10 Feb 2021

Foto: Archivo UDEP.

Cuantas veces nos ha ocurrido algo o hemos hecho algo errado sin pensar y luego nos hemos cuestionado, recriminado, sorprendido, reído o preguntado en voz alta por qué lo hicimos, lo dijimos o nos quedamos callados y sin hacer nada. Creo que todos, sin temor a equivocarme, lo hemos hecho como una forma de entender nuestro proceder.

La psicóloga española Valeria Sabater nos dice que este proceder tiene un poco de locura pero que sirve para desmenuzar tristezas y difuminar preocupaciones. Efectivamente, creo que el hablar con uno mismo es terapéutico, sirve como catarsis y es emocionalmente necesario para atendernos, entendernos y conocernos mejor.

El escritor norteamericano Julien Green decía: “Ni siquiera el mejor explorador del mundo hace viajes tan largos como aquel hombre que desciende a las profundidades de su corazón”.  Benjamin Franklin escribió: “Hay tres cosas extremadamente duras: el acero, los diamantes y el conocerse a uno mismo;” y el escritor británico Aldous Huxley decía que solo hay una pequeña parte del universo que podremos conocer en profundidad y mejorarla, y esa parte es la nuestra, la que nos pertenece: nosotros mismos. Sin embargo, por curioso que parezca no siempre le damos la atención que merece.

Cuánta verdad y sabiduría en las palabras de estos tres grandes seres humanos. Sin embargo, debemos decir que muchos psicólogos explican que, si bien todos nosotros hacemos uso del diálogo interno, lo hacemos del peor modo posible. El psicólogo experimental estadounidense Ethan Kross sostiene que el ser humano es irremediablemente propenso a la autoconversación negativa.

Valeria Sabater nos recomienda dialogar positivamente con nosotros mismos porque es clave para nuestra salud porque el cerebro funciona mucho mejor, su capacidad de percepción es más hábil y además gestionamos de forma adecuada nuestro mundo emocional. Además, el diálogo con uno mismo mejora nuestra capacidad intelectual; es decir, potenciaremos nuestra atención, nuestra capacidad de reflexión, decidiremos mejor, nuestra concentración estará más focalizada y controlaremos las distracciones. Asimismo, hablar con uno mismo nos permite “centrarnos en el momento presente con las emociones presentes” para tomar conciencia de ellas, entenderlas, gestionarlas.

Reflexionemos, los beneficios de hablar con uno mismo solo serán posibles si podemos controlar la conversación interna negativa. El diálogo interno es una poderosa fuente de motivación, la más sincera, la más confiable y la que nunca debe fallarnos.

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas aquí son de responsabilidad del autor.

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