Para diseñar proyectos de clase mundial

Las perspectivas económicas del país, y particularmente la de nuestra región, tienen buen augurio. Y, en teoría, las obras y proyectos para potenciar el desarrollo y la solución de problemas del entorno, debieran abundar también; pero no siempre es así y los recursos económicos dejan de utilizarse o se emplean mal. Urge aprender a diseñar proyectos de clase mundial, humanizados y de acuerdo a diseños vanguardistas.direccion_proyectos

Hace diez años, pude conocer a don Ignacio Trueba, catedrático, representante permanente de España ante la FAO y hombre preocupado por los grandes problemas de la humanidad, como el hambre y el desarrollo de los pueblos. Ha sido uno de los padres del área de conocimientos de proyectos en España en el siglo pasado; maestro y un muy querido amigo, Trueba comentaba: “aunque el proyecto mantiene unas características intrínsecas, ha evolucionado adecuándose a las demandas de una sociedad cada vez más preocupada por los temas sociales y ambientales. Los promotores y gestores del proyecto, tienen que asumir este cambio de mentalidad… y los ingenieros deben replantearse otros aspectos inherentes al proyecto, distintos a su vertiente técnica”.

Las dimensiones de un proyecto

En función de estas ideas, Ignacio Trueba menciona cinco aspectos que sirven para definir un fenómeno, las dimensiones: técnica, económica, social, ambiental y humana que se interrelacionan y permiten un enfoque multidimensional del proyecto.

La dimensión técnica: conjunto de actividades intelectuales encaminadas a manipular los problemas y hallar la solución con la ayuda de conocimientos útiles y disponibles para el caso de estudio. La económica se refiere a la inmovilización de bienes y recursos escasos (inversión) para generar una corriente de bienes y servicios futuros, susceptible de ser evaluada desde el punto de vista técnico, económico, social y medioambiental. Este concepto coincide con el de numerosos organismos como el Banco Mundial, FAO, OCDE y el BID.

En cuanto a la dimensión social (o sensibilidad social): permitirá que las nuevas generaciones, los nuevos profesionales desarrollen un especial interés por el conocimiento histórico, social y cultural del entorno en el que desarrollarán sus proyectos, como elemento fundamental para asegurar el bienestar de los ciudadanos y el éxito de la iniciativa que emprendan.

Lo ambiental y humano en los proyectos

Esta dimensión reviste especial importancia, ya que el proyecto es un instrumento de transformación de la realidad, modifica la naturaleza e incluso puede degradarla si está mal concebido. Por esta razón, anota Trueba, la conservación de los recursos naturales y la integración ambiental es imprescindible en su formulación. El Proyecto consume recursos no solo económicos y humanos sino también ambientales; por ello, se requiere de una actitud y un talante de los ingenieros proyectistas de forma que los efectos e impactos ambientales de los proyectos sean considerados como parámetros de diseño, al igual que los condicionantes técnicos, económicos y sociales.

Paneles en proyecto lancones

El diseño respetuoso con el medio ambiente, complementa las metodologías de diseño sistémico de productos y procesos. El objetivo principal de este diseño es una mejora general de la eco-eficiencia y la calidad del producto para reducir el impacto ambiental. Nadie duda, hoy en día, de esta importante dimensión ambiental en la Ingeniería de Proyectos, que demanda también de un progreso ético que conduzca al progreso racional.

El profesor Trueba muestra una última dimensión, la humana, con las siguientes palabras: el proyecto afecta a personas; modifica sus vidas. Puede alterar su trabajo y, a veces, hasta sus hábitos y costumbres. No se concibe un proyecto sin su relación con el hombre. Un tejido social participativo es ineludible. El protagonismo, el bienestar y la libertad de la población afectada son consustanciales con la naturaleza del proyecto. Las oportunidades, las necesidades y los problemas son humanos por antonomasia. Por consiguiente, en su vertiente humana, el proyecto encuentra su verdadero significado.

El proyecto persigue la satisfacción de determinadas necesidades humanas, no siempre percibidas previamente. Para llegar a un conocimiento de los valores humanos y el diálogo, que en definitiva constituyen lo que se ha denominado Sensibilidad Social, resulta fundamental la intervención de equipos multidisciplinarios que puedan aportar, en cada una de las fases del proyecto, diferentes visiones de una misma realidad, permitiendo un conocimiento más preciso de las necesidades de la sociedad y las potencialidades del medio.

Es fundamental, por tanto, que toda la información de carácter social sea contemplada en el diseño de los proyectos y que los resultados finales se adapten a la demanda de aquellos que van a tener que convivir con los resultados del mismo.

Una iniciativa piurana

Hace algunos días, la Universidad de Piura inició un Master in Project Management o Máster en Dirección de Proyectos. En este se propone atender las cinco dimensiones enunciadas y los grandes retos de nuestro país y de la región en el que vivimos. Además, a través de este posgrado se pretende responder a la pregunta: ¿cómo mejorar los resultados de los proyectos desde los procesos de educación superior? Responderla, en este contexto complejo –técnico, económico, social, ambiental y humano– nos lleva a apostar por la educación, como parte fundamental de la solución de fondo: debemos “humanizar” los proyectos de ingeniería, formando hombres y mujeres –futuros directores de proyectos– desde una perspectiva integral. Este es el reto.

MPM

Aunque las respuestas a la pregunta planteada, se puedan abordar desde distintas áreas y puntos de vista. La inquietud por encontrar un catalizador que acelere y decante los frutos que los proyectos dejan en las personas, nos lleva a centrar la atención en una propuesta de aprendizaje y certificación de procesos y competencias en el ámbito de la dirección de proyectos desde una perspectiva integral.

Por esta razón, las respuestas de este modelo, deben admitir al menos, la conjunción de los siguientes puntos de vista:
• Desde el cuerpo de conocimiento de los proyectos
• Desde las competencias del director de proyectos
• Desde los modelos de procesos y certificación de competencias
• Desde las estrategias de aprendizaje y los procesos de educación y,
• Desde las tendencias internacionales para la Educación Superior.

Esta propuesta constituye un Máster de Clase Mundial, hacia ahí se debe apuntar, desde las diversas instituciones educativas, para contribuir a potenciar el desarrollo y aprovechar la bonanza económica de la que tanto se habla.