Fuente: Archivo UDEP.

La psicóloga, escritora y conferencista chilena Pilar Sordo narra en un video la historia de un paciente ciego a quien trató de una fuerte depresión y que le dio a ella una de sus más grandes enseñanzas. Ella le pidió a Jaime, su paciente, que escribiera todas las cosas buenas que le pasaban en el día. Jaime tuvo una asistente, quien le pasó todo lo que escribió en braille al sistema de nosotros.  Después de dos semanas, regreso a la consulta con cuatro cuadernos empastados en los que relataba todo lo bueno por lo que estaba feliz y agradecido.

Sordo nos cuenta que al leer la primera página se dio cuenta de que era ella quien tenía discapacidad del alma, por no poder ver y darse cuenta de todo lo que Jaime podía percibir y valorar, a pesar de su ceguera: la temperatura de la ducha  por las mañanas, el poder dormir en una cama con sábanas y pijamas limpias, el olor del pan, el sol en nuestro rostro al caminar, el olor de las flores, la gentileza de una cajera en el supermercado, y muchas más cosas que todos vivimos todos los días, pero como estamos más “ciegos” que Jaime, no “vemos” nada.

Vivimos tan rápido y con tan poco interés en lo que nos rodea, que no tomamos en cuenta las muchas bendiciones que tenemos a nuestro alrededor. Muchos tenemos nuestras necesidades básicas satisfechas y damos por hecho que el resto vendrá como fruto de nuestro trabajo y esfuerzo. Pero, debemos tomar conciencia de que hay muchas personas que nacen en realidades muy tristes, pobres y desafortunadas que muy difícilmente verán sus necesidades cubiertas. Basta con mirar diariamente en las calles de nuestra ciudad a familias enteras, madres solas con sus hijos, o niños pequeños, peruanos y extranjeros, pidiendo limosna, algo que comer, limpiando carros entre otras actividades.

Antes de la pandemia, mucha gente se quejaba que había que ir a trabajar o estudiar porque al día siguiente era lunes. Ahora se dan cuenta de lo bendecidos que eran al tener un trabajo y un lugar donde estudiar.  También tenemos gente que publica en las redes lo triste o diferente que fue su cumpleaños, solo con su torta, su comida y algún familiar, pero sin amigos presentes, no valorando que ya es bastante bueno tener vida y salud.

Decidamos, libre y soberanamente, ser felices y tener una actitud positiva hacia la vida. La felicidad está dentro de cada uno de nosotros y debemos encontrarla. Valoremos todo lo que la vida nos ofrece, por más pequeño que nos parezca. ¡La felicidad no es un destino, es la actitud con la que se viaja por la vida!

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas aquí son de responsabilidad del autor.

Comparte: