26 Abr 2021

La belleza de la variedad y las diferencias

 

Hace un tiempo, recuerdo haber leído en un lugar público un cartel que decía: “En este lugar está prohibido todo tipo de discriminación”. La verdad que este me dejó pensando si en otros lugares la discriminación “no está prohibida”.  Alguien contaba que vio dentro de un súper mercado una foto en la pared que decía: los autistas no viven en su mundo, viven en el nuestro.

Carteles como estos nos hacen ver la realidad de que existen pensamientos y actitudes con nada de empatía ni respeto por el prójimo, defectos de nuestra sociedad en cuanto a igualdad, equidad e inclusión en todos los campos de la vida, como en la educación, salud y trabajo.

Recuerdo haber leído una historia en la que un niño decía “mis papás me enseñaron a no comer delante de los demás, si no tienes suficiente para todos. Si tienes una fiesta e invitas a tus compañeros de clase, están todos invitados. Cuando te ofrezcas a ayudar, sé el primero en llegar y el último en salir”. Esto nos hace pensar que hay niños a quienes nadie invita a un cumpleaños y que hay otros con necesidades especiales que quieren pertenecer a un equipo, pero nunca son seleccionados, porque es más importante ganar.

Los niños con necesidades especiales no son raros o extraños. Ellos solo quieren lo que todos los demás anhelan: ser aceptados, al igual que los que viven en la costa, sierra o selva; es lo que quieren también los niños que viven en las zonas pobres, lejanas de nuestro país.

Nuestro mundo sería mucho mejor si nuestros actos fueran de la mano con los principios básicos de convivencia. Tomemos mayor y real conciencia de que nuestras diferencias y diversidades nos pueden hacer grandes como sociedad y país. Equidad significa darle a cada persona lo que necesita de acuerdo a su contexto, mientras que igualdad significa darles a todas las personas lo mismo. Bajo esos conceptos, la pandemia nos ha permitido darnos cuenta de la triste realidad en que todos vivimos en cuanto al acceso y capacidad de atención en la salud, educación y oportunidades de trabajo.

Nuestro país es rico, diverso y variado en música, comida, bailes, trajes típicos, climas, y mucho más. Usemos esa riqueza a nuestro favor, veámoslas como más oportunidades para nuestro desarrollo y, lo más importante, aceptémonos entre todos, nadie es mejor o superior que otros.

Nuestras diferencias, diversidad y variedad nos hacen un maravilloso país. La discriminación no suma y, además, nos afecta a nosotros porque nos desvalorizamos como sociedad. Todos tenemos el derecho de ser respetados y valorados.

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas aquí son de responsabilidad del autor.

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