28 Ene 2021

Foto: ANDINA.

Artículo escrito por Hans Vásquez, profesor de la Facultad de Medicina Humana de la UDEP.

Las vacunas previenen enfermedades y salvan vidas. Constituyen la mejor estrategia de salud para combatir una enfermedad porque la persona se protege ella misma y a los demás (evitando el contagio), y evita sobrecargar los servicios de salud, permitiendo que se destinen recursos hacia otras enfermedades (es una inversión). Existen vacunas para, al menos, 20 enfermedades y estas salvan hasta 3 millones de personas cada año, según registros de la OMS.

A mayores coberturas (más personas vacunadas), mayor es la posibilidad de erradicar o mitigar los efectos de una enfermedad.

Las vacunas son medicamentos biológicos que estimulan el sistema de respuesta inmunológica de la persona, produciendo anticuerpos que actúan sobre los virus para inactivarlos si ingresan al cuerpo humano. La administración de las vacunas puede requerir una o más dosis de refuerzo, dependiendo del tipo, que generan una respuesta de protección que puede durar algunos años o toda la vida.

Como cualquier medicamento nuevo, las vacunas pasan por un proceso de desarrollo que suele tomar años, desde su invención hasta su autorización de uso en la población. Primero, se identifican partes del virus que se usarán para fabricar la vacuna; luego, se realiza la investigación preclínica (animales o partes de células); y, finalmente, la investigación clínica, a través de los ensayos clínicos. Estos son investigaciones realizadas con personas, a las cuales se administra la vacuna candidata para evaluar si esta es eficaz y segura. Todos estos estudios son presentados a las autoridades reguladoras de medicamentos (en el Perú, a la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas del Ministerio de Salud, Digemid), las cuales analizan toda la información científica en base a la cual autorizarán el uso de la vacuna para la población.

Las vacunas se administrarán a personas sanas para prevenir enfermedades, por lo cual deben tener menos reacciones adversas que otros medicamentos. Las autoridades reguladoras de medicamentos y los fabricantes deben velar por que la población reciba una vacuna eficaz y segura. Como parte de la estrategia, una vez aprobada la vacuna, se monitorea las posibles reacciones adversas, que van a aparecer conforme se administre a más personas. Todo personal de salud o cualquier persona puede reportar una sospecha de reacción adversa a la autoridad.

En el caso del COVID-19, debido a la necesidad urgente de contar con una vacuna, ha habido un esfuerzo para acortar la duración de los ensayos clínicos. Los fabricantes, investigadores, reguladores y otros han trabajado arduamente con el fin de tener vacunas eficaces y seguras disponibles lo más pronto.

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas aquí son de responsabilidad del autor.

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