14 May 2021

“Acudamos a don Álvaro para que Dios nos conceda paz y serenidad”

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El 12 de mayo, día de la Fiesta del Beato Álvaro del Portillo, se celebró la tradicional misa en su honor en distintas partes del mundo. En la UDEP, celebró el P. Alberto Garnique y fue transmitida, en vivo, desde el Facebook de la Capellanía.

Por Gabriela Hernández. 14 mayo, 2021.

El 12 de mayo, día de la Fiesta del Beato Álvaro del Portillo, se celebró la tradicional misa en su honor en distintas partes del mundo. En la UDEP, celebró el P. Alberto Garnique y fue transmitida, en vivo, desde el Facebook de la Capellanía.

Don Álvaro, fue el segundo Gran Canciller de la Universidad de Piura, mano derecha y confesor de San Josemaría Escrivá, y gran responsable de la extensión de la prelatura del Opus Dei a veinte países durante los diecinueve años en los que ejerció como prelado.

A siete años de su beatificación por el papa Francisco en el 2014, la paciencia, serenidad y humildad de don Álvaro son sus características más recordadas, por el impacto que tuvieron en las personas que lo conocieron.

“A pesar de sus numerosos talentos, no buscaba destacar; y, durante su apostolado, esta cualidad se tradujo en su entrega profunda y en su deseo por llevar a otras almas a Dios”, destacó el padre Garnique durante la homilía.

Don Álvaro, continuó, es un ejemplo cercano que proyecta la luz de Dios en nuestras vidas y nos acerca al Evangelio. “Su espíritu de servicio y su disposición fueron propias del pastor con su rebaño, acercando a todas las ovejas que pudiera a Jesucristo y cuidando de cada una como si fuese la única”, comentó el capellán, al referirse a la conexión entre las palabras de Jesucristo en Evangelio de San Juan y el ejemplo de vida que representa Álvaro del Portillo.

El padre Garnique resaltó, además, la capacidad del beato para darse a los demás y transmitir paz a todo aquel que se encontrara con él. Exhortó a toda la comunidad de la UDEP a acudir a don Álvaro en estos momentos de pandemia, donde la tristeza y la desesperación parecen ganar la batalla. “Pidámosle su intercesión, su oración ante Dios, para que se nos conceda esa pausa de paz y de serenidad, y podamos ponernos en los zapatos del otro, podamos ganar en comprensión, en empatía, en saber acoger con un corazón grande a los demás”.

Finalmente, exhortó a todos a aprovechar esta festividad para encomendar a los familiares, amigos compañeros de trabajo y alumnos que se encuentran delicados de salud o en situaciones difíciles a causa de la pandemia. “Pongamos bajo su amparo todas nuestras intenciones y pidámosle al Señor que suscite la aparición en la Iglesia de nuevos pastores que sigan la senda de don Álvaro, que se entreguen y amen con un corazón a la medida del de Cristo”, concluyó.

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