1995 | Ph. D. Ing. José Raúl Davelouis McEvoy

Categoría: Actividad Profesional Destacada
Otorgado a: Ph. D. Ing. José Raúl Davelouis McEvoy
Propuesto por Asociación Latinoamericano (ONG)


Ph. D. Ing. José Raúl Davelouis McEvoy

Los frutos de una vida, cultivada paso a paso”
(tomado del libro Premios Esteban Campodonico Figallo 1995-1999, Lima, octubre de 2000)

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Desde una temprana vocación de agrónomo, nacida de sus viajes a la selva; a las numerosas mañanas migrando al litoral en busca del deporte y el mar, todo indica que siempre le atrajo la naturaleza. Con una respetable trayectoria en el campo de la agricultura ecológica, destacando en el tema del manejo de los suelos agrícolas, el ingeniero Davelouis se da tiempo para dictar clases, practicar natación, ciclismo, ‘jogging’, participar en las decisiones vecinales y en la vida parroquial, asesorar a empresas agrícolas y practicar música en un grupo de amigos. La emotividad que pone a sus palabras habla de un profundo amor por la familia, la vocación y el Perú.

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Ingeniero Agrónomo (Lima, 1941). Estudió en la Universidad Nacional Agraria de La Molina (1963) y obtuvo su Ph. D. en la Universidad de Carolina del Norte, con la especialidad interdisciplinaria de Fisiología Vegetal, Ciencia del Suelo y Estadística (1984 – 1986) con una investigación sobre el uso de abonos verdes para recuperar un suelo degradado en Yurimaguas (Loreto).

Estudió las ventajas del aprovechamiento de la roca fosfórica (de origen orgánico) existente en Bayóvar, en la costa norte del Perú, para fertilizar los suelos. Ejerció durante 33 años la docencia en la universidad donde estudió, de la cual hoy es profesor visitante. Allí ha impulsado numerosas investigaciones aplicadas en su especialidad.

Entre marzo y diciembre de 2001, trabajó en la Dirección General de Promoción Agraria, Unidad Operativa de Proyectos Especiales del ministerio de Agricultura. Es director de la ONG Latinoamericano, sin fines de lucro, dedicada a la protección y conservación de recursos naturales y su explotación racional.

Lugar/Fecha de nacimiento:

Lima, 4 de abril de 1941.

Estudios y certificaciones universitarias:

Universidad Nacional Agraria – La Molina, Bachiller en Ciencias Agrícolas (1963). Ingeniero Agrónomo (1965) y Magister Scientae, especialidad: Ciencia del Suelo (1973).

North Carolina State University, U.S.A. Ph.D. especialidad interdisciplinaria: Fisiología Vegetal, Ciencia del Suelo y Estadística (1984-1986). Tesis Ph. D. ‘Investigación del uso de los abonos verdes para recuperar un ‘suelo degradado’ en Yurimaguas, Loreto, Perú, 1986-1990. Meta obtenida: 10 TM/Ha./año de maíz, luego de dos años de ‘recuperación’ del suelo.

Publicaciones:

45 publicaciones científicas y de extensión agrícola, en los campos de fertilidad del suelo y fertilización de cultivos; ecología; manejo de la materia orgánica; suelos de zonas áridas; suelos tropicales; biología; impacto ambiental, recursos naturales del Perú.

Actividad actual:

Profesor Visitante de la Universidad Nacional Agraria – La Molina desde 1995, luego de 33 años de servicios continuos. Asesor de diversas empresas agroindustriales usando tecnología de punta para la conservación del ecosistema. Director de la ONG ‘Latinoamericano’ sin fines de lugro, dedicada a la protección y conservación de recursos naturales y su explotación racional. Miembro vitalicio del Colegio de Ingenieros del Perú (1999).

 

El jurado

  • Ing. Alberto Giesecke Matto – IGP
  • Dr. Rodrigo Travezan
  • Ing. Rafael López Aliaga, PERUVAL
  • Dr. César Fernandez Arce
  • Dr. Guillermo Velaochaga

Discurso de presentación

Discurso de agradecimiento

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Nos asiste hoy el honor de recibir el premio Esteban Campodonico Figallo en el área de Actividad Científica Destacada. Creemos que el mejor modo de hacerlo es reflexionando sobre el Perú, centro de la preocupación de quienes asistimos a esta premiación.

Tres son las ideas eje que deseamos desarrollar. La primera, referirnos a la egregia figura de don Esteban Campodonico Figallo, quien tuvo en el Perú su inspiración más profunda; en las cálidas tierra de Piura, donde se localiza gran parte de nuestra investigación sobre los fosfatos de Sechura, ricos en nutrientes y que bien utilizados podrían generar la revolución en paz más espectacular del país.

Los fosfatos se encuentran en yacimientos del Terciario, que ocupan casi todo el desierto, con espesores de hasta mil metros y en el orden de los diez mil millones de toneladas métricas concentrados de 30 por ciento de fosfórico, que lo convierten en uno de los más grandes del mundo y en el de mayor importancia en la cuenca del Pacífico.

Su valor aumenta al constatar que este fertilizante, producto de la sabiduría de la tierra, puede contribuir a la solución de la pobreza rural, cuando es aplicado directamente a los suelos agrícolas ácidos e infértiles, que abundan en la sierra y selva peruana.

La segunda idea central es el papel que le corresponde a la agricultura en la conversión de la pobreza rural en riqueza rural.

Este proyecto se iniciaría con la apertura y puesta a punto de la red caminera peruana para interconectar nuestros pueblos, factor que podría convertirse en elemento generador de riqueza ahora que el país requiere ser movilizado hacia la producción. El Perú es uno de los países menos poblados del planeta y con ingentes recursos naturales subexplotados.

Aprovechar este rico emporio y ofrecerlo al país y al mundo comienza por una sabia política de transportes. Esta concepción forma parte del milenario legado de nuestras antiguas civilizaciones para la humanidad, diseñando hace más de dos mil años proyectos de alta tecnología agrícola y potenciados por una eficiente comunicación entre los cuatro suyos o provincias del imperio Inca.

La tercera idea gira en torno a la Educación, capaz de asimilar y transformar todos los recursos, con la contribución más alta: la investigación científica.

Creemos que éste ha sido también el concepto central del gran visionario don Esteban Campodonico Figallo y de la fundación Clover que lo representa: relacionar la base productiva con la alta investigación. De allí que, además de la satisfacción de ser premiados, recibamos, como honor adicional, este galardón como docentes de base e investigación científica. “Lauro alude pralte”, dice la alocución latina: El honor que se deriva de un galardón.

Nuestro modesto aporte, sabemos, es destacado para reconocer toda esta gran labor de los docentes investigadores del Perú.

Sólo Dios sabe el esfuerzo enorme que realizamos viviendo rodeados de silencio. Por ello agradezco en especial a mi esposa, a mi madre y a mis hijos, por su gran sacrificio y paciencia. Seguimos, seguiremos, trabajando febrilmente en investigación científica. Sentimos así estar devolviendo en pequeña porción, la oportunidad que nuestro país, Perú de todos, nos dio.

A nombre de los docentes e investigadores del Perú, recordando hoy, aquí, al ingeniero Juan Miguel Zapater Rovira, recientemente fallecido docente, investigador, amigo y protector del medio ambiente, expresamos, pues nuestro agradecimiento.

Ph. D. Ing. José Raúl Davelouis McEvoy
Lima, 25 de setiembre de 1995 

Ceremonia de premiación: 1995

DISCURSO DEL DOCTOR ANTONIO MABRES, RECTOR DE LA UNIVERSIDAD DE PIURA

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Sr. Dr. R. Coti, Director de la Fundación Clover.

Señores miembros del Consejo Consultivo del Premio Esteban Campodonico.

Señoras y señores.

Antes que nada, deseo expresar en nombre de la Universidad de Piura, mi más cordial saludo de bienvenida para todos ustedes a este acto de entrega de los primeros “Premio Esteban Campodonico 1995 por servicios a la Sociedad Peruana”, al Ing. José Raúl Davelouis y a los representantes de las instituciones ‘Condoray” y Asociación Familiar Educacional y de Salud (AFESA). Diócesis de Abancay.

Nos hemos reunido para acompañarlos  amigos y personas allegadas a los premiados y algunos de los que han participado en el proceso de organización del premio y selección de los ganadores; concretamente miembros del Consejo Consultivo y del Jurado, a quienes agradezco muy especialmente el valioso trabajo realizado hasta este momento culminante. La Fundación Clover, entidad responsable del Premio, se ha hecho presente por medio de su Director y Secretario el Dr. Ralph Coti, a quien expreso el mayor agradecimiento.

Saludo también muy particularmente a los miembros de la familia del Dr. Esteban Campodonico que nos acompañan. Uno de ellos, la señora Elena Raffo de Velaochaga, ha integrado el Consejo Consultivo.

Ha sido un verdadero privilegio para la Universidad de Piura haber sido invitada a participar en la primera edición de los “Premios Esteban Campodónico Figallo”. Como ustedes saben, la Fundación Clover, por encargo de las Cortes de Nueva York, debió identificar una institución peruana que pudiera garantizar el cumplimiento de la voluntad del Dr. Esteban Campodonico Figallo, quien dejó un fondo ‑como reza textualmente en su testamento‑ para ” estimular el progreso científico en el Perú y fomentar los auxilios humanitarios y de beneficencia”. La Fundación Clover solicitó la participación de la Universidad de Piura.

Desde el primer momento acogimos con mucho agrado esta invitación, porque vimos en ello la oportunidad de cumplir con algo que constituye parte de la misión de la Universidad: proyectarse a la sociedad difundiendo los valores que contribuyen a mejorarla y estimulando a quienes encarnan dichos valores.

La Universidad de Piura, al comprometerse con la Fundación Clover a la organización y dirección para la ejecución de los Premios enfrentó un difícil reto; pero no se encontró sola ante él: me complace enormemente destacar y agradecer la generosa respuesta que nos brindaron un selecto grupo de profesionales de distintos campos a los que invitamos a constituir el Consejo Consultivo del Premio Campodónico.

Han contribuido decisivamente al éxito de esta primera edición del Premio los miembros del jurado, propuestos por el Consejo Consultivo y la Secretaria Ejecutiva ‑la Dra. Marisa Aguirre‑, verdadera impulsora de todo el proceso, desde el anuncio y difusión de la Convocatoria del Premio, hasta este Acto de Entrega.

Desearía referirme brevemente a algunas circunstancias del Premio que lo hacen particularmente interesante. Antes que nada la personalidad ejemplar de quien lo instituyó y dotó económicamente, el Dr. Esteban Campodónico Figallo: Fue un gran hombre, excelente profesional y universitario, además de generoso mecenas. Nacido en Italia, en 1866, llegó al Perú a los 13 años y aquí realizó sus estudios secundarios y universitarios, doctorándose por la Universidad Mayor de San Marcos.

También se doctoró más adelante por las Universidad de Bologna y Viena. Ejerció el magisterio universitario en la Facultad de Medicina de San Fernando, junto a una prolífica vida profesional y social en la que destaca la dirección del Hospital Italiano, su trabajo en la Beneficencia y en la Municipalidad de Lima, así como haber representado al Perú en importantes certámenes científicos internacionales. A una donación suya se debe el primer Laboratorio de Fisiología experimental en la Universidad de San Marcos.

Su valoración del trabajo científico y profesional de calidad, le indujo a dejar parte de la fortuna que hizo con su trabajo para estimular a personas que siguieran el camino de la excelencia que él supo recorrer.

Con esta primera edición del Premio se ha abierto pues un camino que, tengo la esperanza, irán recorriendo muchos a lo largo de años ofreciendo a los peruanos ejemplos prácticos y cercanos de cómo servir a la sociedad.

Termino estas palabras introductorias reiterando mi agradecimiento a la Fundación Clover y a todos los que han hecho posible dar este primer paso que inaugura los Premios Campodonico ya institucionalizados, haciendo realidad la voluntad del Dr. Esteban Campodonico Fígallo, a quien va principalmente y en último término al gratitud de todos nosotros.

Muchas gracias,

Lima, 25 de setiembre de 1995

Ceremonia de premiación: 1995

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