12 Oct 2011

Benedicto XVI y el cambio social en el mundo

Por Carlos Ojeda Diaz

Por Julio Talledo. 12 octubre, 2011.

Hoy en día se habla con frecuencia de responsabilidad social a todo nivel: en educación y salud, en el mundo empresarial, los gobiernos regionales, municipales, etc. La doctrina social es un aporte propiamente cristiano, que como tal fue formulado  por el Papa León XIII en su conocida encíclica “Rerum Novarum” en 1891, para mucho bien de la Humanidad. Desde entonces ha corrido mucha tinta alrededor del término “doctrina social”. Las propuestas de León XIII  pusieron sobre el tapete aspectos relacionados con la inclusión social, ciertamente incómodos para no poco sectores del ámbito social, político, económico y religioso de la época.

Gracias a las propuestas innovadoras de León XIII, los intelectuales, empresarios y dirigentes políticos y, en general toda persona de buena voluntad de aquel entonces, fueron compelidos a resolver una serie de injusticias especialmente en el entorno de los obreros y su dependencia de la industria manufacturera, que revolucionaba el mundo de la producción industrial en Europa. Sería muy extenso citar todas las enseñanzas de  los siguientes Papas y las consecuencias históricas que se desencadenaron, como la caída del muro de Berlín y el cambio radical geopolítico en Alemania y Europa del Este gracias a la cátedra y a la oración de Juan Pablo II.

Veo oportuno manifestar que la actuación del actual Papa Benedicto XVI, especialmente con las enseñanzas de su encíclica “Caritas in veritate” y los acontecimientos de la reciente Jornada Mundial de la Juventud ( JMJ), realizada recientemente en Madrid, determinará la vida de millones de personas y la  agenda de muchos gobiernos. Quizá esto puede “sonar” exagerado, no obstante, por el impacto mundial y por el prestigio creciente de Benedicto XVI, será una feliz realidad que ayudará a mejorar las estructuras sociales a partir del cambio personal intelectual y espiritual.

Así lo ha percibido un intelectual agnóstico y distante con la Iglesia de Roma como Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura que, conmovido por los discursos del Papa en la JMJ, se refiere a Benedicto XVI, en un artículo publicado por el diario El País de Madrid: “ (…) Se trata probablemente del  Papa más culto e inteligente que haya tenido la Iglesia en mucho tiempo, uno de los raros pontífices cuyas encíclicas o libros que un agnóstico como yo puede leer sin bostezar (su autobiografía es hechicera y sus dos volúmenes sobre Jesús más que sugerentes)”. Y concluye en el párrafo final: “Creyentes y no creyentes debemos alegrarnos por eso de lo ocurrido en Madrid en estos días en que Dios parecía existir, el catolicismo ser la religión única y verdadera, y todos como buenos chicos marchábamos de la mano del Santo Padre hacia el reino de los cielos”.
Hace poco tuve la dicha indescriptible de ver  y escuchar muy de cerca al  Papa Benedicto XVI durante la audiencia dominical que ofrece en Castelgandolfo, residencia papal durante el verano al lado del hermoso lago Albano. Aunque su figura es aparentemente frágil -va camino de los 84 años-, hoy en día es no solo  la cabeza de la Iglesia Católica, sino líder de talla mundial, capaz de influir, con sus enseñanzas doctrinales, en la inteligencia y el corazón de jóvenes, adultos, sociólogos, economistas y estadistas para transformar profundamente las estructuras sociales, económicas y políticas del mundo.

Estoy convencido de que la alegría de Vargas Llosa, por percibir la existencia de Dios durante la JMJ,  es  una realidad gozosa que se extiende y se extenderá más allá de ese acontecimiento puntual si procuramos “conectar” con  Benedicto XVI, como lo han hecho los jóvenes en la JMJ, quienes no se cansaban de gritar repitiendo “¡somos adictos al Papa!”. Gracias a la tecnología reinante, nosotros también podemos conectar con el Papa, “bajando” y leyendo sus escritos por Internet. Será un modo práctico de corresponder al cariño, esfuerzo y dedicación de un hombre de Dios que quiere que seamos auténticamente felices.

Director.

Escuela Tecnológica Superior.

Universidad de Piura.

Artículo publicado en el diario El Tiempo, domingo 9 de octubre de 2011.

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