Claves para abandonar la ley del ‘mañana lo hago’

Caridad Ruesta, psicóloga del Área de Biomédicas de la Universidad, apunta el camino para dejar de posponer tareas y organizar mejor el tiempo.

Caridad Ruesta, psicóloga de la UDEP.

Caridad Ruesta, psicóloga de la UDEP.

Desde ‘faltan dos meses para el examen’, hasta ‘mejor descanso antes de estudiar’, pasando por el típico ‘mañana lo hago’, todas estas son muestras del mal hábito de posponer actividades, explica Caridad Ruesta, psicóloga de la UDEP.

“Esta acción recibe el nombre de procrastinar. Suele ser un problema de autorregulación y de organización del tiempo, donde se anteponen ‘urgencias’ más placenteras o se buscan excusas para justificar la falta de voluntad”, anota.

Pero, si uno trabaja mejor bajo presión, ¿no supone un estilo de trabajo? Ruesta asegura que, si bien el manejo de la presión depende del tipo de personalidad, en la mayoría de los casos posponer tareas genera un estado ansioso, de agobio e incertidumbre ante el hecho de no haber cumplido con lo propuesto.

Además, se puede experimentar la insatisfacción de entregar un producto mal hecho, ya que los trabajos elaborados a último minuto no suelen ser exitosos.

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Entonces, ¿cómo evitar la sensación de caos y frustración ante la acumulación de tareas pendientes? La especialista apunta cinco claves para gestionar el tiempo con eficiencia.

1. Ser consciente del problema. El primer paso es asumir que el manejo para cumplir las tareas no es correcto. “Se tiene que desear buscar una solución y analizar las causas del problema”, comenta la psicóloga.

2. Establecer metas. Las actividades deben plantearse para el largo, mediano y corto plazo, puesto que los grandes objetivos se pueden ir alcanzando mediante pequeños triunfos. Y esto resulta más motivador.

3. Fijar plazos razonables. “Coloque fechas que se puedan alcanzar para la culminación de las tareas. Y sea concreto: fecha y hora”, recomienda Ruesta. “Por ejemplo, si tengo que leer un libro de 200 páginas y 10 días para hacerlo, leeré 20 hojas diariamente. Esta meta a corto plazo me lleva a conseguir mi propósito, sin presión o estrés”.

4. Evitar distracciones. Alejarse de la computadora, el celular o los amigos para conseguir las metas es clave para superar este problema: ayuda a crear paz mental, un sentimiento de fuerza y de tener el control de la vida.

5. Evaluar resultados. Es preciso plantearse metas concretas todos los días y, por la noche, hacer una evaluación diaria de mis actividades. “Hay que saber qué se cumplió y qué no se logró para reprogramar al día siguiente”, anota la especialista.