Elecciones 2014: ¿cómo descubrir al candidato ideal?

Dos profesionales de la Universidad de Piura, la doctora Sandra Orejuela y la psicóloga Caridad Ruesta, dan algunas pautas sobre los rasgos y características que deberían tener los futuros gobernantes distritales, provinciales o regionales. El manejo de la inteligencia emocional y la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace   deberían primar en los candidatos a las elecciones del  5 de octubre.

La psicóloga Caridad Ruesta, del Policlínico de la Universidad de Piura, indica que lo primero que hace falta tener en cuenta es el grado de inteligencia emocional del candidato.  Y, ¿qué es la inteligencia emocional? Esta frase, utilizada por primera vez por Peter Salovey, profesor y rector de la Universidad de Yale, y Jhon Mayer profesor de la Universidad de New Hamsphire, fue definida por ellos como: “la habilidad para percibir (en uno mismo y en los demás) y expresar las emociones de forma apropiada. Es la capacidad de usar dicha información emocional para facilitar el pensamiento, comprender y razonar sobre las emociones y regularlas en uno mismo y en los demás”.

Las otras características que menciona la psicóloga, como propias de un líder o candidato político (lo ideal es que el político tenga rasgos de líder y que lo sea), se relacionan directamente con esta pretendida inteligencia emocional. Si no existe esta, difícilmente se tendrá lo demás.

Las dotes de líder

Ruesta Maticorena explica que ser líder es un arte en el que los sentidos juegan un papel muy importante: “Vista, para  ver más allá; una “Visión retadora del futuro”;  Olfato, capacidad de “oler “ con rapidez y eficacia  las oportunidades  que su entorno le presentan; Oído, los líderes no hacen “oídos sordos” a sus seguidores desatendiéndose de lo que estos sienten, desean y necesitan; tacto, para trasmitir adecuadamente lo que sus trabajadores hacen bien y pueden mejorar; Gusto: conseguir que todos saboreen el triunfo como propio”.

Además, de saber usar los cinco sentidos, de la forma que se menciona, las personas que dirigirán la región, las provincias y distritos deben  cumplir los siguientes requisitos:

  • Capacidad de percibir la realidad tal como se presenta.
  • Manejo de su inteligencia emocional.
  • Comunicación asertiva y empatía para ponerse en el lugar del otro.
  • Facilidad para tomar decisiones en bien del grupo y solucionar los conflictos.
  • Poseer una visión clara y un fuerte compromiso para cumplirla; sobre todo, el servir a los demás mediante el logro de un propósito trascendente.
  • Competencia para el trabajo; esto es: una adecuada y vasta formación técnica y profesional e inclusive, son altamente deseables, los estudios de posgrado, de gobierno y manejo político.
  • Humildad para reconocer errores y limitaciones.
  • Carisma, para atraer y motivar a sus seguidores a trabajar en equipo, a colaborar e implicarse en los proyectos.
  • No debe ser una persona autoritaria ni una que actúe bajo un poder coercitivo basado en el temor, el castigo del jefe.
  • Que no tenga una imagen negativa en su pasado o en anteriores actuaciones.
  • Una persona intachable que no haya estado vinculada a la corrupción, el chantaje y el soborno u otro delito. En este punto, no preguntamos: ¿puede gobernar una persona que no sabe llevar las finanzas de su hogar? ¿podrá hacerlo quien ejerce la violencia familiar con algún miembro de su familia, del vecindario del trabajo o incumple sus obligaciones con los que dependen de él?

Asimsimo, la psicóloga recomienda ver que el candidato por el que queremos apostar tenga una gran “capacidad de organización y planificación de actividades; dominio del cargo que asume. Que tenga coraje, para defender con determinación sus convicciones; capacidad de entablar negocios con clientes, proveedores, accionistas, etc., que sea realista para reconocer sus capacidades y limitaciones; culto, es decir poseer un elevado nivel cultural; y trabajador: debe demostrar una gran dedicación al trabajo pero también a su vida privada”.

El líder político nace y se hace

La doctora Sandra Orejuela, experta Opinión pública y en Comunicación y personificación política; decana de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Piura, está convencida de que el líder político nace con ciertas cualidades y condiciones para serlo, pero que –además– las perfecciona y optimiza con el tiempo y la experiencia.  Para ello, dice, debe prepararse mucho.

Explica que las condiciones de un candidato político deben corresponder al cargo y a las responsabilidades que asumirá. Así, indica que los peruanos demandamos con urgencia: honestidad, capacidades comprobadas y, entre ellas,  liderazgo. El liderazgo político, señala, se mide en muchas cosas:

  • Capacidad profesional. Es decir, la capacidad de gobierno y condiciones para asumir las riendas de un país, de una población.
  • Capacidad de lograr consensos. Hacer que varias instancias o instituciones y personas se pongan de acuerdo. Esto requiere de habilidades para poner de acuerdo unos con otros, para escuchar, para atender distintas cosas, para hacerse cargo de lo que está pasando, para conocer la mentalidad de los que te rodean, para saber comunicar lo que quieres decir, lo que quieres hacer; para hacer y decir con prudencia.
  • Capacidad para comunicar. Para decir las cosas y para escuchar.
  • Integridad y ejemplaridad. Que sea en realidad lo que parece ser. Una persona que se puede equivocar y hacer las cosas mal, puedes caer cientos de veces, pero debe ser coherente entre lo que piensa y lo que hace; entre lo que hace y lo que dice.

Orejuela Seminario indica que el Perú necesita recuperar esos ideales y hacer que la gente crea en ellos, que sepan que no es utópico… “A veces, efectivamente, cuando se quieren describir las dotes del político ideal decimos: ‘bueno pues este hombre no existe’. Platón decía que el político tiene que ser el filósofo, el sabio, el que tiene que estar desprendido de todo. Entonces, ¿ese hombre dónde lo encuentras?  Para ello se requiere de una formación muy amplia en distintos registros”.

El gran error

La docente de la UDEP explica que el gran error que se comete con frecuencia es el tratar de desligar el aspecto ético, de la vida política y personal. “La virtud humana al final sale a relucir, y más en esos puestos de gobierno; así que nos tenemos que fijar en ellas. No basta con que seas el gran empresario o el gran gurú de la cocina, del arte o del deporte para lanzarse a hacer política, como a veces pasa; ni basta con ser mediáticamente conocidos. En la política te enfrentas a cosas muy fuertes, vas a manejar un poder político y económico, y esto requiere de unas virtudes muy sólidas, más que de una habilidad técnica. La política exige en los líderes o en las personas que trabajan en política, unas dotes que empiezan siempre por lo personal”.

Pregúntale a tu candidato

En el Perú hay un desencanto con la vida política y eso tiene que mejorar. “No basta con que el país mejore económicamente;  en paralelo debe haber un mejoramiento de las virtudes personales; es decir, yo voy a mejorar mi país si yo soy mejor en mi trabajo, en lo que hago, si pago mis impuestos, si no engaño, si no pago la coima; de esa manera estoy haciendo virtud social”.

La experta señala que, acompañando lo anterior, la comunicación debe ser el eje central. “Un político tiene que conocer  el mundo periodístico y no asustarse de él; saber cómo, cuándo y qué debe comunicar. E inclusive debe saber qué medio usar. Si no tiene esa capacidad para comunicar bien, hasta con su imagen, su rostro y su forma de vestir, difícilmente podrá alcanzar el éxito esperado”.

Entonces, el 5 de octubre, además de haber evaluado la personalidad de los candidatos, también podríamos preguntarles, para que comuniquen bien: ¿Cómo harán para cumplir su lluvia de promesas? Preguntemos los plazos, los medios con los que las cumplirán; qué harán con las obras de su antecesor.  Si van a combatir la inseguridad y la delincuencia: ¿qué soluciones mágicas aplicarán?

Estas y otras preguntas no tienen respuestas, en los brillantes ‘planes de gobierno’ de buena parte de los candidatos regionales, provinciales o distritales.