La universidad en ojos de san Juan Pablo II

La UDEP publica la primera edición en castellano de “Pasión por la verdad” de Giuseppe Tanzella-Nitti; libro que recoge el pensamiento de Karol Wojtyla sobre la universidad.

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La universidad debe orientarse a la búsqueda de la verdad, a estar atenta a eso que no cambia en la naturaleza humana. Pues, de acuerdo a las ideas de Juan Pablo II, sin esta perspectiva humanística, el mundo universitario se reduciría a una enseñanza técnica.

Así se podría resumir el pensamiento del papa polaco sobre la universidad plasmado en el libro “Pasión por la verdad” de Giuseppe Tanzella-Nitti, editado en castellano por la Facultad de Humanidades de la UDEP.

Desde los orígenes de la universidad, pasando por el pensamiento de intelectuales universitarios como von Humbolt, Newman, Jaspers y Ortega y Gasset, hasta la mirada de Juan Pablo II, el autor describe los fundamentos del mundo universitario y algunas posibilidades de interdisciplinaridad para la búsqueda de la verdad, entendida como una ‘toda’ que permanece en el tiempo.

Crisanto Pérez Esain, profesor encargado de la edición, señala que el autor, recogiendo el pensamiento del papa polaco, apunta al origen de la universidad como un espacio de diálogo entre personas interesadas en conocer la verdad, que, desde el dominio de diferentes saberes, acceden a ella con una perspectiva amplia, abierta entre las distintas disciplinas.

Y asevera que siguiendo a Juan Pablo II, Tanzella-Nitti expone la necesidad de la universidad de buscar una base común, profunda y antropológica del dominio de los diferentes saberes. Pues, la verdadera universidad se centra en la formación del ser humano como persona y no como especialista en un conocimiento que evoluciona y caduca.

“La mayor parte de las universidades en la actualidad se fundamentan en la especialización del saber. Logra que ese saber especializado sea cada vez más profundo, pero pierden de vista la conexión entre ese saber y los demás saberes, de manera que tiene una visión fraccionaria de la verdad. Lo que recuerda Juan Pablo II es que la búsqueda de esa verdad común tiene que ser humanística, porque esto es lo inmutable”, explica.

¿Utopía?
Pérez Esain destaca que el recientemente declarado santo por la Iglesia católica, Karol Wojtyla, fue un catedrático en Ética, por lo que conoció la realidad universitaria de manera muy cercana, y sus postulados humanísticos sobre las universidades no solo son viables, sino que resultan fundamentales para el desarrollo de la universidad como escenario en el que se busca la verdad.

No obstante, este planteamiento no supone convertir a las universidades en fábricas de filósofos o estudiantes de cursos de Humanidades. Tanzella-Nitti señala que la meta debería ser estudiar las diferentes especialidades humanísticamente.

“Por ejemplo, Juan Pablo II destaca la importancia de la ética en la enseñanza universitaria. Es decir, que no se puede enseñar cualquier carrera sin tomar en cuenta la forma en que repercuten las acciones humanas de esa especialización en la sociedad. Eso es tener una perspectiva humanística”, comenta Pérez Esain.

En este sentido, el profesor de la UDEP señala que la publicación no pretende ser una elegía sobre la universidad medieval, sino que mira el futuro de las universidades con esperanza y con la misma confianza que se debe tener en las posibilidades del ser humano de ser realmente persona humana.

La edición en castellano tiene el Imprimatur del Arzobispado de Piura.

La edición en castellano tiene el Imprimatur del Arzobispado de Piura.