importante conocer el negocio a emprender.

La innovación no necesariamente está asociada a factores tecnológicos. Puede darse tanto en relación con un producto como por el servicio ofrecido. Las preguntas que siempre serán obligatorias para cualquiera que quiera ser considerado como emprendedor serán: ¿Qué producto y/o servicio quiero ofrecer? ¿A quién se lo quiero vender (edad, sexo, nivel socio económico, etc.)?

Asimismo, se debe saber cómo: través de venta en un local (infraestructura, decoración), entrega a domicilio (costo incluido o no en el precio), medios de pago, etc. ¿Cómo puedo diferenciar mi oferta si vendo el mismo producto que otros competidores? (creación de valor).

La innovación, por tanto, responde a esta última pregunta, que puede estar referida al servicio o a darle un valor agregado al producto ofrecido para diferenciarlo del que venden otros.

Es necesario, por tanto, ser proactivo, tomar la iniciativa en el desarrollo de acciones creativas y audaces para generar mejoras o nuevas ideas de negocio.

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas aquí son de responsabilidad del autor.

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