1995 | AFESA

Categoría: Servicios Directos a la Sociedad
Otorgado a: AFESA
Propuesto por Diócesis de Abancay


AFESA

“Trabajando por los más pobres y desvalidos en la región Apurímac”

(Tomado del libro Premios Esteban Campodónico Figallo 1995-1999, Lima, octubre de 2000)

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AFESA, Asistencia Familiar, Educacional y de Salud, es una asociación civil sin fines de lucro destinada a realizar labores de carácter promocional y asistencial ára las obras diocesanas: el centro médico Santa Teresa, los hogares de estudiantes, centros de promoción de la mujer, comedores gratuitos y asilos. Fue por esta labor que obtuvieron el Premio Campodónico, en su primera edición.

 

Nombre: AFESA.

Lugar/Fecha de creación: Abancay, 1985.

 

Perfil:

Su sede es la ciudad de Abancay a 2 mil 300 metros de altitud en los andes peruanos, y tiene cobertura además en las provincias de Aimaraes, Andahuaylas y Chincheros, en el departamento de Apurímac. Se trata de un grupo de obras sociales administradas por la Diócesis con apoyo de la Iglesia Católica y donaciones, especialmente procedentes del exterior.

 

Entre ellas, se encuentran hogares y orfelinatos para niños y niñas; un asilo de ancianos adonde se alojan también jovencitas de la zona rural que voluntariamente cumplen labores de apoyo en el recinto. Un centro médico, adonde atendían muchos casos de lepra y hoy ofrece diversos servicios a la población. También cuentan con un centro de capacitación para mujeres campesinas, quienes acuden al recinto para aprender tejido, manualidades, manejo sanitario, nutrición de sus hijos, así como lectura y escritura.

El jurado

  • Ing. Alberto Giesecke Matto – IGP
  • Dr. Rodrigo Travezan
  • Ing. Rafael López Aliaga, PERUVAL
  • Dr. César Fernandez Arce
  • Dr. Guillermo Velaochaga

Discurso de presentación

Discurso de agradecimiento

Ceremonia de premiación: 1995

DISCURSO DEL DOCTOR ANTONIO MABRES, RECTOR DE LA UNIVERSIDAD DE PIURA

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Sr. Dr. R. Coti, Director de la Fundación Clover.

Señores miembros del Consejo Consultivo del Premio Esteban Campodonico.

Señoras y señores.

Antes que nada, deseo expresar en nombre de la Universidad de Piura, mi más cordial saludo de bienvenida para todos ustedes a este acto de entrega de los primeros “Premio Esteban Campodonico 1995 por servicios a la Sociedad Peruana”, al Ing. José Raúl Davelouis y a los representantes de las instituciones ‘Condoray” y Asociación Familiar Educacional y de Salud (AFESA). Diócesis de Abancay.

Nos hemos reunido para acompañarlos  amigos y personas allegadas a los premiados y algunos de los que han participado en el proceso de organización del premio y selección de los ganadores; concretamente miembros del Consejo Consultivo y del Jurado, a quienes agradezco muy especialmente el valioso trabajo realizado hasta este momento culminante. La Fundación Clover, entidad responsable del Premio, se ha hecho presente por medio de su Director y Secretario el Dr. Ralph Coti, a quien expreso el mayor agradecimiento.

Saludo también muy particularmente a los miembros de la familia del Dr. Esteban Campodonico que nos acompañan. Uno de ellos, la señora Elena Raffo de Velaochaga, ha integrado el Consejo Consultivo.

Ha sido un verdadero privilegio para la Universidad de Piura haber sido invitada a participar en la primera edición de los “Premios Esteban Campodónico Figallo”. Como ustedes saben, la Fundación Clover, por encargo de las Cortes de Nueva York, debió identificar una institución peruana que pudiera garantizar el cumplimiento de la voluntad del Dr. Esteban Campodonico Figallo, quien dejó un fondo ‑como reza textualmente en su testamento‑ para ” estimular el progreso científico en el Perú y fomentar los auxilios humanitarios y de beneficencia”. La Fundación Clover solicitó la participación de la Universidad de Piura.

Desde el primer momento acogimos con mucho agrado esta invitación, porque vimos en ello la oportunidad de cumplir con algo que constituye parte de la misión de la Universidad: proyectarse a la sociedad difundiendo los valores que contribuyen a mejorarla y estimulando a quienes encarnan dichos valores.

La Universidad de Piura, al comprometerse con la Fundación Clover a la organización y dirección para la ejecución de los Premios enfrentó un difícil reto; pero no se encontró sola ante él: me complace enormemente destacar y agradecer la generosa respuesta que nos brindaron un selecto grupo de profesionales de distintos campos a los que invitamos a constituir el Consejo Consultivo del Premio Campodónico.

Han contribuido decisivamente al éxito de esta primera edición del Premio los miembros del jurado, propuestos por el Consejo Consultivo y la Secretaria Ejecutiva ‑la Dra. Marisa Aguirre‑, verdadera impulsora de todo el proceso, desde el anuncio y difusión de la Convocatoria del Premio, hasta este Acto de Entrega.

Desearía referirme brevemente a algunas circunstancias del Premio que lo hacen particularmente interesante. Antes que nada la personalidad ejemplar de quien lo instituyó y dotó económicamente, el Dr. Esteban Campodónico Figallo: Fue un gran hombre, excelente profesional y universitario, además de generoso mecenas. Nacido en Italia, en 1866, llegó al Perú a los 13 años y aquí realizó sus estudios secundarios y universitarios, doctorándose por la Universidad Mayor de San Marcos.

También se doctoró más adelante por las Universidad de Bologna y Viena. Ejerció el magisterio universitario en la Facultad de Medicina de San Fernando, junto a una prolífica vida profesional y social en la que destaca la dirección del Hospital Italiano, su trabajo en la Beneficencia y en la Municipalidad de Lima, así como haber representado al Perú en importantes certámenes científicos internacionales. A una donación suya se debe el primer Laboratorio de Fisiología experimental en la Universidad de San Marcos.

Su valoración del trabajo científico y profesional de calidad, le indujo a dejar parte de la fortuna que hizo con su trabajo para estimular a personas que siguieran el camino de la excelencia que él supo recorrer.

Con esta primera edición del Premio se ha abierto pues un camino que, tengo la esperanza, irán recorriendo muchos a lo largo de años ofreciendo a los peruanos ejemplos prácticos y cercanos de cómo servir a la sociedad.

Termino estas palabras introductorias reiterando mi agradecimiento a la Fundación Clover y a todos los que han hecho posible dar este primer paso que inaugura los Premios Campodonico ya institucionalizados, haciendo realidad la voluntad del Dr. Esteban Campodonico Fígallo, a quien va principalmente y en último término al gratitud de todos nosotros.

Muchas gracias,

Lima, 25 de setiembre de 1995

Ceremonia de premiación: 1995

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