Evaluación de docentes: ¡hay que reinventarse!

Los vergonzosos resultados obtenidos por más del 90% de postulantes, que rindieron la Prueba Única Regular para la contratación de docentes en Piura, han causado comentarios negativos y duros calificativos  hacia los maestros, los más suaves: ‘¡Con razón la educación de nuestros hijos está como está… si ni los maestros aprueban! … Sin embargo, hay que leer de otra forma los miles de 05, 07 o los 00; esta forma es: ¡Ha llegado el momento de hacer un profundo análisis de los resultados y plantear una nueva y revolucionaria reingeniería de la educación!

Sin saber si la prueba se pasó de difícil, analicemos otros factores que quizá tengan que ver con los resultados: falta de capacitación y remuneración adecuada para los maestros, lo que los desmotiva para el estudio. Falta de valores y principios: si todos o la mayoría los tuvieran: no habría intentos de plagio; irresponsabilidad, impuntualidad, desorden  o irrespeto; los docentes procurarían hacer bien su trabajo que incluye: preparación, estudio, actualización, aunque sea con sus propios medios. ¿Por qué no ser autodidactas aprovechando el tremendo mundo de conocimientos que la Internet trae o las bibliotecas de los colegios y municipalidades?

También  falta la autoridad y medidas disciplinarias: no debe estar en el Magisterio un docente que dé mal ejemplo: los copiones, los que esconden copias o celulares en prendas íntimas para engañar a los vigilantes; los estafadores que venden pruebas o resultados; los que tienen falta de ética y tratan de comprar pruebas o personas; los huelguistas que atentan contra la propiedad privada, la vida y la salud de otras personas; violadores; los que ganan sin dictar clases o llegan siempre tarde, etc. etc. Desinterés ciudadano, y de los padres de familia: no siguen el proceso educativo de los hijos y, por tanto, no exigen (exigimos) que los maestros enseñen mejor,  estudien, actualicen…

El proceso de reingeniería debe considerar también una lucha feroz contra la corrupción, la desidia y la mediocridad. No basta que haya lindos colegios, un montón de computadoras o acceso a Internet. Se debe trabajar con firmeza en el crecimiento y en el fortalecimiento institucional; pero, sobre todo, en el desarrollo humano: en cualidades, capacidades y habilidades; en la mejora de los servicios y en la eficiencia administrativa. Para todo ello, no cabe duda, hace falta incrementar el presupuesto asignado al sector educativo, mejorar los sueldos de los docentes y continuar premiando la meritocracia.

Asimismo, es esencial acelerar el proceso de la acreditación universitaria en el país. Hace poco la Mgtr. Flor Hau Yon, docente de la Udep y  evaluadora acreditada del Consejo de Evaluación, Acreditación y Certificación de la Calidad de la Educación Superior Universitaria (Coneau) declaró: “El país requiere de profesores adecuadamente preparados en instituciones superiores de calidad, que tengan buenas competencias académicas, personales y profesionales. Solo así, se puede contribuir a mejorar la Educación Básica Regular e impactar en el desarrollo económico y socio cultural del país”.

Esta acreditación es fundamental; recordemos que los maestros forjan a todos los futuros profesionales; en sus manos están los futuros ciudadanos; por ello, deben tener una sólida formación en principios y valores. No en vano economistas internacionales han reconocido que las crisis económicas  que se hay en el mundo se relacionan directamente con la crisis moral de los pueblos, de ahí que no se deba descuidar la formación moral de nuestros profesionales.

Por tanto, no se debería escatimar esfuerzos ni recursos para la formación del profesorado; la selección de los estudiantes de la carrera de Educación debe ser aún mucho más exigente y se debe, insisto, poner énfasis en la formación humana del futuro educador. No seremos mezquinos, se ha avanzado en la última década y aún se avanza en la mejora educativa, pero hay que acelerar el paso, de lo contrario la ignorancia, el desinterés, las listas de jalados en todas las áreas, se extenderán como una pandemia, generando la epidemia que podría frenar o acabar con el crecimiento económico del país.