Los artesanos y sus obras maestras…

“En el Perú sucede lo que siempre ha ocurrido con el campesino en todo el mundo, el arte es práctica y vida de sus horas libres. Es sabido que no le es indispensable para vivir y es muy libre de poner su corazón y su habilidad para realizar algo bello. Y se esmera por hacerlo”.

Hace varios años inicié mis investigaciones en el ámbito del arte popular peruano, motivada por la admiración del trabajo de los artesanos, quienes con creatividad y esfuerzo dan vida a un sinfín de objetos. Durante estos estudios constaté que, en el caso específico de la artesanía y de los artesanos, no siempre ha existido un reconocimiento ni han recibido gran atención de parte de los investigadores.

Por su valor histórico y cultural, las artesanías pueden ser consideradas Patrimonio Inmaterial. Esta categoría, reconocida por la Unesco desde el 2003, se caracteriza por resaltar a las personas o comunidades poseedoras de los conocimientos que permiten mantener viva una tradición. Por eso, la Unesco ha creado el programa de Tesoros Humanos Vivos porque son las personas las que encarnan, en grado máximo, las destrezas y técnicas necesarias para la manifestación de ciertos aspectos de la vida cultural de un pueblo y la perdurabilidad de su patrimonio cultural material.

En el Perú, aún no se han dado los mecanismos oficiales para crear el sistema de reconocimiento de estos tesoros humanos vivos, aunque existen premios nacionales como José Joaquín López Antay o Amauta de la artesanía que resaltan la labor de los maestros artesanos. Sin embargo, aún nos queda mucho por hacer por estas personas, en su mayoría gente de campo, humilde que ve pasar sus años en el olvido. Por este motivo, es fundamental que la Dirección Regional de artesanía (Dircetur) de Piura siga impulsando el reconocimiento de los artesanos y procure, articulando con otras instituciones, generar propuestas integrales para que estas personas mejoren su calidad de vida.

La artesanía en Piura

En el Perú existen diversas líneas artesanales; y en Piura, nos podemos enorgullecer de tener una variada y rica tradición artesanal; y diversas expresiones artesanales en la región. En Catacaos, capital artesanal de Piura, hay varios ejemplos: el trabajo en sapote, cuero y madera; el burilado; la alfarería y, por supuesto, la filigrana y el sombrero de paja toquilla, los dos últimos reconocidos como Patrimonio de la Nación.

Simbilá: tierra de alfareros

La Casa del Alfarero es una parada obligada para los visitantes, quienes atraídos por la infraestructura y los cántaros de bienvenida, llegan para comprar los objetos de arcilla. Estos alfareros usan la paleta y la piedra para hacer sus obras, lo que le da un valor especial. Pero, además fueron inmigrantes simbileños los que llevaron la tradición alfarera a  Chulucanas, enriquecida luego con el aporte local.

Artesanía marina

En la provincia de Talara, y en otros lugares costeros, se da la artesanía marina, con calidad que llama la atención: flores (rosas, orquídeas, claveles, girasoles, etc. ) a base de escamas de pescado, elaboradas por artesanas del distrito de La Brea; y otros objetos de decorativos en base a estos desechos marinos.

La filigrana de oro y plata

Desde el 2010 la filigrana es Patrimonio de la Nación por ser una “expresión de una tradición sumamente antigua, original de este distrito, transmitida por línea familiar, la calidad y finura del trabajo artesanal, que le ha merecido reconocimiento dentro y fuera del país”.  Los piuranos debemos sentirnos orgullosos por tener a estos hombres maravillosos y no podemos dejar de lucir una de estas joyas.

El sombrero de paja: Patrimonio de la Nación

Miles de mujeres de los centros poblados: Pedregal Grande, Pedregal Chico, Narihualá, La Campiña entre otros, son las diestras tejedoras. Elaboran sombreros con la técnica aprendida de sus padres y abuelos. Este sombrero de Catacaos es, desde el 2013, Patrimonio de la Nación y una buena manera de festejarlo es luciendo con orgullo un sombrero; y, de paso, nos protegemos de la radiación solar.

En otros distritos y provincias existen conglomerados artesanales en los que también se ha venido trabajando para mejorar la calidad y el diseño de los productos, procurando unir la tradición a la innovación. Tenemos, por ejemplo, productos artesanales importantes como la cerámica, en Chulucanas; el trabajo en coco; y con la fibra de banano orgánico, en Sullana; los telares, en Ayabaca y Huancabamba, en Paita y Sechura las artesanías con productos marinos.

Es oportuno recalcar que en artesanía, lo más importante es valorar –en cada uno de estos objetos hechos a mano– el valor  simbólico que nos remonta a los hombres que originaron la tradición y nos acerca a quienes siguen recreándola con maestría.

Les animo a realizar una pequeña ruta artesanal para descubrir el valor de estos objetos y a lucirlos con orgullo, sabiendo que con este gesto valoramos el trabajo de sus creadores y propiciamos que la tradición se siga transmitiendo. Encomendemos este propósito a San José, como patrono de los artesanos, que ayude a que este trabajo manual minucioso y creativo sea un verdadero motor de desarrollo.

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