“Para juzgar a un menor se debe tener en cuenta su edad biológica y psicológica”

Especialistas UDEP se pronuncian sobre caso "Gringasho".

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Fuente: El Comercio.

La Dra. María Teresa Cornejo, docente de Derecho de Familia, y el Doctor Eduardo Oré Sosa, profesor de Derecho Penal de la Universidad de Piura, coinciden en que se debe asegurar que el menor de iniciales A.M.P.G, conocido como ‘Gringasho’, no sea recluido en una celda para adultos por ser un menor de edad. Sin embargo, tal condición no lo exonera de responsabilidad penal.

La Dra. Cornejo comenta que, si bien es cierto, el acusado tiene 17 años, ha demostrado ser psicológicamente un adulto. “Su actitud desafiante demuestra que tiene criterio para discernir entre lo bueno y malo”, afirmó. Según la especialista en Derecho de Familia, habría que analizar no solo su edad biológica sino mental.

Según el penalista Eduardo Oré, ‘Gringasho’, por ser un delincuente juvenil reincidente, recibe los mismos derechos y garantías del sistema penal para adultos sumados a los que le corresponden por ser menor de edad. Eso explica que fue privado de su libertad por los delitos que cometió, pero no fue recluido en un establecimiento penitenciario para mayores de edad.

Para Oré, docente de la UDEP, la protección de la integridad de un menor de edad no puede  sacrificar otros intereses que también son dignos de protección como la vida de sus víctimas. Por lo tanto, al menor acusado no se le debe librar de responsabilidades.

Casos como el de ‘Gringasho’, considerado el sicario más joven del Perú, ha puesto en debate si se deben modificar las leyes que juzgan a adolescentes infractores. En el 2011, la Comisión Especial Revisora del Código de los Niños y Adolescentes, la misma que la Dra. María Teresa Cornejo integra, presentó el Proyecto de ley: Nuevo Código de los niños, niñas y adolescentes, para modificar ciertos artículos. Hasta el momento no se ha obtenido respuesta.

Eduardo Oré Sosa opina que para reducir los índices de reincidencia juvenil se deben financiar medidas socioeducativas para los menores acusados, aunque no deje satisfechos a quienes reclaman un incremento de respuesta punitiva, medida que viola los derechos de los niños y adolescentes. “Lo que debemos exigir como sociedad es que no se escatime en recursos y esfuerzos para el éxito de los programas de atención a niños o adolescentes que hayan infringido la ley penal”.

Ambos profesores de la UDEP coinciden en que la familia juega un papel fundamental en la prevención de conductas infractoras de menores. “Aunque los padres de ‘Gringasho’ no tienen responsabilidad penal (a menos que hayan sido cómplices de sus delitos), tienen una responsabilidad civil con la crianza de su hijo”, declara María Teresa Cornejo.