11 May 2021

En un entorno profesional donde una de las mayores certezas, sino la mayor, es el cambio constante, es necesario que las instituciones de educación superior se involucren más activamente en la formación de profesionales que puedan desenvolverse con éxito en el mercado laboral.

Por Karen Santillán. 11 mayo, 2021.

En un entorno profesional donde una de las mayores certezas, sino la mayor, es el cambio constante, es necesario que las instituciones de educación superior se involucren más activamente en la formación de profesionales que puedan desenvolverse con éxito en el mercado laboral.

Desde el Centro de Desarrollo de Carrera planteamos los retos que debemos afrontar para proporcionar valor a nuestros alumnos durante sus carreras, ya sea mientras cursan sus estudios de pregrado o ya se encuentren ejerciendo su profesión.

Redefinir el concepto de profesional altamente empleable.  ¿Qué determina la empleabilidad de un profesional? Es necesario reconocer las expectativas de los jóvenes. La virtualidad ha hecho que sus aspiraciones cambien; quieren acceder a oportunidades de trabajo remoto fuera de Piura y del Perú, y deben aproximarse a estas nuevas oportunidades de manera diferente.

Detectar las nuevas necesidades de los empleadores. Los cambios en las empresas, principalmente en los procesos de transformación digital por los que muchas están atravesando, demandan de nuevas capacidades, habilidades y conocimientos de los profesionales.

Fortalecer las redes de contactos. La experiencia nos dice que la red de contactos es el canal mediante el cual más profesionales acceden a puestos de trabajo, por lo que debemos trabajar de manera estrecha con nuestros egresados, que ocupan, cada vez más frecuentemente, roles de dirección y/o toma de decisiones. Esto, con el fin de proporcionar candidatos a las distintas convocatorias.

Ofrecer alternativas de formación continua. Es necesario que los profesionales que se desenvolverán en este entorno dinámico se reinventen constantemente. Las instituciones de educación superior debemos ser capaces de ofrecer cursos complementarios, de extensión y/o especializaciones acordes a los cambios e innovaciones que surjan en los distintos campos de estudio. Trabajar de la mano con las facultades en este aspecto será crucial. Estas alternativas no solo ayudarán a los jóvenes profesionales a estar actualizados, sino también a descubrir nichos dentro de sus propias carreras que les permitan desarrollarse.

Si bien el destino profesional de cada individuo depende, en gran parte del esfuerzo y dedicación de este, las instituciones de educación superior, ya sea que se trate de universidades o institutos, juegan un papel importante en la empleabilidad de sus egresados, ofreciendo alternativas de crecimiento y adecuándose a las exigencias del entorno actual.

Profesionales altamente capacitados y listos para enfrentar los retos del mercado laboral son la mejor carta de presentación de la institución que los acogió durante su formación.

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas aquí son de responsabilidad del autor.

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