Santa Rosa de Lima: cánticos y odas a Dios

Zhenia Aparicio Aldana, docente de la Facultad de Humanidades de la UDEP, realiza investigación sobre la Santa Limeña.

1

El 30 de agosto se rinde homenaje a la patrona de América, Santa Rosa de Lima, y qué mejor forma de conmemorarla que conociendo parte de su vida. Santa Rosa vivió sumida en un ambiente de oración constante, con la mente más en el cielo que en la tierra. Sin embargo, entre oraciones, ayunos, sacrificios y penitencias, se dio tiempo para  alabar, cantar y agradecer las mercedes concedidas por Dios.

Zhenia Aparicio Aldana, docente de la Facultad de Humanidades de la UDEP, realiza la investigación “Recorrido musical y literario de Santa Rosa de Lima”, en  la cual aborda, de manera sucinta, un aspecto poco estudiado de la vida de la Santa Limeña, considerando que vivió en una época cargada de tradición de santidad (S. XVII). Su análisis se centra en las dotes musicales y literarias, influenciada por fuerzas intelectuales y espirituales que la formaron.

“A Santa Rosa le entusiasmaba la música, cuando cantaba daba a conocer sus sentimientos de pena o de gozo. Escribió coplillas; entre las más conocidas y recitadas por la beata, fueron las destinadas, por ejemplo, a su Ángel de la Guarda, al que tenía mucha devoción: ‘Ángel de mi Guarda, Vuela y di a mi Dios, Que por qué se tarda, Que por qué se tarda’”, cuenta la docente.

Las Mercedes

4

La profesora agrega que, de igual modo, la Santa creó lo que se conoce como Las Mercedes o la Escala Mística, que son dos pliegos con dibujos o ‘collages’ emblemáticos y ‘acertijos místicos’ de puño y letra de la Santa.

“Este conjunto de dibujos muestran grados de amor simbólicos con frases de amor divino perfecto hacia Dios. Por ejemplo, en la cuarta merced, Rosa señala: ‘Echas todas esas mercedes en diferentes ocasiones que no puedo enumerar porque las he recibido repetidas veces (…) confusión del infierno para consuelo de muchas almas por mandato del Señor’.  En esta estrofa se glorifica al Señor y muestra su padecimiento en honor a él”, comenta.

A través de un recorrido musical y literario de la Santa, la investigación de Zhenia Aparicio no pretende otorgar a la Santa Limeña la calidad de gran escritora mística o doctora de la iglesia, ni catalogarla como una eximia dibujante y gran compositora de coplas y cánticos,  sino mostrar la pureza y la armonía que encerraba.

“Rosa de Lima aprovechaba las dotes musicales que le sirvieron para ensalzar su amor a Dios. Ella no pretendió ser artista y, como afirmaba el padre Alonso Getino, citado por el historiador Vargas Ugarte, ‘de haber vivido más tiempo, es casi seguro que nos hubiera legado otros testimonios de sus conocimientos’”, apunta la docente.