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Oct

2011

“La ética es un compromiso con la excelencia”

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(Piura).- El Dr. Rodolfo Vigo, ex Secretario Ejecutivo de la 1° Comisión Iberoamericana de Ética Judicial, dictó clase en la Maestría de Derecho y aprovechó la ocasión para hablar sobre la ética de los jueces.

Por Julio Talledo. 19 octubre, 2011.

(Piura).- El Dr. Rodolfo Vigo, estuvo en la Universidad de Piura dictando un curso a estudiantes de la Maestría de Derecho y aprovechó la ocasión para hablar sobre la ética de los jueces. Además, nos comenta sobre sus logros cuando fue designado –junio del 2006–, por cuatro años, Secretario Ejecutivo de la 1° Comisión Iberoamericana de Ética Judicial por la Cumbre Judicial Iberoamericana.

En su visita el profesor Vigo dictó clases en la UDEP y se reunió con representantes de la Corte Superior de Piura para llevar a cabo un Diplomado en Derecho Judicial, dirigido a personal jurisdiccional, especialmente a los jueces. Lo dictarían la Universidad de Piura y la Universidad Austral de Argentina, donde Vigo es profesor titular.

Dr. Vigo, ¿Qué requisitos son indispensables para ser un buen juez?
Para ser juez se necesita tener seis idoneidades: física, psicológica, gerencial, científica, operativa y la más importante, ética. Lo más importante no es tener un juez que haya escrito muchos libros de derecho y que no sea confiable, si no al revés. Diría que habría que recuperar aquello que enseñaron los romanos: para ser juez, primero se tiene que ser un hombre bueno. Esto, todavía pervive en la cultura anglosajona, pues quien va a ser candidato a juez es investigado en todos los aspectos de su vida. Hasta si le es o no infiel a su mujer.

Moral y ética ¿son lo mismo?
Desde el punto de vista etimológico son iguales. Visto desde la teoría, sobre todo a partir de Hegel, en polémica con Kant, se distinguen. Pero desde el punto de vista operativo, es irrelevante esta distinción y lo importante son los ámbitos de estos dos conceptos. En la vida de un juez, por ejemplo, hay tres ámbitos: lo que hace en su despacho, cumpliendo con su trabajo; lo que hace en el ámbito público no profesional, que es lo que más le interesa a la ciudadanía; por ejemplo, si soy juez y también jefe de una barra brava, me porto mal con la gente, los árbitros, etc., pierdo confianza. Por eso se dice que la Ética tiene que ver también con el ser y parecer. Es importante que la sociedad duerma tranquila con los jueces que tiene.
El tercer ámbito, lo determina lo que el juez hace en su casa, ámbito estrictamente doméstico.

¿Los códigos de ética ayudan a tener menos jueces corruptos?
Primero haría una distinción entre el Derecho y la Ética. Ambos regulan al juez, pero el primero lo hace pidiendo un mínimo de ética. Se encarga de sancionar y meter presos a esa menoría de jueces que venden sentencias. Los códigos de ética se han creado por dos motivos. Por un lado, para que ese mínimo de ética que está cubierto por el Derecho sea tomado en cuenta, y a su vez, para que los jueces dispuestos a asumir ese máximo compromiso de la ética, sean premiados como se debe. La ética está para potenciar el Derecho.

En resumen, los códigos de ética son una especie de repaso de lo que constituye un modelo de excelencia.

Entonces, estamos condenados a tener jueces con muy poca ética…
El Derecho me pide que sea imparcial, pero no se puede meter en mi intención. Puedo cubrir las apariencias y que el Derecho ni se entere. Si yo quiero vender una sentencia, y me arrepiento al último, el Derecho no me va a decir nada, pero la Ética sí se preocupa. La Ética es voluntaria, es un compromiso que se hace con la excelencia; por eso, más que recurrir a sanciones, recurre a premios. Por eso, donde la Ética llega y convence, sobra el Derecho.

¿Qué logros hubo mientras fue Secretario Ejecutivo en la Cumbre Judicial Iberoamericana?
Primero, se logró promover la Ética Judicial como un ámbito de reflexión y promoción para nuestros poderes judiciales. En segundo lugar, determinamos que la Ética no tiene que ver con las sanciones si no con premios, lo que mencionaba antes. Instituimos el premio al mérito judicial iberoamericano y lo otorgamos en dos oportunidades. En tercer lugar, contribuimos a que se adoptara el Código de ética en varios países (Brasil, Uruguay, Panamá, etc.).

Y, por último, logramos establecer que en cada país de Iberoamérica esté presente un delegado de nuestra Cumbre que se encargue de velar por el cumplimiento de ciertas reglas referidas al tema judicial.

 

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