21 Abr 2021

El panorama económico a puertas de la segunda vuelta

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Guillermo Dulanto Rishing, profesor de Economía de la Universidad de Piura, analiza los rasgos de los proyectos políticos que disputarán la segunda vuelta, los modelos económicos que propone cada uno, así como los retos económicos que tiene nuestro país.

Una semana después de los comicios del 11 de abril, los datos de la ONPE nos dicen que los dos candidatos que disputarán la presidencia en una segunda vuelta solo han obtenido, en conjunto, el 34% de los votos válidos emitidos por los electores. Pedro Castillo, del partido Perú Libre, y Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, son quienes lideran los resultados de los últimos comicios, y ya han empezado una nueva campaña rumbo a las elecciones del 6 de junio, para convencer a los electores que no votaron por ellos en primera vuelta (el 66% de peruanos que emitieron su voto) de que son la opción que las circunstancias actuales del Perú demandan.

Para el economista Guillermo Dulanto, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Piura, ambos partidos “son proyectos opuestos que se ubican en los extremos del espectro político”. Indica, asimismo, que los dos “tienen sus ventajas y desventajas, en la teoría y en la práctica”. En lo económico, refiere que la candidata de Fuerza Popular presenta una posición más liberal en la que priman el mercado y sus leyes de oferta y demanda como principales asignadores de recursos. El profesor universitario destaca que este modelo ha permitido que el Perú experimentara un crecimiento económico sostenido durante las últimas décadas.

No obstante, aclara, este modelo también “ha mantenido latentes una serie de desigualdades, ya sea que se trate de desigualdades territoriales o desigualdades verticales por los niveles de ingreso”, enfatiza el doctor Dulanto. Así, refiere que, a pesar del crecimiento económico, algunas zonas del territorio nacional han experimentado un mayor desarrollo que otras. Esta realidad puede verse reflejada en las grandes brechas que aún existen entre las regiones mayoritariamente rurales en contraste con las zonas urbanas. Las desigualdades verticales que menciona el especialista son evidentes entre los niveles socioeconómicos A, B, C, D y E. “Esto genera descontento entre la población, y con razón, lo hemos visto reflejado en estas elecciones”.

¿De un modelo liberal a uno estatista?

Por otra parte, el doctor Guillermo Dulanto señala que el candidato de Perú Libre promueve un modelo estatista que, “en la teoría, busca solucionar estos problemas de desigualdad trasladando la distribución de riquezas al Estado”. No se trata de un modelo totalmente desconocido, sino de un régimen económico que el Perú ya ha experimentado a fines de los años 60 y principios de los 70, durante el gobierno de Juan Velasco Alvarado; y a finales de los 80 con el primer gobierno de Alan García Pérez. Ambas experiencias revelaron que, en este modelo, el Estado es completamente ineficiente en la gestión de recursos. Esta situación originó “lo que generan todos los Estados ineficientes: inflación; porque se gasta más de lo que debería”, afirma el economista. Esto es lo que ocurrió (ocurre aún con Maduro) con el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela y ocurre, actualmente, en la Argentina.

“La experiencia nos ha mostrado que, a medida que nos acercamos a la segunda vuelta, candidatos de uno y otro lado empiezan a dirigir sus discursos hacia políticas más centristas”, destaca Dulanto, por lo que será crucial prestar atención a las medidas que los candidatos propongan durante las próximas semanas para superar desventajas que tiene cada uno de los modelos: un crecimiento económico que no alcanza a los peruanos de todos los rincones del país, y un estatismo con el cual, los más perjudicados terminan siendo siempre los ciudadanos más pobres.

Los desafíos económicos del Perú

Independientemente del proyecto político que asuma la Presidencia el próximo 28 de julio, la situación actual plantea dos desafíos económicos urgentes, que deben enfrentarse y superarse para asegurar una pronta recuperación económica, considera el profesor de la Universidad de Piura.

Primero, “es necesario salir de esta crisis económica a la que nos ha llevado la pandemia”, resalta. El confinamiento obligó a los ciudadanos a recluirse en sus casas para conservar su salud, lo que afectó la demanda y, en consecuencia, la producción. “La economía peruana cayó, el año pasado, 12%. Y, este año se preveía que crecería más, pero parece que no será así porque la pandemia continúa como hace un año”, comenta Dulanto. Y, como estamos viendo, esta segunda ola está siendo aún peor que la primera.

Sin vacunas para toda la población, las personas no estarán protegidas para salir de sus hogares, para poder trabajar plenamente, y para poder generar demanda. La adquisición y aplicación rápida de vacunas está directamente relacionada con la reactivación económica.

Dulanto Rishing considera que el segundo desafío impostergable es la reforma profunda del Estado con un nuevo proceso de descentralización. “La crisis sanitaria ha revelado que el Estado peruano tal y como opera ahora no funciona y propicia la corrupción a en todos los niveles”. “Es ineficiente, en cualquier actividad que realiza, desde construir una buena carretera, hasta proveer servicios de salud adecuados, entre otros”, enfatiza. Esta ineficiencia también contribuye a que las desigualdades se agudicen.

Además, un verdadero proceso de descentralización es urgente debido a la inviabilidad de continuar con un país macrocefálico, con una capital que absorbe al mejor capital humano, y profundiza las desigualdades territoriales.

En cualquier caso, sea quien sea el candidato que llegue al sillón presidencial, deberá atacar y resolver estos dos desafíos para aspirar a la prosperidad económica y la consecución de igualdad y bienestar para todos.

La estatización de recursos

En los últimos días, parte de la discusión pública ha girado en torno al anuncio, que ha realizado el líder de Perú Libre, de la estatización de proyectos energéticos, como el de Camisea, en caso de que resultara electo.

Ante esta posibilidad, el economista analiza los riesgos de esta medida. “El principal peligro es que, de darse la pretendida estatización, el Estado administre de manera deficiente estos proyectos, que se comiencen a generar pérdidas y que estas tengan que ser cubiertas por el propio Estado a través de la emisión de deuda. Esto generaría presiones inflacionarias en la economía”, advierte Dulanto.

Teniendo en cuenta las experiencias pasadas, “¿por qué vamos a correr el riesgo de que la población en su día a día tenga que cargar con las pérdidas de empresas mal gestionadas?”, cuestiona el especialista.

Sin embargo, agrega que, bajo cualquier régimen se podrían renegociar los contratos que se tienen con empresas privadas; pero, expropiarlas o sustituirlas no es el camino adecuado.

Cambio de Constitución Política

Otra de las propuestas que generó discusión durante toda la campaña política, y que uno de los partidos que disputan la segunda vuelta propone, es el cambio de Constitución, especialmente su capítulo económico. Dulanto considera que esta medida “sería un error”.

Es una obligación que el desarrollo llegue a todo el territorio peruano, ya que, en tanto existan ciudadanos que no perciben la presencia del Estado, no podremos avanzar como país. Sin embargo, combatir la desigualdad y la desatención que muchos peruanos han sufrido y sufren por tanto tiempo es imposible sin crecimiento económico, resalta el economista; y, “la Constitución de 1993 garantiza la participación del sector privado en la actividad económica. Esto no impide que sí se puedan realizar cambios en los aspectos en los que se puede mejorar”.

¿Qué hacer ahora?

El Estado peruano tiene una función de política fiscal y monetaria que asumen el Ministerio de Economía y Finanzas y el Banco Central de Reserva, explica. Una medida que propone el economista sería la aplicación de políticas expansivas que permitan dar créditos a las empresas, especialmente pequeñas y medianas, para que estas puedan reactivar su producción, así como créditos o bonos a los consumidores para que puedan generar demanda nuevamente. “Esto, con el fin de que se cree un círculo virtuoso en el que la gente comience a demandar productos o servicios, las empresas puedan volver a producir y podamos superar la crisis en la que nos encontramos.

Hay que cuidar siempre que el déficit fiscal no se dispare y que no comprometa más el nivel de deuda pública; pero, la subida en los precios internacionales de los minerales que exportamos es una buena señal para una sostenibilidad fiscal en el futuro”.

En un entorno político altamente polarizado, donde la prueba más evidente es la conformación del nuevo Parlamento, serán necesarias propuestas económicas más inclusivas, que promuevan el bienestar de todos los peruanos y que no sacrifiquen la creación de riqueza ni el crecimiento.

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