2004 | Sra. Lucía Claux de Tola

Categoría: Servicios Directos a la Sociedad
Otorgado a: Sra. Lucía Claux de Tola
Propuesto por Dr. Pablo Ferreriro de Babot


Sra. Lucía Claux de Tola

Por su espíritu de servicio y su constante labor para convocar y concretar apoyo a favor de las personas de extrema pobreza, sobre todo, de las personas con discapacidad”

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Nació en Lima el 22 de octubre de 1949 y decidió realizar estudios universitarios de Filosofía y Teología.

Cuando tenía 35 años y se desempeñaba como empresaria, tenía ya una amplia experiencia en el trabajo de apoyo social, por lo cual decidió fundar la Asociación para la Rehabilitación del Infantil Excepcional, ARIE, que centraba su atención en los niños con discapacidad; y en 1992, con la experiencia adquirida, creó FUNDADES, Fundación para el Desarrollo Solidario, organización sin fines de lucro que promueve proyectos y actividades dirigidos a mejorar la calidad de vida de la población más desamparada.

Fundades es considerada como una organización innovadora en el campo asistencial, al promover la formación de alianzas estratégicas de diversas asociaciones que comparten similares objetivos, apoyándose en la participación de entidades cooperantes y del personal de voluntariado. Actualmente integra, además de a ARIE, a la Asociación de Hogares Nuevo Futuro Perú (Nuevo Futuro), la Asociación para la Promoción del Deporte del Discapacitado (APRODDI) y a Prolabor. Hasta la fecha, éstos permiten la canalización de apoyo social y asistencia para grupos de personas más necesitadas, especialmente aquellas que padecen discapacidad.

Se le concedió el Premio Campodónico “por su espíritu de servicio y su constante labor para convocar y concretar apoyo a favor de las personas de extrema pobreza, sobre todo, de las personas con discapacidad”.

Sobre la candidatura:

La señora Lucía Claux de Tola fue propuesta al Premio Esteban Campodonico en el Área de Servicios Directos a la Sociedad por el doctor Pablo Ferreiro de Babot, en su calidad de miembro del Consejo Consultivo de los Premios.

Avalaron la presentación de la candidatura los señores Eduardo Hochschild Beek, Carlos Roe Gómez y Alexander Beelaerts von Blokland, desde Holanda.

Los proponentes destacan la vocación de servicio de la entonces candidata, demostrada desde muy joven, así como el gran aporte que significó primero ARIE y luego la creación de FUNDADES, verdadera innovación en el campo asistencial al concretar la alianza estratégica entre un grupo de asociaciones que comparten una misma filosofía y cuentan con la colaboración de entidades cooperantes de Perú y el extranjero.

A ellos se sumaron, mediante cartas de adhesión, la Fundación Telefónica del Perú, el señor Armando Ichikawa y el estudio de abogados Muñiz, Forsyth, Ramírez, Perez-Taiman, quienes destacan la calidad humana y las cualidades personales de la señora de Tola como promotora de obras de bien social.

El jurado

  • Dr. Antonio Mabres
  • Ing. Enrique Agois (EPENSA)
  • Dr. Jorge Chau (IGP)
  • Sr. José Cavassa
  • Ing. Luis Zapata, Premio Campodónico 1999

Discurso de presentación

Discurso de agradecimiento

Discurso de Lucía Claux de Tola
Premio Esteban Campodonico 2004 en el Área de Servicios Directos a la Sociedad

Dr. Ralph Coti, director de la Fundación Clover de Nueva York

Doctor Antonio Abruña, rector de la Universidad de Piura

Doctor Antonio Mabres, Pro Rector de la Universidad de Piura y presidente del Consejo Consultivo de los Premios Esteban Campodonico

Amigos y amigas que me acompañan esta mañana

Señoras y señores

Quiero empezar agradeciendo al doctor Pablo Ferreiro, por haber considerado que reúno las condiciones necesarias para obtener tan importante premio y por supuesto a los miembros del jurado, que me han honrado con este reconocimiento.

Siendo la designación referida al Área de Servicios Directos a la Sociedad, debo felicitar y agradecer a cada una de las personas que me han acompañado y me acompañan en el trabajo que día a día realizamos a fin de contribuir al desarrollo y a la mejora de la calidad de vida de muchos peruanos. En este sentido, indudablemente el premio recae igualmente en todos ellos y yo solo cumplo la función de representarlos.

Por esta razón me voy a permitir dirigirme a ustedes en plural, compartiendo algunas reflexiones e ideales que nos mueven en nuestro diario quehacer.

FUNDADES que promueve el trabajo de nuestras cinco instituciones afiliadas, son las siglas de la Fundación para el Desarrollo Solidario. No fue casualidad que incluyéramos en nuestro nombre los conceptos de desarrollo y de solidaridad, que tienen como fuente la justicia.

De estas cinco asociaciones afiliadas, ARIE, la primera e inclusive anterior a FUNDADES, se ocupa de dar rehabilitación a niños con discapacidad. Las otras cuatro son la Asociación Nuevo Futuro Perú, que acoge a niños abandonados, APRODDI, que promueve el deporte entre las personas con discapacidad, Prelabor, que trabaja en capacitación técnica y colocación laboral de personas con discapacidad y de extrema pobreza y la recientemente creada ALFA, dedicada a la educación y la cultura.

La misión de FUNDADES se centra en desplegar acciones orientadas al bien común y al desarrollo sostenido de las personas en situación de desventaja social, cultural, económica o de aquellos menos favorecidos en general, promoviendo en las personas y en las empresas una cultura de solidaridad y de responsabilidad social.

FUNDADES y sus asociaciones afiliadas trabajan creando y promoviendo instituciones eficientes y solidarias, promotoras de desarrollo, integradas por personas cuyas actividades están sustentadas en los derechos y en los principios humanos y cristianos que valoran al hombre por su propio ser y no por lo que tiene o puede producir.

Queremos contribuir a crear una cultura de desarrollo y de solidaridad que persiga llevar a la práctica los imperativos del bien común y conduzca a producir soluciones justas en la sociedad, que faciliten la igualdad de oportunidades para todas las personas.

El origen de nuestro trabajo fue el producto de una reflexión acerca de la situación de pobreza, miseria y exclusión que viven muchas personas en nuestro país que, como diría Juan Pablo II, constituye una grave ofensa a la dignidad humana y contribuye a la inestabilidad social. Es un deber, por razón de justicia, trabajar sin desmayar a fin de erradicarla.

En este sentido, permítanme compartir algo que frecuentemente está presente en nuestro pensamiento. A pesar de lo ordinario, se ven como extraordinarias acciones que, por razón de justicia, estamos obligados a realizar; lo extraordinario es que no tomemos conciencia de ello. En una sociedad, todos somos responsables de todos y por lo tanto es deber de todos, repito, es deber de cada ciudadano, por razón de justicia, contribuir con el desarrollo de los demás miembros de su sociedad.

Nadie está eximido de trabajar por el desarrollo, el cual consideramos que debe ser sostenido, solidario y responsable.

El concepto de desarrollo pasa necesariamente por el tema de la dignidad de la persona, que a su vez da origen y fundamenta los derechos humanos. En este caso, la dignidad de la persona sería pues el fundamento del derecho a una vida digna, es decir, a un nivel de desarrollo que le proporcione una vida decorosa.

La dignidad de las personas ha preocupado desde siempre al hombre, pero es recién después de la Segunda Guerra Mundial que diversas comunidades humanas se ponen de acuerdo en plasmar un conjunto de derechos a los que se les da el carácter de inviolables.

Sin embargo, este siglo que acabamos de cerrar, que vio concretarse la Declaración Universal de los Derechos Humanos, fue el siglo que más ha atentado contra la vida y la dignidad de la persona. Juan Pablo II en Puebla en enero del 79 dijo: “La nuestra es sin duda la época en que más se ha escrito y hablado sobre el hombre, la época de los humanismos y del antropocentrismo. Sin embargo, paradójicamente, es también la época de las más hondas angustias del hombre respecto de su identidad y destino, del rebajamiento del hombre a niveles antes insospechados, época de valores humanos conculcados como jamás lo fueron antes”.

Definitivamente estamos transitando por un camino de falta de respeto y desamparo de la persona humana.

Estas reflexiones nos llevaron a proponernos en Fundades y asociaciones afiliadas a trabajar por una sociedad para todos, que promueva un desarrollo sostenido, que permita mejorar la calidad de vida de las personas menos favorecidas, que propicie la justicia y el bien común y nos abra a la responsabilidad social.

Finalmente, a modo de testimonio personal, quiero compartir con ustedes mi experiencia de cuán diferente ha resultado para mí en tiempos pasados trabajar por pura filantropía y ahora trabajar teniendo a Dios  como fuente de mi actividad.  Todo el trabajo y la propia persona se transforma y adquiere una nueva riqueza cuando es Dios quien nos mueve y cuando es El la fuente, repito, y el fin de nuestras acciones.

Como compartía conmigo a través de un texto mi buen amigo Oscar Lauz hace unos días, las acciones y bienes de aquí abajo duran poco y no llenan el corazón humano. Sólo Dios da sentido a la vida y por eso sólo en El debemos tener puesto nuestro corazón, y por eso también ya no hablo de ciudadano, hablo de prójimo; ya no hablo de trabajo, hablo de servicio; ya no hablo de deber, hablo de amor.

Como hemos rezado, en las preces de las laudes esta mañana, termino pidiendo a Dios que nos dé un corazón abierto a las necesidades de nuestros hermanos, como se los concedió a Esteban Campodonico Figallo, gracias a quien estamos hoy día acá.

Muchas gracias

Lucía Claux de Tola
Premio Esteban Campodonico 2004
Área de Servicios Directos a la Sociedad

Ceremonia de premiación: 2004

Ceremonia de premiación: 2004

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