07 Jun 2021

Si queremos decir que NO, ¿por qué decimos que SÍ?

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Solo evalúa si en la mayoría de veces que te dicen algo, terminas diciendo que sí, cuando quieres decir no. No desgastes tu autoconfianza. Gánala, con evaluación consciente, conversando contigo mismo, y valorando tu tiempo.

Por Tania Guimac. 07 junio, 2021. Publicado en El Tiempo

Las personas no somos seres aislados, por tal razón, no se puede interpretar el comportamiento sin contexto propio. Ese mismo entorno va formando y, en ocasiones deformando nuestra personalidad, por las experiencias y aprendizajes atravesados. El resultado de quién eres, tiene explicación en las primeras etapas de tu desarrollo unido al ambiente.

No eres, como eres, solo “porque sí”, si no, por todas las influencias recibidas. Por tanto, ¿Qué sucede en nuestra cultura cuando decimos que no? Se ha generado un hábito común entre las relaciones interpersonales y formado la baja tolerancia al escuchar esa palabra como respuesta. Podría entenderse como algo cultural. Actualmente, cuesta mucho más expresarla, e inclusive que no sea “bien visto”.

En su contraparte, si dices a todo sí, serás calificada como una persona buena, gentil, con quien “todos” pueden contar la mayor parte del tiempo y brindar su ayuda en cualquier momento, inclusive dejando sus asuntos personales para dedicarse a los demás.

Eso explica, por qué, quizás, no dices que no ante algunos eventos, cuando realmente quisieras decirlo.  Esto sucede porque dentro de nuestra cabeza surgen pensamientos de no aceptación por la otra persona, por haber generado una imagen propia que no deseamos quebrar, ni mucho menos ser rechazada; en el fondo, resulta ser búsqueda de aceptación y refuerzo social. Y, al seguir manteniendo esa imagen de “decir siempre que sí” a todos, estás contradiciendo tu voz interna y, por consecuencia, perdiendo y debilitando tu autoconfianza.

Las personas, en su mayoría, les agrada mucho el refuerzo social; por ejemplo, con comentarios, “aplausos” y halagos favorables hacia su persona, etc. Sin embargo, si realizas una evaluación previa, ¿hasta qué punto eso te interesa?, o ¿llega a ser sostenible o significará decir que no a muchas otras cosas que son realmente importante, y aún no lo estás notando?

Hazte la pregunta ¿a quién trato de convencer, siendo agradable con la otra persona, pero desagradable conmigo mismo, por aceptar compromisos que no quiero, solo porque decir que sí me hace quedar mejor? Cuando, por ejemplo, aceptas la invitación a ir a la playa, y realmente no quieres ir porque preferirías quedarte a ver películas toda la tarde. A veces, podrías pasarte mucho tiempo contradiciéndote y haciendo cosas por los demás, engañando a tu yo.

Solo evalúa si es que la mayoría de las veces que te dicen algo, terminas diciendo que sí, cuando quieres decir no. No desgastes tu autoconfianza. Gánala, con una evaluación consciente, conversando contigo mismo, y valorando tu tiempo.

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas aquí son de responsabilidad del autor.

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