Proyecto Lalaquiz: Mayland forja su desarrollo

(Piura):- Esta ciudad está ubicada en Lalaquiz, distrito de Huancabamba. Lo conforman 55 familias, que a pesar de las muchas dificultades no se detienen, al contrario, trabajan para crecer como comunidad.

(Piura).- Es difícil pensar que en el departamento de Piura,  caracterizado por su territorio árido y su clima cálido, exista un caserío a 2 300 metros de altura,  que desde fines de diciembre hasta comienzos de mayo, está cubierto por un manto de neblina y donde el ambiente puede llegar a los 6° de temperatura.

Este caserío existe, y se llama Mayland. Está ubicado al noreste de Lalaquiz, distrito de Huancabamba y cuenta con un anexo: El Tayo. Lo conforman 55 familias, que a pesar de las muchas dificultades por las que atraviesan no se detienen, al contrario, varones y mujeres trabajan constantemente para poder crecer como comunidad.

La capital de Lalaquiz, Tunal, se encuentra a 5 horas de viaje en ómnibus desde el terminal terrestre de Castilla. El camino es escarpado y estrecho, pero siempre está acompañado de bellos paisajes, más aún en tiempo de lluvia. A pesar de la vegetación y la hermosa vista que rodea al pueblo, esto no puede suprimir las carencias de la capital del cuarto distrito más pobre del departamento de Piura: falta de agua potable, caminos de difícil acceso y déficit en salud y salubridad, son los principales problemas que padecen el distrito y sus 26 caseríos.

Un pueblo que no se cansa
A casi una hora (dos, en época de lluvia) en camioneta o moto desde Tunal, donde verdes de todas las tonalidades cubren los cerros, se encuentra Mayland. Ahí, el aire puro invade los pulmones de cada poblador, que se levanta con los primeros rayos del sol para empezar su faena diaria. Los maylanes, como se les conoce a los que habitan este lugar, se caracterizan por el empeño que ponen en cada una de las actividades que realizan.

Es época de lluvias, la gente ve la posibilidad de una mejor cosecha: Papa, zanahoria, lúcuma y distintos cereales empiezan a crecer en las chacras de la zona, no solo gracias al clima, sino también a la ardua y buena labor de agricultores y agricultoras. Aquí el trabajo de campo no se reserva solo para varones, sino que las mujeres también participan; además tejen, cocinan, arreglan y cuidan de sus hijos.

Agua saludable
Un día, la rutina diaria de los maylanes es interrumpida. Habrá una minga, palabra quechua que significa ‘trabajo comunitario’, a favor del pueblo. Y es que, una de las actividades del Proyecto “Mejora de la salud básica para el desarrollo humano sostenible con equidad de género de la población del distrito de Lalaquiz, departamento de Piura-Perú” (Proyecto Lalaquiz- Mayland) – financiado por  la Junta de Andalucía y la Fundación Albihar– les está brindando la posibilidad de contar con agua potable en sus hogares. Para ello, hombres y mujeres vienen participando con su mano de obra como aporte comunal; y asisten a talleres sobre educación sanitaria, donde se fomenta la práctica de hábitos saludables. El proyecto es ejecutado por la Asociación Fomento de Investigación y Acción para el Desarrollo (FIAD), la Universidad de Piura y la Municipalidad distrital de Lalaquiz.

En un día de trabajo comunal, todos cavan, cargan material y siguen las indicaciones que se les da. Tienen una experiencia común: desde hace más de 20 años consumen agua entubada, no clorada, lo que afectaba la salud de las familias, principalmente los niños, madres gestantes y ancianos.

Ahora, las familias cuentan con este servicio tan esencial para la salud e higiene. Es realmente un pueblo trabajador, que incluso con lluvias, neblina, vientos o frío lucha por su comunidad y por las generaciones que vendrán. Gracias al agua potable, el riesgo de contraer enfermedades, sobre todo gastrointestinales, disminuirá. Las mujeres  ya no tendrán que recorrer grandes distancias para hallarla, el tiempo que ahorran podrán invertirlo en el cuidado de la familia y desarrollo comunal. ¡Es sin duda un gran avance para Mayland!

¡A continuar!
Queda poco para que el proyecto concluya; pero ya desde meses atrás se creó una Junta Administradora de Servicios de Saneamiento (JASS). La integran hombres y mujeres y es la encargada de la gestión, operación y mantenimiento de la infraestructura de abastecimiento de agua potable, durante los próximos años.

Además, se preparará a los operadores del sistema de abastecimiento de agua, pertenecientes al caserío, quienes se encargarán de velar por el buen uso y mantenimiento de la infraestructura del sistema de agua bajo la administración y supervisión de la JASS.

Como vemos, Mayland es un ejemplo de trabajo, organización comunal y empeño para salir adelante.  El proyecto fue un pequeño empujón, la oportunidad para que todo un pueblo se disponga a avanzar, tal como debería ansiar cada rincón de nuestro país.