10 Mar 2021

Intención es una palabra originada del latín, del término “intentĭo”, que permite nombrar a la determinación de la voluntad hacia un fin. Lo intencional es consiente pues se lleva a cabo en pos de un objetivo. La intención suele estar vinculada al deseo que motiva una acción y no a su resultado o consecuencia.

San Francisco de Sales atribuye la frase «El infierno está lleno de buenas intenciones o deseos» a San Bernardo de Claraval, (Francia), que representa una gran figura en la historia de la Edad Media. En castellano, usamos esta frase para indicar que de nada sirven los buenos propósitos si no van acompañados de obras.

Cuando deseamos lograr algo, establecemos metas y objetivos y siempre empezamos con muchas ganas de hacerlo bien, pero cuando los primeros obstáculos aparecen, muchos desistimos. La psicóloga española Elena Sanz, en uno de sus artículos, habla del poder de la intención y de cómo esta puede convertirse en nuestra aliada para alcanzar metas.

Primero, pensemos si la fuerza y el impulso de las intenciones que tenemos por lograr son propias y vienen de adentro de nosotros o de afuera; es decir, por la presión social externa. No es lo mismo decir “tengo que ser más paciente” (yo así lo quiero) que “Voy a ser más paciente” (la sociedad me obliga). Elena Sanz explica que, precisamente uno de los elementos principales que nos hace fracasar en el logro de nuestros objetivos es actuar por obligación o imposición ajena, pero no sucede así cuando actuamos movidos por nuestra propia convicción interna ya que es mucho más sencillo que perseveremos y seamos capaces de sobreponernos a los obstáculos.

La intención puede ayudarnos a lograr objetivos cortos, como tratar de quejarnos menos y ser más agradecidos. Asimismo, nos ayuda a definir un objetivo claro y a tenerlo presente. El simple hecho de decidir realizar un cambio y expresarlo en voz alta o por escrito nos centra y nos impulsa hacia esa meta.

La principal ventaja que ofrece la intención es que, al actuar movidos por un genuino deseo interior, desaparecen las sensaciones de presión e imposición externa. De este modo, el proceso se vuelve mucho más ligero, agradable y gratificante. El sacrificio se sustituye por motivación y el sufrimiento por aprendizaje.

Utilicemos el poder de la intención siempre que deseemos obtener un objetivo o realizar un cambio Busquemos nuestros propios motivos para trabajar en nuestros propósitos, cambiemos el “tengo que” por el “quiero” y viviremos la experiencia de un modo más fluido.

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas aquí son de responsabilidad del autor.

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