“El derecho no regula afectos”

Ramón Durán fue “condecorado” con el “Ladrillo rosa 2008” por una serie de artículos que criticaban el “matrimonio homosexual”. Este premio lo entrega el colectivo homosexual de España a personajes que se oponen a “su lucha”. Es considerado por ellos “la voz de la homofobia”. Durán, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Oviedo y profesor visitante de la UDEP, resiste a estos calificativos: “No callaré; es un tema ideológico”.

ramon duran

Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Oviedo y profesor visitante de la UDEP.

 Ramón Durán fue “condecorado” con el “Ladrillo rosa 2008” por una serie de artículos que criticaban el “matrimonio homosexual”.  Este premio, lo entrega el colectivo homosexual de España a personajes que se oponen a “su lucha”. Es considerado por ellos “la voz de la homofobia”. Durán, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Oviedo y profesor visitante de la UDEP, resiste a estos calificativos: “No callaré; es un tema ideológico”.

Las nuevas uniones ganan terreno a pesar de la defensa del matrimonio…

Hay mucho de ideología de género y modernidad mal entendida, pues ignoran que el matrimonio es una institución natural. La afectividad es un fenómeno personal libre, siempre y cuando los partícipes no afecten a terceros. El Estado no puede inmiscuirse en las relaciones de afectividad porque son personales. El Derecho se fija en una relación afectiva de utilidad social: dos personas, de distinto sexo, deciden elaborar juntos un camino abierto a la reproducción y con permanencia. El matrimonio es la institución natural jurídicamente amparada porque garantiza la estabilidad y pertenencia de la sociedad y de la especie. ¿Cuántas veces se ha decretado el fin del matrimonio?

¿Ahora qué se pretende?

Luchar contra las instituciones desde dentro. Tenemos el ejemplo de España, Holanda, Bélgica, Canadá… donde existe el matrimonio homosexual. Sin embargo, en Estados Unidos, se impulsaron dos referendos sobre matrimonio homosexual (Hawai y California): los perdieron. El “matrimonio homosexual” es la unión de dos personas, al margen de su sexo, sin ningún tipo de complemento de permanencia ni apertura a la reproducción. No se trata de tener reacciones adversas a los homosexuales, sino que las instituciones sociales permanezcan sobre un criterio de utilidad social, de interés colectivo, y esto solo lo cumple el matrimonio. El debate es puramente ideológico…

El Estado, afirman los colectivos, debe legalizar su unión pues tienen los mismos derechos…

El matrimonio es una institución con fines sociales; lo otro son relaciones afectivas que el Derecho no puede legislar. El líder del socialismo francés, Leonel Jospin, afirma: “no podemos regular opciones sexuales, podemos regular por sexos que son circunstancias objetivas”.

En este contexto, ¿qué pasa con la familia?

La familia es un conjunto de personas unidas por un vínculo de consanguinidad. Al hablar de modelos alternativos de familia, se pretende romper el principio del nexo biológico para sustituirlo por el afectivo. Así, dos mujeres que se quieren y una de ellas es inseminada por un tercero, la otra persona, por el hecho de tener relación afectiva, cree tener derecho a ser madre también. Esto es erróneo biológica y antropológicamente. El Derecho no puede operar sobre incorrectos.

¿Por qué esta ideología ha ganado tanto terreno?

Este problema es de normalización social de fenómenos homosexuales. Por medio de ese marchamo jurídico se busca reconocimiento social. Es un combate ideológico contra el matrimonio.

¿Se debe llamar: matrimonio o unión?

El matrimonio es la unión más estable jurídicamente hablando, de dos personas de distinto sexo y tendencialmente abierta a la reproducción, al que el Derecho reconoce ciertos efectos. Por otro lado, es curioso: las primeras parejas estables que no querían el matrimonio se casaban por mantener cierta objeción de conciencia, reclamaban amor sin papeles. Al final lo consiguen y le declaran la guerra a las parejas estables, porque a su juicio ya no tiene sentido pues todos pueden casarse.

Además del matrimonio, ahora quieren la adopción…

El vínculo de filiación es un vínculo natural, depende del dictado de la biología y del amor. Una pareja homosexual no pueden ser padres, como tampoco puedo serlo yo si no me uno con una mujer. Se ha colado un famoso derecho a ser padre por encima de los intereses del hijo. Tampoco hay un derecho a adoptar, sino que existe una situación en la que hay menores desamparados que tienen un derecho colectivo de ser tratados bien por los demás. Existe la adopción: derecho a ser adoptado, pero no a adoptar. Cuando se dice que un matrimonio homosexual puede adoptar, lo que se está haciendo es pervertir el lenguaje, porque nadie tiene este derecho.

¿Es la misma estrategia para legalizar la unión y adopción?

Es la dictadura de lo políticamente correcto. Se afirma que estás imponiendo tu moral, lo cual es falso porque se trata de defender ideas que son socialmente útiles; y respetar la biología. El Derecho no está para cumplir los anhelos de una persona en particular sino para cumplir principios esenciales de convivencia pacífica y justa, y de defensa de los más necesitados.

Se quiere “legislar la afectividad”…

Pero eso no es una familia. Se dice que es un modelo familiar, pero la familia es un conjunto de personas vinculadas por nexos de consanguinidad y no solo de afectividad.

Sorprende que haya matrimonio homosexual en España, país católico…

Soy total y absoluto opositor al matrimonio homosexual, pero no porque tenga algún prejuicio contra ellos, pues merecen todo mi respeto. Lamento que hayan sufrido situaciones de discriminación, actos condenables. Ahora bien, eso no implica igualdad legal a todos los efectos, matrimonio incluido.

¿Esta ideología pasará de moda?

No tengo duda. Con el tiempo será un fenómeno regresivo. El problema es que habrá problemas injustos, como niños sometidos a estructuras que no responden a la naturaleza y se habrá pervertido el concepto de matrimonio.

 Entrevista realizada en el año 2010.