Profundizando en la protección al consumidor

Un par de semanas atrás, el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (INDECOPI) celebró sus primeros 20 años de existencia.

Sus funciones son la promoción del mercado, fomentando en la economía peruana una cultura de leal y honesta competencia y la protección de los derechos de los consumidores, así como el resguardo de todas las formas de propiedad intelectual, desde los signos distintivos y los derechos de autor hasta las patentes y la biotecnología.

La Constitución Política del Perú  señala, en los artículos 59 y 60, que el Estado estimula la creación de riqueza y garantiza la libertad de trabajo y de empresa, comercio e industria; que reconoce el pluralismo económico… Y en el artículo 61, precisa: “El Estado facilita y vigila la libre competencia. Combate toda práctica que la limite y el abuso de posiciones dominantes o monopólicas…”

Tamaña tarea es responsabilidad de esta institución, INDECOPI, Organismo Público Especializado, con personería jurídica de derecho público interno, que goza de autonomía funcional, técnica, económica, presupuestal y administrativa. Merece destacarse que de sus fondos tan sólo un 10% es aportado por el Gobierno: constituyen sus recursos, de manera principal, los pagos por los servicios que brinda y las percepciones en concepto de multas y sanciones.

Desde su fundación ha ido profundizando en la protección al consumidor, generando una cultura de respeto al mismo, materializado finalmente en el Código de Defensa y Protección al Consumidor. Hoy en día, es frecuente que los ciudadanos hagan valer sus derechos acudiendo al INDECOPI, porque encuentran allí modos eficaces de solucionar sus problemas.

Resultan también significativos los logros en la protección de la propiedad intelectual y la promoción y desarrollo de una cultura de la calidad en el Perú; ejemplos son las diversas denominaciones de origen que promueven y garantizan productos peruanos, así como la cantidad de autores e inventores que se encuentran seguros al inscribir allí sus obras intelectuales o manuales.

Cuando en 1992 se promulgó la Ley de Reestructuración Empresarial, no solo se derogó la antigua y caduca Ley de Quiebras, sino que se transformó la visión que hasta entonces se tenía del sistema concursal, adecuándolo a las necesidades de la economía peruana y a los cambios dados en el contexto internacional. Debido a los efectos de la crisis en la economía peruana, entre los años 1993 y 2002, el INDECOPI atendió casi siete mil casos de empresas en proceso de reestructuración, de los cuales el 50% tuvo lugar en los años 2000 y 2001, siendo esta una prueba evidente de la gigantesca tarea desarrollada.

Corresponde destacar la enorme credibilidad y el reconocimiento que tiene entre la ciudadanía en general y el ámbito empresarial, con presencia en todos los departamentos del Perú, gracias a su labor técnica, proactiva, oportuna, predecible y confiable.

¿Cómo se ha logrado esto? Un diseño de organización autónoma y eficiente, donde prima el ejercicio del mérito y la responsabilidad personal; un equipo humano con calidad y competencia profesional, imbuido de una gran mística y seriedad por su trabajo. Es de justicia reconocer que la doctora Beatriz Boza, una de las primeras presidentes del INDECOPI, otorgó a esta organización un rostro humano y un singular carisma, que fueron respetados y mantenidos por quienes la sucedieron. Tuve el honor de desempeñarme en el Consejo Directivo bajo la presidencia del doctor Jaime Thorne y pude palpar la calidad, empeño y compromiso de toda la gente de este Instituto.

En la reunión por los 20 años, el presidente del Consejo Directivo, Hebert Tassano, lanzó una sugerente pregunta: ¿Qué hubiera pasado en la economía del Perú sin INDECOPI?

Gracias a INDECOPI y a todo su personal por su diario esfuerzo, podemos obviar la imaginaria respuesta. Es cierto que aún tiene falencias o puntos que atender, pero -como diría el tango- “veinte años no es nada”.

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